Peste China ¿cómo afecta la economía argentina?

Política / Economía 14/06/2019 Por
Una epidemia se expande en gran parte de Asia afectando a la principal fuente de proteína de origen animal de la dieta de la numerosa población china. Se trata de la peste porcina africana (PPA).
Cerdos balanceado
Cerdos balanceado - Argentina provee del poroto de soja al gigante asiático, éste lo procesa y hace alimentos para abastecer a su industria de carne porcina. Por otro lado, la epidemia abre la posibilidad de exportar carne de cerdo al sudeste asiático.

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Especial para La Nueva Mañana

“La situación de la prevención y control de la peste porcina africana es muy grave. La epidemia se ha extendido a 17 provincias y ha llegado a las vastas áreas de cría de cerdo en la zona interior de la China meridional”, reconocían las autoridades chinas a fines del año pasado en la página oficial del Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales, luego de la sospecha que pendía sobre la salud de sus animales.

Durante este año, el virus no dejó de propagarse, al punto tal que sólo en la República Popular sacrificaron a más de medio millón de animales, según publica el New York Times. El avance del microorganismo amenaza con tomar las dimensiones de una pandemia, al detectarse casos de animales infectados en: Camboya, Mongolia, Vietnam y Japón. Si bien la PPA no afecta a las personas, inflige serios problemas para la economía china; la mayor productora de carne porcina del mundo. Sin embargo, las 54 millones de toneladas que produce (de acuerdo a información del 2018) no le permiten satisfacer en su totalidad la demanda de carne de cerdo de su población (unos 1.400 millones de habitantes). En consecuencia, China es también el mayor importador de carne porcina a nivel mundial.

La numerosa población de la principal economía del mundo consume anualmente 95 kilos de carne por habitante, una cantidad cercana a la ingerida en los países desarrollados. La carne porcina representa el 40% del consumo total de carnes, después del pescado, significa la principal fuente de proteína de origen animal de la dieta china, muy por encima del pollo y la carne vacuna. Frente a esto cabe preguntarse ¿qué rol ocupa la Argentina en la demanda de alimentos del gran país asiático? ¿Qué oportunidades pueden surgir y qué impactos puede tener la PPA en el principal complejo exportador argentino?

Las consecuencias para Argentina

La primarización de la estructura económica argentina tiene consecuencias lógicas en la intervención del país en el comercio mundial. En efecto, las principales exportaciones de la Argentina corresponden a productos mayoritariamente primarios o con escaso valor agregado. Si analizamos el resumen de la performance de los distintos complejos exportadores del año 2018 vemos que el complejo sojero explica el mayor ingreso de dólares, representando el 24,4% de las ventas totales. Las comercializaciones de este complejo están conformadas principalmente por: harinas y pellets de soja, que tienen al Sudeste Asiático, la Unión Europea y Medio Oriente como principal destino; aceite de soja, que tiene a la India como primer comprador; y porotos de soja que se venden mayormente a China.

Es decir, Argentina provee del poroto de soja al gigante asiático, éste lo procesa y hace alimentos para abastecer a su industria de carne porcina. En efecto, el brote de PPA que amenaza con destruir hasta el 30% de la producción china de cerdos, en los próximos años, implica una retracción de la industria de carne porcina china, con repercusiones en la demanda de soja del país que preside Xi Jinping, naturalmente. Esto quiere decir que si Argentina no modifica el tipo de complementariedad que tiene hoy con el país más poblado del mundo se debilitarán los lazos comerciales con una economía que representa el tercer destino de las exportaciones nacionales.

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Una caída del precio de la soja alentará a los productores de la oleaginosa y competidores de la Argentina (Brasil y Estados Unidos, principalmente) a comercializar harina y pellets. Foto: NA

Si a la caída de las importaciones chinas de soja le sumamos que se espera una cosecha de la oleaginosa récord en la pampa húmeda, más una expansión del área agrícola destinada para la siembra del poroto en Estados Unidos, aumentarán los stocks globales profundizando la tendencia a la baja en la cotización de uno de los activos del principal complejo exportador del país. “Esta combinación de oferta abundante con ralentización de las compras de soja por parte del gigante asiático se siente en los precios internacionales de este año”, advierte en un informe Juan Manuel Garzón, investigador del Ieral de la Fundación Mediterránea.

Una caída del precio de la soja alentará a los productores de la oleaginosa y competidores de la Argentina (Brasil y Estados Unidos, principalmente) a comercializar harina y pellets, en lugar del grano crudo. Por otro lado, se abre la posibilidad de aumentar la cuota de carne exportable a China, pero también a Japón y Vietnam, segundo y quinto importador  de carne del mundo, quienes también tienen a sus cerdos afectados.

El especialista en economía agraria, Juan Manuel Garzón, advierte que, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, el país gobernado por el Partido Comunista chino demandará carne de cerdo por un volumen de 2,2 millones de toneladas. Lo cual equivale “a más de tres veces la producción que se espera logrará Argentina este año (670 mil toneladas)”.

Si bien hoy hay solo tres plantas frigoríficas habilitadas para exportar cerdo a China, los acuerdos estratégicos integrales que se firmaron en el año 2014 con los inventores de la pólvora, generan condiciones propicias para incrementar los establecimientos habilitados para exportar.

Los principales problemas parecen venir por el lado económico, puesto que el sector viene de años difíciles en donde cerraron más del 40% de los establecimientos en la provincia de Buenos Aires, según la Asociación de productores porcinos de esa provincia en el año 2018. Los altos costos del financiamiento, el incremento de la estructura de costos y la presión impositiva, son algunos de los problemas que atraviesan al sector. Para aumentar las exportaciones deberán incrementar la capacidad instalada, invirtiendo en instalaciones de congelado y desposte, lo cual se dificulta con las actuales tasas de financiamiento.

También, la apertura comercial que comenzó en el 2016 hirió la competitividad de muchas granjas, frente al fortalecimiento de productores de Brasil, Alemania, Dinamarca y España, quienes hoy compiten con mayores ventajas que la Argentina para usufructuar la demanda de cerdos del gran mercado chino. Frente a este brote de peste, las economías previsoras controlan con rigurosidad el ingreso de carne de cerdo a sus países, puesto que las características del virus hacen que la contaminación cruzada se dé con mucha facilidad.

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