Trabajadores de Belgrano difundieron una emotiva carta en apoyo al club

“Nos fuimos al descenso y es un momento muy doloroso para quienes con nuestro trabajo sostenemos a esta Institución", destacaron.
Belgrano Descenso Diego Roscop 1
“Debemos levantarnos otra vez. Aunque en esta oportunidad pareciera que el piso está más sólido”. - Foto: Diego Roscop - La Nueva Mañana.

Trabajadores del Club Atlético Belgrano emitieron este lunes una emotiva carta tras el descenso del equipo a la B Nacional. “Nos fuimos al descenso y es un momento muy doloroso para quienes con nuestro trabajo sostenemos en cada jornada a esta institución. Somos trabajadores y trabajadoras pero también somos hinchas del Club, lo amamos, trabajamos incansablemente poniendo lo mejor de cada uno, sufrimos en cada derrota y somos felices con los pequeños o grandes triunfos. Nos enojamos con los técnicos, con los jugadores y los celebramos como le sucede a cada hincha en la tribuna, porque es allí donde también estamos”, manifestaron a través del escrito.

Asimismo, solicitaron a la dirigencia y a la sociedad en general que “las malas decisiones deportivas no opaquen el proceso de crecimiento de los últimos años”. “Y esto, que hoy se dice tan livianamente, es el resultado de decisiones políticas, de una proyección, de la realidad que construimos a base de esfuerzo y futuro. El Club que hoy conocemos no es el que siempre tuvimos. Y esa es una realidad”, subrayaron.

“Sueños que parecían imposibles, por esos años se fueron haciendo realidad: volvimos a jugar a nuestra cancha (y ya no era insegura), fundamos una Biblioteca Popular, abrimos las puertas de un Predio Deportivo (modelo en nuestro país), tuvimos Predio Social, los pibes de la Pensión por fin tuvieron un espacio digno donde vivir y algo no menor para nosotros y nosotras fue que por fin tuvimos garantizados nuestros sueldos a término cada mes”, destacaron.

Sobre el final del mensaje, los trabajadores y trabajadoras señalaron que en tiempos difíciles es “necesario aprender de la historia”. “Debemos levantarnos otra vez. Aunque en esta oportunidad pareciera que el piso está más sólido”. completaron.

A continuación el comunicado completo:

"Nos fuimos al descenso y es un momento muy doloroso para quienes con nuestro trabajo sostenemos en cada jornada a esta institución. Somos trabajadores/as pero también somos hinchas del Club, lo amamos, trabajamos incansablemente poniendo lo mejor de cada uno/a, sufrimos en cada derrota y somos felices con los pequeños o grandes triunfos. Nos enojamos con los técnicos, con los jugadores y los celebramos como le sucede a cada hincha en la tribuna, porque es allí donde también estamos.

Y en este momento tan doloroso también nos parece importante alzar la voz, porque tenemos mucho para decir, porque conocemos cada rincón del Club, lo mantenemos, lo hemos visto crecer, hemos aportado a la transformación y consideramos que el proceso que nos trajo hasta acá fue el resultado de concebirlo como una Institución Deportiva, pero también Social, Cultural y de puertas abiertas.

Que las malas decisiones deportivas que hoy lamentamos no opaquen el proceso de crecimiento de los últimos años. Y esto, que hoy se dice tan livianamente, es el resultado de decisiones políticas, de una proyección, de la realidad que construimos a base de esfuerzo y futuro.

El Club que hoy conocemos no es el que siempre tuvimos. Y esa es una realidad. En el año 2006 y también por una decisión política, la Sede Social volvió a Alberdi. A una cancha abandonada, que hubo que reconstruir, llena de escombros y recuerdos que nos había dejado la quiebra, tan solo 5 años atrás. Nos fuimos a la quiebra, ¿se acuerdan? Parece una historia tan lejana, pero fue real. La quiebra nos dejó vacíos. Volver al barrio no sólo significaba en ese momento dejar de pagar grandes alquileres por Sedes en el centro, significaba también comenzar a reconstruir nuestra identidad, encontrarnos otra vez con vecinos/as del barrio, empezar a recibir a las organizaciones, a las instituciones y a los/as curiosos/as que otra vez veían abiertas las puertas del Club que tan solo 5 años antes había estado a punto de desaparecer y que a pesar de ello había logrado colocarse nuevamente como una institución activa y referente dentro del colectivo social.

Sueños que parecían imposibles, por esos años se fueron haciendo realidad: volvimos a jugar a nuestra cancha (y ya no era insegura), fundamos una Biblioteca Popular, abrimos las puertas de un Predio Deportivo (modelo en nuestro país), tuvimos Predio Social, los pibes de la Pensión por fin tuvieron un espacio digno donde vivir y algo no menor para nosotros/as fue que por fin tuvimos garantizados nuestros sueldos a término cada mes.

Vimos como cada propuesta que llegaba al Club tenía lugar, vimos como muchos/as socios/as buscaban maneras de participar, de organizarse colectivamente y dedicar el tiempo libre al amor por Belgrano. Nuevas generaciones que se apropiaban otra vez del Club y que lo hacían acompañados por algunos de esos socios históricos que nunca se fueron, que bancaron, que sostuvieron y que caminaron por cada rincón de Alberdi en las buenas y en las malas. Y que nosotros/as tan bien conocemos. Vimos llenarse el Club otra vez de gente, se fundaron y refundaron subcomisiones, organizaciones por y para Belgrano.

Y también de a poco fuimos conquistando derechos, como trabajadoras/es y en el marco de una Institución que nos hace sentir orgullo. Y de eso no se vuelve, ese debe ser siempre el horizonte.

En los últimos días algunos discursos violentos cargados de desmemoria no permiten poner en la balanza el verdadero proyecto de Belgrano. Hemos leído críticas y enojos como si lo deportivo fuera lo único que hace grande a un Club. Y claro que lo es, pero no es lo único. ¿Cuántas Instituciones se levantan de una mala situación deportiva?

Hay que tener muy presente que somos una Institución democrática y que si no hay conformidad sobre uno o algunos de los aspectos los canales son institucionales, deberán tener la paciencia y la entrega para construir sobre el camino político. Y si por algún motivo a alguien se le olvida, somos nosotros/as quienes vamos a estar ahí para recordarlo en voz alta. Tenemos la obligación de aprender de nuestra historia. Y de levantarnos otra vez. Aunque en esta oportunidad pareciera que el piso está más sólido.

Como cierre, deseamos agradecer a los socios/as del CAB por el ejemplar comportamiento que han tenido en los últimos días para con nosotros/as y por cuidar las instalaciones. Otro signo del cambio cultural al que hemos hecho mención y que nos alienta a unir y potenciar nuestra labor para salir adelante en este difícil momento".

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