El héroe del whisky y su última descarga de artillería

Cultura 10/05/2019 Por
Él dice, a veces, que es escritor. Symns es un aventurero del descarrío, la sordidez, el misterio y las zonas periféricas y marginales. Sus textos son narrativas de esas aventuras truculentas y exuberantes que protagonizó.

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Especial para La Nueva Mañana

SOBRE “FANTASMAS DE LUZ”, PRODUCCIÓN LITERARIA DE ENRIQUE SYMNS

Arribó al país (proveniente de un periplo de una década en el cual transitó por Brasil y varios países de Europa) en los inicios de los ochenta, ya en Bs. As. ofició de monologuista (en la vía pública y como partener de diversas bandas de rock- Patricio Rey, Los piojos, Los caballeros de la quema, etc.) de periodista en diversos medios (Clarín, Pan caliente, Sur, El porteño, etc.) a la vez que fue creador y editor de Cerdos y Peces (mítica revista del under de los ochenta y noventa) en la cual produjo los primeros textos de periodismo gonzo. También fue columnista de Crítica, La maga y Orsai (entre otras publicaciones) y escritor de libros biográficos (Páez, La última canción-biografía del grupo chileno Los tres) de ficción (La banda de los chacales, En busca del asesino) Fantasmas de luz se encuadra en la serie de compilaciones de textos misceláneos (El señor de los venenos, Big bad city, Invitacion al abismo, La vida es un bar).

Lo que lo emparenta con muchos escritores son los textos sobre sus lecturas. Mailer, Borges, Fante, Castaneda, etc. asoman en sus textos masticados y digeridos por los jugos gástricos de su espíritu y su intelecto.

Artaud , Crowley-Miller, Bukowski, Burroghs, como guías

Para Symns, estos cuatro escritores (y algunos otros) más que influencias literarias, forman parte de su brigada de guías (anti)culturales para el tránsito de su existencia en este mundo. Como los dos primeros más que escritor Symns es un activista del desasosiego espiritual, aborrece la inacción placentera a la que se somete gran parte de la sociedad, consiente de que la “cosa” sucede tras la bambalinas de la puesta en escena citadina y, a sabiendas que dicha “cosa” no es nada agradable, incita (mas que “invita”) a través de sus textos a visitarla y escudriñarla a pleno. Por eso tanto admira Freud, a Heidegger, a Niestzche y a Sartre, por más que sean gente que escribió desde un lugar que Symns denigra: una disciplina (filosofía, psicología, etc.) como a Artaud y Crowley, quienes escribieron desde una pasión descontrolada e infinita en sus deseos de aprehensión del misterio de la existencia.

Con Bukowski compartió, además de la pasión por la escritura de las experiencias sórdidas y truculentas, el alcoholismo extremo.

Arlt, Rocamora, Symns

El libro puede incluirse dentro de una tradición que a modo de las narrativas de las aguas fuertes porteñas de Arlt de los años treinta o de los textos de El Buenos aires de Oberdán Rocamora (alter ego de Jorge Asís) en el último lustro de los setenta, muchos de los relatos de Symns pretenden mostrar un momento concreto, parte de una realidad fragmentada , reproducido a modo de fotografía espiritual.

Fantasmas de luz nos muestra diferentes cuadros de situación en los márgenes de una argentinidad (comunitaria e individual) difícilmente reflejada por otros medios- no hay películas ni documentales sobre la zonas fronterizas que transita Symns. Tal como aclara la portada Fantasmas de luz es un compendio de crónicas malditas de márgenes y fronteras.

Éxtasis, todo el mundo quiere éxtasis…

Como Aleister Crowley o Timothy Leary, Symns dedicó gran parte de su tiempo a experimentar y promover la experimentación con psicotrópicos y estupefacientes de todo tipo y a narrar las derivaciones conductuales provocadas por estos (El señor de los venenos).

La premisa central de estos activistas -entre los que cuenta Symns- es que en todas las culturas los individuos han procurado escapar de la angustia mediante el éxtasis, entendido este como un proceso químico que afecta profundamente el espíritu de los individuos tanto en sentido placentero primordial como con consecuencias deterioradoras posteriores (Symns incluye al amor entre aquellos procesos espirituales alteradores)
Pero a diferencia de otros Symns se ocupa de narrar sobre todos los actores involucrados en el consumo y distribución de estos productos ilegales. No da cuenta de sus secretos comerciales profundos sino que se aboca a describir como son los espíritus que les forja el oficio a cada uno de ellos. Lo mismo hace con los textos en que aborda a prostitutas callejeras, travestis o cualquier otro estereotipo de individuo desangelado.
Poseedor de un ojo con gran angular espiritual incluido, Symns tiene la capacidad poco común de percibir las vibraciones que emanan tanto los lugares como las situaciones sórdidas y marginales y de plasmarlas en sus escritos.

El tony soirée

Un tramo inevitable al narrar sobre su vida es aquel en el cual se involucró a pleno con la cultura rock porteña de los años ochenta y noventa, básicamente con Patricio Rey y sus redonditos de ricota. Al establecerse en Bs. As. en los ochenta tomó contacto con la banda Patricio Rey y sus redonditos de ricota. Empatizó rápidamente con los líderes (Indio Solari, La negra Poli y Skay Bellinson) entablando una amistad con el cantante producto de coincidencias en gustos musicales, literarios y en la mirada filosófica de la vida. Comenzó a ser partener recurrente en los shows de la banda. Muchos percibieron a Cerdos y Peces como una publicación oficial del órgano que era Patricio Rey.

En 1989 Patricio Rey graba la canción que le escribiera Solari (Héroe del whisky) desde entonces quedó patentizada la degradación del vínculo entre Symns y la banda.

Symns y otros actores de la cultura under tuvieron gran participación (gratuita) en las presentaciones primeras de la banda hasta que súbitamente fueros desplazados de los escenarios sin explicación alguna (Solari cuenta sus motivos -y los de Skay y Poli- en el reciente libro de Figueras) aquel desaire comenzó a tensar la cuerda y a corroer la hermandad entre Cerdos y Peces / Patricio Rey.

En Tercer mundo Fito Páez relata un breve episodio que en sus pocas palabras describe muy subrepticiamente cierto corrimiento de la gente del ambiente de la cultura-rock para con los aspectos generales del discurso de Symns en la Cerdos y Peces (“Fabi Cantilo echó a Henry Miller… porque era muy tarde y por lo que escribe”) Henry Miller era uno de los apodos con que muchos se referían a Symns, Bukowski era otro.

Un aristócrata de cotillón

A fines de los noventa, aunque poseedor de un prestigio notorio en la cultura under, su posicionamiento cada vez más radical (a la vez que extremadamente intoxicado de alcohol y cocaína) lo dejó en estado de paria. Con solo un numero de teléfono en el bolsillo cruzó los andes y se radicó en Chile. Fundó la hoy mítica The Clinic y obtuvo posiblemente su mayor reconocimiento público. Publicó en diarios, escribió biografías y salió en televisión. Tras un lustro los mismos comportamientos perniciosos y agresivos lo repatriaron. Cayó en la vida de calle total. Lo rescataron algunos amigos (Clamaro, por ejemplo) estuvo un tiempo en el Bolsón, sufrió un acv. (del que no quedaron secuencias) luego se mudó a Mar del plata a vivir en pensiones, volvió a la pensiones de Bs. As. Hace unos años contrajo diabetes y tuvo que operase la próstata (los cien mil pesos del costo se obtuvieron merced a conciertos de amigos) hoy está postrado en una cama de un departamento que le alquiló Rodolfo Palacios, cobra unas pocas regalías. A veces lo visitan Calamaro , Palito Ortega o la hija de este, Julieta. Espera desde hace muchos años una última visita del indio Solari (que nunca llega) Dice que le está costando morirse.

 

 

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