Cannabis medicinal: la lucha de una cordobesa puede ampliar la ley

Sociedad 06/04/2019 Por
María Pía Ivancich padece neurofibromatosis. Tras un año de batallar con medidas cautelares, la Justicia obligó a su obra social a cubrir el aceite.
el abogado jorge orgaz y maría pia ivancich - cannabis medicinal
- María Pía Ivancich y el abogado Jorge Orgaz. Foto: Gentileza

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Hasta los 41 años, las horas de María Pía Ivancich se dividían entre su trabajo como abogada, su familia, sus amigas, salir a correr. Sin embargo, los dolores en lado izquierdo de su torso comenzaron a ser cada vez más fuertes. Cuando fue al médico se enteró que padecía neurofibromatosis, un trastorno genético del sistema nervioso que afecta principalmente al desarrollo y crecimiento de los tejidos de las células, provocando tumores. Un año más tarde Pía viajaba a Estados Unidos para someterse a una compleja cirugía en la que le extirparon 13 tumores. Para quitarlos debieron cortar todos los nervios, explica Pía.

El dolor posterior a la intervención solo era soportable con morfina u otros opiáceos similares, cuyos efectos colaterales eran iguales o casi iguales al dolor: crisis de ansiedad, síndrome de abstinencia, temblores, espasmos, desesperación.

Fue un médico estadounidense el que le dijo que cuando volviera a Argentina tomara aceite de cannabis. Pía le hizo caso. Nunca había probado la marihuana en su vida y el tabú ante sus efectos le era “tan propio como a mucha gente hoy”. Le pidió a un amigo flores de una planta y tras comerlas comenzó a sentirse bien. Los dolores ya no eran tan intensos, pero lo más importante es que desaparecían los síntomas que le generaban los otros medicamentos y podía “estar en paz”, un estado anhelado cuando “el cuerpo sufre 24 horas por día”.
Tras dos meses de comer flores de cannabis, los efectos de abstinencia que le generaban medicamentos como la morfina, habían cesado.

Sin embargo, hace dos años los dolores en su lado izquierdo comenzaron nuevamente. Nuevos tumores, en otras zonas distintas, comenzaban a ocupar su cuerpo. Habían pasado 9 años de la cirugía en Estados Unidos. En el medio, producto de su enfermedad se jubiló anticipadamente como abogada y obtuvo un certificado de discapacidad.

Cuando los médicos le hablaron sobre la posibilidad de una segunda intervención para extraer los tumores, Pía recordó los días con la morfina y decidió no volver a pasar por eso y paliar el dolor con aceite de cannabis.
Fue a su médico quien se lo recetó y en marzo de 2018 se presentó en Daspu para conseguirlo. Hace un año atrás, el precio del frasco de aceite de cannabis medicinal por 100 mililitros oscilaba entre los 22 mil y 30 mil pesos. La jubilación de Pía apenas alcanzaba los 14 mil. Comprar el aceite por cuenta propia era simplemente imposible. Tres meses más tarde la obra social universitaria le respondió, con una resolución escrita a mano, que no hacía lugar al pedido. Sin argumentos, sin explicaciones, Daspu le indicaba que concurriera a la Anmat.

Ése fue el comienzo de una cruzada judicial que si bien lleva varias batallas ganadas a favor de Pía, resta aún de su capítulo más importante: la sentencia de fondo que en las próximas semanas debe dictar el juez federal N° 2 de la ciudad de Córdoba, Alejandro Sánchez Freytes y que determinará si Pía es incluida o no en el Programa de Salud contemplado en la ley nacional 23.350 conocida como la ley del cannabis medicinal, aprobada en marzo de 2017 y reglamentada seis más tarde –de forma parcial y restrictiva- sólo incluye como beneficiarios a pacientes con epilepsia refractaria, quedando por fuera un sinfín de pacientes con otras enfermedades –como esclerosis múltiple, artritis, VIH, fibromialgia y Alzheimer- cuyos padecimientos pueden ser aliviados con cannabis. Básicamente si es inscripta en el Registro Nacional de Pacientes en

Aceite de Cannabis
Hace un año atrás, el precio del frasco de aceite de cannabis medicinal por 100 mililitros oscilaba entre los 22 mil y 30 mil pesos. Foto: Archivo

Tratamiento con Cannabis que gestiona la Anmat

“Estamos esperando la sentencia de fondo porque además de asegurar el suministro de cannabis, pedimos que incluyan a Pía en el plan nacional como dice la ley. La incorporación es clave porque además del cannabis, en el programa cuenta con apoyo psicológico, alimentación y acceso a novedades en cuanto a cepas de marihuana, entre otros beneficios. Pero hay muchas barreras, entre ellas la hipocresía y el tabú. La marihuana está aceptada socialmente pero si lo pedís para paliar el dolor de una persona que está postrada en una cama surgen mil obstáculos”, explica el abogado Jorge Orgaz a La Nueva Mañana.

Entre las batallas ganadas por Pía y su abogado, figura un fallo de la Cámara Federal de Córdoba que ordenó a la obra social el suministro de aceite de marihuana. La resolución está firmada por los camaristas Luis Roberto Rueda e Ignacio María Vélez Funes, y la secretaria de cámara Carolina Prado.

En declaraciones radiales, Vélez Funes explicó en aquel momento: “Es la primera vez en la Justicia federal de Córdoba que tuvimos que atender un asunto como este. Esto quiere decir que se puede abrir a distintas patologías pero tendrán que estar indicadas por médicos”.
Sin embargo, y pesar de lo dictado por la Cámara, el juez Sánchez Freytes resolvió que Daspu solo debía correr con el 70 por ciento del costo de cada frasco, quedando el 30 a cargo de la paciente. Fue recién en febrero pasado que, con recursos interpuestos en el medio, el juez finalmente ordenó una cobertura total y Pía pudo por primera vez presentarse a buscar su frasco. Previo a ello, y de forma paralela a la batalla judicial, debió pagar el 30 por ciento restante y su abogado encargarse de todos los trámites burocráticos que implica la solicitud del aceite, cuyo precio –a un año del comienzo de la batalla judicial- ya ronda los 50 mil pesos.

“Nos falta avanzar como sociedad, derribar tabúes y entender que el cannabis es un medicamento que mejora y dignifica la calidad de vida de muchas personas”, concluye Orgaz.

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