9 de cada 10 trabajadoras sexuales no tienen obra social ni jubilación

Menos del 10% de las trabajadoras sexuales relevadas en la Ciudad puede afrontar un monotributo, aun cuando más del 70% de esas mujeres son jefas de hogar y tienen hijos a su cargo.
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La asociación civil tiene más de mil afiliadas y las encuestadas para este trabajo de la UNC fueron cerca de 250. - Foto: gentileza AMMAR.

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La Asociación Civil AMMAR Córdoba junto con la Red de Reconocimiento del trabajo sexual (RRTS) lanzará este viernes a las 17 en el Museo de Antropología de la UNC, una campaña con el objetivo de visibilizar los reclamos por el derecho a una jubilación y obra social para las trabajadoras sexuales.

En el marco del “Día Internacional de las Trabajadoras Sexuales”, se desarrollarán desde hoy y todos los viernes de junio conversatorios con diferentes temáticas, pero cuyos ejes serán poner en valor la lucha por el acceso a la salud, a la vivienda, a la educación, y contextos básicos para que mejoren sus condiciones de vida.

Es que, a la luz de un relevamiento dado a conocer recientemente, y llevado adelante gracias al convenio firmado por AMMAR Córdoba y la Facultad de Ciencias Sociales de la UNC, el 93 % de las trabajadoras sexuales de la Ciudad no tienen obra social, el 92% no tiene otro trabajo y el 91 no tiene jubilación.

La asociación civil tiene más de mil afiliadas y las encuestadas para este trabajo de la UNC fueron cerca de 250. De ellas, el 73% declaró ser jefas de hogar, el 80% son solteras, y el 76% tienen hijos.

Para Patricia Figueroa, presidenta de AMMAR Córdoba, hablar de jubilación para las trabajadoras sexuales no es sólo una cuestión de necesidad sino más bien una reivindicación de derechos.

Patricia Figueroa
Patricia Figueroa es la presidenta de AMMAR. Foto: archivo.

“Queremos la jubilación y la obra social como cualquier trabajador, porque lo que hacemos es ofrecer un servicio al cliente con una prestación económica”, indicó a La Nueva Mañana.

  • 93 % de las trabajadoras sexuales de la Ciudad no tienen obra social.
  • 92% no tiene otro trabajo.
  • 91% no tiene jubilación.
  • 73% declaró ser jefas de hogar.
  • 80% son solteras.
  • 76% tienen hijos.

“Para reclamar estos derechos estamos proyectando llevar la discusión al plano político y presentar un proyecto de ley junto al relevamiento que tenemos de la situación de las trabajadoras sexuales en Córdoba, que están sumidas en una gran pobreza”, señaló Figueroa.

Queremos que se tome conciencia que al llegar a la edad de 60 o 65 años y no podemos seguir paradas en una esquina. Por eso necesitamos cobrar los haberes jubilatorios como lo hacen, por ejemplo, las amas de casas. Sabemos que llevará un tiempo lograr este objetivo, pero no queremos que pasen más años. Por eso juntaremos firmas en las calles con las trabajadoras sexuales para impulsar un proyecto de ley”, explicó.

“No nos ponemos en víctimas, hablamos de derechos. Ocurre que son pocas las compañeras que pueden pagar un monotributo, para poder contar con una obra social y una jubilación. Hay una gran pobreza en la calle, muchas necesidades, y no es fácil poder pagar con continuidad todos los meses”, contó la titular de AMMAR Córdoba. Y precisó: “El relevamiento que realizamos arroja que la mayoría de las trabajadoras sexuales son jefas de hogar que pagan impuestos, tienen hijos a su cargo, y tienen llevar adelante solas su casa”.

Visibilizar socialmente el reclamo

Noelia Gall, integrante de la Red por el Reconocimiento del Trabajo Sexual (RRTS) y una de las organizadoras de la muestra “Trabajadorxs sexuales ocupan el Museo” aseguró a La Nueva Mañana que el objetivo de la campaña es visibilizar socialmente los derechos laborales que tiene el trabajo sexual como cualquier trabajo.

Existe una brecha generacional con mujeres que tienen entre 50 y 60 años y que están cerca de comenzar a gestionar una jubilación, pero que nunca pudieron hacer aportes. En un accionar colectivo se pedirá que se gestionen sus jubilaciones en términos legales, al igual que en su momento se otorgó a las amas de casas. Porque al igual que ellas, las trabajadoras sexuales pagan impuestos, consumen y viven, insertas en la sociedad”, explicó Gall.

En ese marco, se está dando forma a una propuesta para calcular la cantidad de años que llevan como trabajadoras. “El Estado, de alguna manera, ya reconoció el trabajo sexual como trabajo, desde el momento en que llevó por muchos años detenidas a estas mujeres por el ejercicio de su oficio. Esto ya no ocurre más por la derogación del artículo 45 del Código de Convivencia. Pero las trabajadoras sexuales mayores de 50 años pasaron muchos años por esa situación. Y esos registros que muestran que fueron detenidas por su trabajo sexual permite hacer un relevamiento sobre cuántos años ejercieron ese trabajo para poder pedir una jubilación”, comentó la integrante de la RRTS.

Según aseguró, esas detenciones constan en los registros de las personas y existe la posibilidad de que se le computen esos años de ejercicio laboral. “Queremos primero instalar la idea en el imaginario social para luego comenzar a viabilizarla. Sabemos que ahora no es el momento político de presentar el proyecto porque está en riesgo la continuidad de las otras jubilaciones, pero sin dudas que se hará próximamente”, reflexionó.

Cabe recordar que tras la publicación del decreto 894, se estableció que el 23 de julio vencerá el plazo para que las mujeres que tengan entre 60 y 65 años puedan jubilarse con menos de 30 años de aportes previsionales.

Justamente, sobre ese punto, la diputada nacional por Córdoba Alejandra Vigo presentó un proyecto para extenderlo hasta el 18 de septiembre de 2020 y se supo que el lunes próximo habrá una protesta frente al Anses para reclamar una prórroga.

trabajadorxs sexuales ocupan el museo
“Trabajadorxs sexuales ocupan el Museo”. Viernes 31 de mayo, 17hs. Museo de Antropología de la UNC

2 de junio de 1976: ayer y hoy

El Día Internacional de la Trabajadora Sexual recuerda a la discriminación de las trabajadoras sexuales y sus condiciones de trabajo. Se conmemora por el reclamo que más de 100 mujeres realizaron el 2 de junio de 1975, ocupando la Iglesia de Saint-Nizier de Lyon, Francia, con el fin de protestar por la persecución policial que provocaba tratos crueles contra ellas.

Lo que las mujeres querían hacer visible en 1975 era precisamente la existencia de una estructura que, lejos de ayudarlas a mejorar sus condiciones laborales, creaban condiciones de alta vulnerabilidad. Las luchas de hoy en día no distan tanto de aquel entonces. El objetivo sigue siendo promover la incorporación de los/las trabajadores/as sexuales a los sistemas previsionales y asistenciales y acceso a la educación y a la salud integral; el reconocimiento como trabajo y la seguridad social.

  

 

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