“No existe la supuesta normalidad económica y financiera que intenta mostrar el Gobierno”

Política / Economía 05/07/2019 Por
Lo aseguró la ex presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, al referirse en diálogo con La Nueva Mañana a la decisión de la Casa Rosada de postergar más ajuste económico y de retrasar el valor del dólar hasta después de las elecciones.
Marco del pont © NA
- "Todos sabemos que si llegan a las elecciones es pan para hoy y hambre para mañana, porque al día siguiente el Fondo le va a volver a reclamar la flotación del dólar, el aumento de las tarifas y las políticas de ajuste que le permitieron que no hiciera en estos meses" aseguró Marcó Del Pont.

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Especial para La Nueva Mañana

A  poco más de un mes de las elecciones Primarias nacionales el macrismo intenta mostrar como un hecho positivo la forzada paz cambiaria producida por la fuerte intervención del Banco Central, la premeditada postergación de los aumentos de las tarifas de los servicios públicos y de la moratoria jubilatoria de las mujeres, como así también la inyección de fondos para consumo a través de los préstamos para jubilados y beneficiarios de asignaciones sociales con fines electorales.

Sin embargo, la economía sigue sumergida en la recesión, mientras  persiste el derrumbe de la producción con el consecuente aumento de la pérdida de empleo y de la pobreza.

En ese marco, la economista y ex funcionaria del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, Mercedes Marcó del Pont, entrevistada por La Nueva Mañana analizó la situación económica- financiera del país y puso al descubierto las intenciones del Gobierno. 

-¿Cómo evalúa esta supuesta paz cambiaria con la economía inmersa en una profunda recesión?

-La evalúo con los datos que da el mismo Banco Central donde muestra que el principal oferente de dólares en la Argentina es el Banco Central vendiendo los dólares que el Fondo Monetario le prestó  al Tesoro. Todos los días se están vendiendo 60 millones de dólares, sin embargo en el relato dicen que no están interviniendo pero en realidad están vendiendo los dólares del sector público para mantenerlo ficticiamente planchado. Están vendiendo los dólares que le prestó el Fondo en principio únicamente para pagar la deuda y se están utilizando fundamentalmente para viabilizar la fuga de capitales.

Han puesto toda la carne en el asador en esta etapa preelectoral para planchar el dólar y para tratar que eso desacelere la inflación y eso genere cierto oxígeno a una situación social, económica y productiva tan complicada. Están tratando de mostrar que hay una supuesta normalidad económica y financiera que no existe.  Todos sabemos que si llegan a las elecciones es pan para hoy y hambre para mañana, porque al día siguiente el Fondo le va a volver a reclamar la flotación del dólar, el aumento de las tarifas y las políticas de ajuste que le permitieron que no hiciera en estos meses. Lo dijo el mismo Macri, hay que hacer lo mismo pero más rápido.

-¿Cómo se hace para bajar las elevadas tasas de interés que paga el Banco Central a los inversores  a través de las Leliqs sin que estalle el dólar? 

-Bueno, esa es la encerrona en la que nos ha metido este Gobierno, que planteó que con la liberalización de la cuenta capital, con la liberalización cambiaria se iban a resolver los problemas de dólares, y no solamente no se resolvieron sino que se profundizaron y solamente este pulmotor, este oxígeno del Fondo Monetario es lo que habilita a mantener sobre todo en esta etapa preelectoral  donde les han permitido rifar reservas para planchar el dólar.

Ahora, efectivamente hay que revisar de forma consistente toda la política monetaria y cambiaria y eso quiere decir volver a pensar cómo se regula la cuenta capital, cómo se administra el mercado de cambios, cómo se vuelva a recuperar esa capacidad de ingreso de los dólares de las exportaciones primarias que este gobierno desreguló absolutamente.

Una buena síntesis es recuperar en cabeza del Estado la capacidad de decisión, la capacidad en la autonomía y la soberanía que este gobierno le cedió al mercado financiero. Hoy quien decide la tasa de interés, el nivel del tipo de cambio, las variables fundamentales no es ya el sector público a través del Banco Central, sino el mercado financiero.

-¿Cree que el próximo gobierno deberá renegociar la abultada deuda externa?

-Sí,  va a tener que acercarse a renegociar inevitablemente porque los vencimientos que tenemos a partir de 2020 son inabordables en las condiciones en las que el gobierno de Macri está dejando la economía argentina, no solamente de exposición en términos de endeudamiento sino que de esa deuda no quedó nada en términos de mejora de la capacidad de repago.

A fin de año vamos a tener una economía con una caída del producto bruto interno , con una situación de reservas muy vulnerable, con una economía donde toda la deuda que se tomó en estos cuatro años se fugó; entonces creo que la negociación que se realice para reperfilar los vencimientos de la deuda sobre todo con el Fondo, va a ser inevitable.

Pero  sobre todo saber cuáles son las condicionalidades que el organismo le va a plantear al próximo gobierno. Por lo pronto sabemos qué le va a pedir el Fondo a este  gobierno, lo que ya está escrito en el memorándum que es flexibilización laboral, reforma al sistema previsional, reforma a la Carta Orgánica del Banco Central…  o sea más pérdida de soberanía y profundización de la desindustrialización del país con la consecuente pérdida de las condiciones laborales.

-¿Qué papel le asigna al equilibrio fiscal en el próximo gobierno?

-Nosotros tenemos que plantear una convergencia hacia el equilibrio fiscal pero a partir de fuentes totalmente distintas a las que plantea la ortodoxia económica, que siempre ha fracasado, que es a partir del ajuste.

Lo que tenemos que recuperar rápidamente es la capacidad de repago  y la única manera posible que se obtiene es creciendo;  entonces debe haber una política fiscal a favor del crecimiento económico y sabemos que eso supone impulsar el crecimiento para recaudar más, pero sobre todo recaudar más en determinados sectores que han tenido rentas extraordinarias e impulsar nuevamente lo que son las políticas redistributivas en materia fiscal.

Entonces, me parece que cambia totalmente la forma de llegar al equilibrio fiscal. Este sentido, nosotros aspiramos a generar reglas de juego que vuelvan a privilegiar en la Argentina  la producción  y el trabajo y desmantelar todo este andamiaje de timba financiera que armó el gobierno de Macri.

-¿Qué opina de lo que fue el  encuentro del ministro de Economía y Finanzas,  Nicolás Dujovne,  con inversores hablando en el que da por sentado una flexibilización laboral para después de las elecciones?

-Es que el famoso mercado, que es un eufemismo para decir que son unos pocos jugadores que manejan fundamentalmente su capital y lo valorizan financieramente, es el que pide las famosas reformas estructurales y son estas la flexibilización laboral y la reforma previsional que ya se ejercitaron en la Argentina y que nunca sirvieron sino para profundizar las situaciones de crisis, de vulnerabilidad y de insolvencia de nuestra economía.

Entonces, la verdad es que yo formo parte de un espacio político donde la prioridad no es hablarle a los mercados, sino hablarle al mundo de la producción y el trabajo porque vamos a necesitar del esfuerzo y de un acuerdo muy fuerte con los sectores sindicales, con los movimientos sociales y con los empresarios de las pequeñas, medianas y de las grandes empresas, sino no vamos a poder encarar el enorme desafío que tenemos por delante de poner en marcha nuevamente la economía.

-¿Qué reacción espera de los mercados en caso de un triunfo de la fórmula  Fernández-Fernández porque el Gobierno apela al pánico con la vuelta del peronismo?

-Creo que es una falacia. Si hubo un espacio político, si hubo un gobierno que honró los compromisos de la deuda fue el del kirchnerismo, que reestructuró y normalizó la deuda, así que no hay nada que temer.  Es más, achicó la deuda externa en términos del Producto Bruto que este gobierno con total  irresponsabilidad se encargó de aumentar  tornándola otra vez impagable.   

   

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