La Trova Rosarina regresa a Córdoba: cantamos por amor

Cultura 24/05/2019 Por
El colectivo de artistas insignia en la Argentina post-dictatorial regresa a la ciudad, demostrando la permanencia de un repertorio que atraviesa varias generaciones.
La Trova Rosarina

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Especial para La Nueva Mañana

El puñado de músicos que se juntó allá por los 80 como un poderoso movimiento musical y poético jamás imaginó que cuarenta años más tarde seguirían recorriendo los escenarios del país con la esencia de los inicios y familias completas en el público coreando sus canciones, las mismas canciones que fueron himnos años atrás. Los caminos artísticos de Juan Carlos Baglietto, Silvina Garré, Adrián Abonizio, Jorge Fandermole, Fabián Gallardo y Rubén Goldín vuelven a unirse en una gira por diferentes ciudades.

Rubén Goldín en conversación con La Nueva Mañana hace un repaso de la formación que actuará esta noche en Córdoba en el Espacio Quality, con las canciones que emocionan y que cuentan historias de las que muchas veces nos sentimos parte.

- ¿Qué es La Trova?

- La Trova no tiene una fecha de fundación o un manifiesto que rece “vamos a crear un movimiento desde Rosario”. Varias veces hablamos con Jorge (Fandermole) y con Juan Carlos (Baglietto) sobre eso. Nos juntamos para tocar y terminamos en las bateas de las disqueras, y no se sabía en cuál ponernos. Estaba el folklore, el bolero, el jazz, el rock, el clásico y a nosotros no sabían qué rótulo ponernos: éramos tipos que componen, cantan, tienen lindas letras con un poquito de compromiso para los tiempos que corrían… Alguien pensó en La Trova Rosarina, y la trova era una forma simple de comunicarlo. Yo venía de hacer otras músicas, mi debut fue con Pablo el enterrador y después tuve El Banquete con Fito Páez en el ´79, ´80. Me llama Baglietto y me dice de armar algo para tocar en un festival, le dije que sí y que incluyamos a Fito que toca y compone. Ahí pasó algo que con los otros grupos no, empezamos a tocar en lugares para cuatro mil personas y no podíamos creer lo que sucedía. En el 82 u 83 vinimos a Córdoba a tocar a Atenas y cuando estábamos entrando al estadio, por detrás del escenario, la gente empezó a gritar.

La trova significó aprender a ser profesionales, nosotros veníamos del interior y hacíamos música, pero éramos amateurs. Así que hubo que ponerse a la altura. Los discos gustaban, las canciones también, la gente nos quería mucho y demostraba su cariño, y eso nos obligó a hacer una serie de cosas profesionalmente: ensayar, cuidar nuestra salud, tener buenos instrumentos… No fue una cosa armada, se fue dando, y de repente estábamos metidos en giras con más de 200 conciertos en un año, por ejemplo. Hubo mucho mucho aprendizaje.

Uno tiene que estar a la altura de la demanda de la música y del público, que espera el alma…

- Hubo mucho ruido cuando se conoció que se presentaban en el escenario de Cosquín, ¿cómo lo vivieron ustedes?

- Nosotros estábamos realmente preocupados por eso, no hacemos las cosas de taquito, no sabíamos qué iba a suceder. Preparamos un repertorio más cercano al festival, pero realmente no sabíamos qué pasaría en ese momento. Somos músicos pero no somos tarados, no somos un ente lejano a la realidad, sabemos qué pasa, pero no qué va a pasar antes de subir al escenario, no damos por sentadas las cosas. En Cosquín estábamos muy nerviosos de lo que iba a pasar y fuimos a ver cómo nos iba. Y cuando empezamos a tocar vimos las caras de la gente y la reacción del público y fue hermoso. Cuando nos paramos frente al público, sea la cantidad que sea, te agarra el nervio y las patas se te aflojan, y uno tiene que estar a la altura de la demanda de la música y del público, que espera el alma…

- Eso de mantener cierto anclaje a la realidad y mantener esa energía de disfrute entre ustedes, ¿crees que es lo que permite la permanencia y ser un suceso?

- Es una mezcla de todas esas cosas. Hay un puñado de canciones que quedaron en el público a través del tiempo, sobre todo en la voz de Juan (Baglietto), que escribimos con la trova. El público también acompañó, siempre nos mantuvimos con honestidad. Nunca empezamos la trova con el objetivo de ganar dinero, todo fue genuino y se fue dando. Las cosas más linda ocurren así muchas veces, sin pensar. Después de tantos años, volver a juntarnos y ver que la química, la energía y el cariño siguen intactos es fantástico; cantamos por amor y somos unos privilegiados por vivir de la música.

- Fabián Gallardo es la novedad en esta gira, ¿su inclusión puede leerse como un linkeo entre los 80 y estos tiempos?

- Es una buena lectura. Fabián es rosarino, multiinstrumentista, productor, arreglador y compositor, Juan grabó varias canciones de él, de hecho. Tampoco es mucho más chico que nosotros (risas) pero sí es más cercano al pop y al rock de los 90. Obviamente no reemplaza a Lalo de los Santos, pero su aporte es muy interesante.

- ¿Con qué van a encontrarse quiénes vayan hoy al Quality?

- No es el mismo show que hicimos en Cosquín, dentro del repertorio incluimos algunos temas de Fabián (Gallardo) y míos, así que será algo nuevo, más parecido a lo que presentamos en el Colón y lo que llevaremos a San Juan. Volver a Córdoba nos da siempre ilusión.

La Trova Rosarina

Viernes 24 de mayo, 21.30hs. en Quality Espacio – Avenida Cruz Roja 200

 

 

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