Inflación y dólar: el Central insiste con un plan que aún no da resultado

Política / Economía 17/05/2019 Por
El titular del Banco Central, Guido Sandleris, reafirmó sus convicciones en la política monetaria que lleva a cabo y en las tasas elevadas para evitar que se dispare el tipo de cambio.
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Sandleris reafirmó sus convicciones en la política monetaria que llevan a cabo y en las tasas elevadas para evitar que se dispare el tipo de cambio.  - Foto: NA

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Especial para La Nueva Mañana

El miércoles pasado el Gobierno publicó la inflación oficial del mes de abril. El encargado de dar a conocer los aumentos de precios medidos por Indec fue el presidente del Banco Central, en clara sintonía con la explicación monetaria sobre el fenómeno inflacionario a la que adhiere la gestión de Macri. En relación al mes anterior, los precios aumentaron 3,4% a nivel nacional. El promedio de aumentos en la región pampeana fue de 3,7 por ciento. Así, en lo que va del año, el IPC (Índice de Precios al Consumidor) acumula 15,6% de aumentos.

El rubro alimentos y bebidas tuvo un ascenso leve. Esta categoría que es determinante en el precio de la canasta básica y el costo de vida aumentó 2,5%, menos que el promedio general de aumentos relevados. Este rubro, sensible para el bolsillo de los consumidores, había aumentado seis puntos en marzo, y acumula un incremento de 66% en comparación con abril del año pasado. Esta disminución (que aún hay que observar su desempeño en los próximos meses) se da en un contexto de caída de la demanda. La misma puede advertirse en la caída de la producción de alimentos y bebidas y en la baja de la recaudación de supermercados y mayoristas.

Los precios subieron 55,8% en los últimos 12 meses

La máxima autoridad del Central, Guido Sandleris, afirmó que los aumentos de precios publicados significan “una baja significativa respecto a marzo”, cuando la inflación promedió 4,7 puntos. No obstante, con la variación de la inflación de abril, los precios acumulan en los últimos doce meses 55,8% de suba. Pese a ello, el funcionario reafirmó sus convicciones en la política monetaria que llevan a cabo y en las tasas elevadas para evitar que se dispare el tipo de cambio.

El ex secretario de políticas económicas del extinto Ministerio de Hacienda explicó que las subas de precios tienen un “comportamiento disímil”, puesto que que a fines del 2018 bajó de 6,5% de inflación mensual en septiembre a 2,6 puntos en diciembre, y en el primer trimestre del corriente año pasó de 2,9 puntos porcentuales en enero a 4,7% en marzo.

El tipo de cambio y el precio de los servicios son las variables primordiales para comprender la suba de los precios, reconoció el presidente del BCRA. Cuando el peso se devaluó o las tarifas de los servicios subieron, hubo mayor inflación. En consecuencia, cuando se mantuvieron estables tipo de cambio y servicios, la variación de los precios no fue significativa, razonó.

“Son pocos los países en el mundo que optan por estrategias como la nuestra”, en alusión a los objetivos del Central que busca principalmente reducir el dinero circulante, en lugar de guiarse por metas de inflación, puesto que genera “mucha volatilidad de la tasa de interés”, reconoció la autoridad de la entidad monetaria. Las tasas elevadas que buscan “secar la plaza de pesos” es vista como un problema por otros países, por eso rechazan estos programas monetaristas. Sin embargo, en nuestro país, en el contexto actual, “es un atributo positivo”, advirtió. El economista a cargo del Central argumentó que al ser chico el mercado crediticio, las consecuencias que las tasas elevadas tienen en la economía son menores. Por el contrario, el tipo de cambio tiene mayores repercusiones en la economía que las tasas y el canal del crédito. Además, la tasa de interés de referencia elevada “contribuye a controlar la volatilidad cambiaria”.

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La fuga de capitales, que afectó la performance de la gestión anterior, es uno de los factores que explica la persistencia de las corridas cambiarias. Foto: NA

Los efectos de una tasa elevada no son neutros

“Cuando empeoran las condiciones financieras” y se calentó la demanda de dólares, “la tasa subió y el tipo de cambio moderó su volatilidad”, ejemplificó Guido Sandleris. Sin embargo, los efectos que una tasa elevada tiene en la economía no son neutros. Encuestas privadas advierten que la preocupación económica lidera las encuestas que monitorean el humor social y político, y, dentro de ellas, la inaccesibilidad al crédito por su encarecimiento está a la orden del día como una de las principales preocupaciones.

Los efectos recesivos del elevado costo del dinero se advierten en la baja utilización de la capacidad instalada de la industria. Según Indec, en marzo pasado la utilización de la capacidad instalada en la industria se ubicó en el 57,7%. Casi diez puntos por debajo de la capacidad instalada empleada para producir durante el mismo mes del 2018; un año caracterizado por la caída de la actividad comercial e industrial, en donde el PBI sufrió una retracción de 2,5%, que se explica por una caída de la inversión, del consumo privado y del consumo del sector público, entre otros factores. Por otro lado, el último informe oficial que mide la producción fabril da cuenta de una merma en todas las categorías relevadas. Siendo la producción del complejo automotriz la que más se desplomó, marcando un deterioro de 33 puntos en comparación a marzo del año pasado. 

Con el mismo plan, aunque no dé resultado

Pasando en limpio, el encargado de ejecutar un programa de corte monetarista reafirma su convicción en el instrumento utilizado pese a que los resultados no son los esperados. El BCRA cumplió por octavo mes consecutivo su objetivo de reducir la base de liquidez monetaria, sin embargo, en los últimos doce meses los aumentos de precios superan ampliamente los cincuenta puntos. Señala al tipo de cambio como una de las principales variables que inciden en los precios internos, sin embargo, las tasas altas afectan a la producción y, naturalmente, esto tiene repercusiones en las exportaciones y en el ingreso de divisas para fortalecer la disponibilidad de dólares.

De acuerdo a información oficial, durante el primer trimestre del 2019, el valor de las exportaciones fue 2,3% menor que en igual trimestre del año pasado. Las importaciones también disminuyeron, siendo los bienes de capital comprados en el exterior una de las categorías que más se redujo al hacerlo en un 26%, medido en volumen. Estamos hablando de maquinarias y diferentes insumos empleados por las industrias para la producción de diferentes mercancías. De lo anterior se concluye que la caída de la producción y de los saldos exportables son una da las causas de la falta de dólares.

Pero también la restricción externa responde a las desregulaciones cambiarias implementadas por el Gobierno nacional. Por caso, la fuga de capitales, que afectó la performance de la gestión anterior, es uno de los factores que explica la persistencia de las corridas cambiarias, que llegó a USD 1.771 millones en marzo de este año. Es decir, por un lado Sandleris señala al tipo de cambio como uno de los causantes de la inflación pero, por otro lado, no hace nada para prevenir la fuga hacia el dólar y la restricción externa, más que elevar la tasa de interés estrangulando así a la economía real.

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