Quiebre político en Belgrano

Deportes 04/05/2019 Por
La Asamblea en Alberdi dejó como saldo un descontento del socio contra la dirigencia. El descenso se impuso sobre los números y el balance no fue aprobado. Armando Pérez y el “Luifa” Artime apuntan a ser protagonistas en la nueva contienda electoral.
Asamblea © Prensa Belgrano
- La actual cúpula directiva de Belgrano atraviesa una tormenta que inocentemente no supieron descubrir en el horizonte cuando el cielo ya arrastraba nubes negras.

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En lo que transita del siglo XXI, es la primera vez que una asamblea en Alberdi retumba con tanta hostilidad por parte de los socios contra un oficialismo. Ni siquiera en tiempos de quiebra, con un Belgrano en cesación de pagos y con descenso a la B Nacional, allá por 2002, tuvo la misma intensidad ni efecto rebote negativo en la gente al estilo de la pesada última asamblea, donde las diferencias se agigantaron y el oficialismo fue blanco de todas las críticas, sin piedad.

Es que en Belgrano ya todos se habían acostumbrado a que no exista la oposición, en materia política. En eso tuvo mucho que ver Armando Pérez como para liderar un proceso por demás exitoso pero que de todas formas hoy ya no luce invulnerable. Cuando la pelota no entra y el gol no llega, del hincha se apodera una amnesia general incluso peligrosa, pero a tono con los tiempos violentos actuales.

Y por eso la comisión directiva vivió un infierno en la última asamblea. Fue un momento Impensado y hasta por momentos, pareció que nunca imaginaron el escenario en el que podrían encontrarse.  Da la sensación de que o bien subestimaron al socio o no se dieron cuenta del pulso emocional que el hincha venía demostrando a medida que el descenso parecía cosa juzgada.

La peor parte sin duda quedó para el presidente Jorge Franceschi, hombre que habla poco y nada con la prensa y que de repente tuvo que salir a aclarar algunas situaciones deportivas e institucionales, sin ningún resguardo. Pérez lo bendijo con ese cargo como para prolongar su mandato después de que tomara las riendas del club allá por 2005, primero con la responsabilidad de un gerenciamiento y luego como máxima autoridad elegida por los socios. Hoy, lejos de aquellos oropeles, la cúpula directiva atraviesa una tormenta que inocentemente no supieron descubrir en el horizonte cuando el cielo ya arrastraba nubes negras.

Política por todas partes

Si algo dejó en claro la Asamblea, es que la afinidad y la tolerancia con la dirigencia tuvo punto final. De diversos sectores, incluso divididos entre ellos, manifestaron repudio, solicitaron renuncias masivas y otros casos, elecciones anticipadas.

De esta forma quedaron al descubierto las ambiciones políticas de muchos núcleos como “Celeste Infinito” dirigido por Daniel Falfán; “Belgrano es de Todos” con Miguel Ledesma, Raúl Bárcena y Jorge Massimino como caras visibles junto a “Piratas de América”, por ejemplo sin olvidar al opositor por naturaleza Santiago Montoya,  junto a “Encuentro Pirata” aunque también recibió algunos silbidos.

El abogado Federico Lazcano Colodrero se sumó a su trinchera política, con el único pronunciamiento de que la comisión directiva actual debe cumplir el mandato vigente, a pesar del descontento general. Un acto de democracia.

Pero quien se robó todos los aplausos fue el ex goleador e ídolo del club Luis Fabián Artime. Tomó la voz y por lo álgido de su discurso, pidiendo unidad general, pareció un lanzamiento. Habló como un líder, a pesar de que oficialmente no conforma ninguna agrupación política. ¿Será cierto que del sector de “Amás Belgrano”, los distanciados ideológicamente de la comisión, lo tientan para armar un frente de cara a las elecciones del año próximo?

Pérez nunca tuvo feeling con Artime. Nunca congeniaron, siempre se cuestionaron a la distancia,  y el único hito que alguna vez los unió fue cuando desde la dirigencia le prestaron al ex delantero el “Gigante  de Alberdi” con motivo del homenaje de su partido despedida. Pero no fue precisamente un acto de generosidad. Igual, jamás lo invitaron a participar dentro de la estructura. Pasaron otros referentes como José Luis Villarreal e incluso su amigo Luis “Chiche” Sosa, pero siempre con el “Luifa” desde afuera.

Por eso fue el tiro en elevación del goleador celeste, sin invocarlo, sobre el hombre fuerte de los cosméticos: “Hay una realidad y es que estamos muy mal vistos en AFA”, sentenció, ante el aplauso unánime. Teoría que reforzó con un tweet una vez oficializado la sede del partido de Copa Argentina ante Deportivo Riestra en Sarandí y no en Santa Fe como se presumía. “¡Mamita, la que nos espera!”, escribió “Luifa”. Todo esto en marco de la desventura de Pérez como presidente de la Comisión Normalizadora del fútbol Argentino, donde se ganó más enemigos que otra cosa, según su criterio, “por una ambición personal”.

Escenario especial

A ningún socio le importó escuchar la parte numérica. Ningún análisis se hizo en ese sentido y solo presentó moción en contra del ejercicio de Memoria y Balance como represalia a la dirigencia por el descenso a la B Nacional. Nada más. Ni siquiera importó aprobar los números contables en pos de alguna sanción de Superliga. Hicieron caso omiso al superávit de 20 millones de pesos que arrojó el balance. Una vez más queda en evidencia que el socio prioriza la faceta deportiva por encima de la institucional, y haber perdido la categoría fue el peor pecado para una dirigencia que por mucho tiempo gozó de inmunidad y fue incuestionable en muchos aspectos. El arrastre de la era Pérez, con la clasificación a tres copas Sudamericanas y el vitalicio recuerdo del ascenso en la Promoción ante River Plate en 2011 como banderas principales, quedó en el olvido.

Ahora es otro escenario. ¿Seguirá manteniendo Pérez sus pretensiones electorales, para regresar al poder? ¿Fue parte de su estrategia no presentarse en la Asamblea en función de no asumir el costo político del descenso? ¿Se animará Artime a conformar de una vez alguna facción política?

La historia proselitista recién comienza, ahora con Belgrano en la B Nacional y con muchos frentes para afrontar. Sobre todo Franceschi…Y Pérez. Por eso, la operación “Zielinski”  ya está en marcha, con un regreso que le daría espaldas a un proceso que ya no las tiene.

 

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