Hijos de Carina Drigani piden justicia por el femicidio de su madre

Sociedad 14/06/2019 Por
Son querellantes en el juicio que comienza el 24 de junio. Su última pareja, Hugo Salas, está acusado por homicidio doblemente calificado por el vínculo y por violencia de género.
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- Hugo Antonio Salas (72), quien era la pareja actual de la víctima, se encuentra acusado por el delito de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por violencia de género. Imagen de TV.

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Especial para La Nueva Mañana

El próximo 24 de junio iniciará el juicio por la muerte de Carina Drigani, la kinesióloga de 44 años, madre de cuatro hijos, cuyos restos fueron hallados en un arroyo de Icho Cruz hace tres años. Constituidos como querellantes, durante el proceso los hijos de Carina serán representados por los abogados Germán Matheu, Gustavo Núñez y Carlos Nayi.

Hugo Antonio Salas (72), quien era la pareja actual de la víctima, se encuentra acusado por el delito de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por violencia de género, conforme al artículo 80 del Código Penal, incisos 1° y 11°.


Una escena enigmática

No es sencillo acceder al pueril cauce del arroyo “La Aguada”. Ubicado en cercanías del puente sobre calle Salto Grande y Avenida Concordia de la localidad de Icho Cruz, desde la vera puede observarse una acumulación de ramas y basura. No es un lugar al que suelan ir a jugar los chicos de la zona, y tampoco es un punto de atracción turística, debido a su bajo caudal. Sin embargo, en la mañana del 5 de mayo de 2016 dos niños que pasaban ocasionalmente por el lugar se encontraron con una escena terrible.

El cuerpo sin vida de una mujer yacía en las orillas.  A unos metros, un bisturí semi enterrado en el arroyo, dos anillos que se podían visualizar desde el puente y guantes de látex enganchados entre ramas y raíces. Según establecieron las pericias, Carina Drigani (44) falleció por asfixia por sumersión, es decir, ahogada. Sin embargo, el escaso caudal del arroyo lleva a pensar que quizás la muerte se haya ocasionado en otro sitio, y que luego el cuerpo fuese trasladado. 

El arroyo se encontraba próximo a la vivienda de un cliente de Salas. Carina había pasado tiempo allí, esto surge de las quemaduras que presentaba su campera, coincidentes con las características de la estufa de gas que tenía esa casa, sumado al hallazgo de una lata de choclo vacía, el último alimento que ingirió la víctima. La mujer también había sido medicada poco antes del violento desenlace.

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El arroyo la aguada es un curso de difícil acceso y poco caudal. Foto: Archivo.

Las amenazas y un vínculo opresivo

En febrero de 2015 Carina se había separado de Daniel Baretta, el padre de sus dos hijos más pequeños. Desde hacía unos meses, había perdido todo contacto con él. En el medio de una serie de hechos confusos, unos WhatsApp. comenzaron a perturbarla. “Te merecés morir... Morir... Te estoy vigilando perra”, “Mayoooo que lindo suena para morir”, fueron algunos de los mensajes que recibió Carina. También recibieron mensajes amenazantes sus dos hijas mayores. Con anterioridad, en un extraño episodio, Carina había sufrido el incendio de su vivienda, situación que la obligó a mudarse con Salas junto a sus dos hijos menores. Salas y Carina responsabilizaban a Baretta.   

En paralelo, personas allegadas a la mujer aseguran que el vínculo que mantenía con Salas era posesivo y de dominación. “Salas era un hombre celoso empedernido, que termina asesinándola en un contexto de violencia de género. Se había erigido en el dueño de su vida, de sus relaciones, de sus vínculos laborales. La había aislado del contexto en que ella vivía sometiéndola a una realidad que no existía”, apuntó el abogado querellante, Carlos Nayi, quien representa a Tania Ambrosioni, una de las hijas del primer matrimonio de Drigani.

Hugo Antonio Salas © Imagen ElDoce
“Las pericias post mortem y la autopsia psicológica describen a Carina como una persona vulnerable, pero de ninguna manera autoagresiva. Son numerosos los elementos que demuestran que murió por una heteroagresión”, afitma Germán Matheu. Imagen de TV.

“La querella está convencida de que Salas se encuentra rodeado por un cuadro convictivo incriminante demoledor”, afirma Nayi en diálogo con La Nueva Mañana.

El letrado explica que Salas es responsable de “prefabricar situaciones inexistentes para neutralizar lo que creía que era un peligro, un rival: Daniel Hugo Baretta, ex pareja de la víctima, quien resultó sobreseído por falta de méritos luego de pasar 45 días detenido por las supuestas amenazas, daños y lesiones contra Carina. En el juicio la querella irá por todo contra Salas. “Mantendré la acusación, la máxima sanción para este hombre: prisión perpetua”, afirmó Nayi.

Por su parte, el abogado Germán Matheu quien representa a uno de los hijos menores de Carina, señaló que el proceso de instrucción de este caso a cargo de la fiscal de Violencia Familiar n°1 María de las Mercedes Balestrini fue complejo. “Se ha valorado muchísima prueba, pero todo crimen premeditado exige una actividad por parte del órgano instructor de mayor complejidad. He participado de la reconstrucción del hecho y entiendo que está clara la prueba”, aseguró en diálogo con La Nueva Mañana.

En esa instancia, la hipótesis del suicidio se descartó de plano. “Las pericias post mortem y la autopsia psicológica describen a Carina como una persona vulnerable, pero de ninguna manera autoagresiva. Son numerosos los elementos que demuestran que murió por una heteroagresión”.

Si bien el cuerpo de la prueba resulta contundente, en el juicio que comienza el próximo 24 de junio en la Cámara 4ta del Crimen, la estrategia de la querella deberá afrontar algunos desafíos. Según señaló Matheu, “cómo colocar a Salas en el lugar de los hechos”, es uno de ellos y, es esperable que también sea uno de los aspectos centrales de la estrategia de la defensa para intentar deslindar de responsabilidad al acusado.

No obstante, los movimientos del botón antipánico verificados en las pericias, el acceso a la computadora de Carina posterior a su desaparición, la aparición de la billetera en el domicilio de Salas (no en el que compartían) y las contradicciones en su testimonio antes y después de ser imputado, son elementos ineludibles que complican la situación del principal y único acusado por el homicidio de Carina.

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