Elecciones 2019: Cambiemos para armar

Política / Economía 05/04/2019 Por
Los ministros Rogelio Frigerio y Marcos Peña ratificaron la candidatura de Macri para su reelección. El principal objetivo de los dos alfiles del oficialismo, es combatir el fuego amigo de la provincia de Buenos Aires.
Peña Frigerio 2 © Archivo

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Especial para La Nueva Mañana

Cuando se despertó, el relato de Cambiemos seguía ahí. Marcos Peña, jefe de Gabinete, con gesto adusto y ceño fruncido, repetía: “No estamos ante un fracaso económico”. El presidente Mauricio Macri, con vos firme y puño cerrado en medio de un acto prefabricado, aseguraba: “Este es el camino por el que vamos a derrotar la inflación”. También estaba ahí la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, deportando supuestos terroristas.

Con el mismo criterio los operadores del oficialismo, el martes, salieron a través de sus periodistas amigos a instalar la decisión de Macri de abrirle la vicepresidencia al radicalismo. De ser cierta la intención, Cambiemos paga un precio que no vale para retener a un sector del radicalismo en pos de acallar los ruidos internos. Quizá él mismo que termine pagando esa posible articulación en torno al ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, que no terminar de coagular.

Sin embargo, el radicalismo que aumenta su precio al ritmo de la inflación y desastre económico no irá sólo por los cargos irá también por el poder de veto de las políticas económicas y sociales. Algo que por ahora el macrismo no está dispuesto a entregar. En ese contexto de ambos lados prometen silencio hasta mayo.

Las declaraciones de los dos alfiles del oficialismo para sostener la candidatura de Macri tienen como principal objetivo mitigar el fuego amigo que proviene en gran medida de la provincia de Buenos Aires. Allí los intendentes de Cambiemos trabajaban, ante la supuesta incompetencia del Presidente para quedarse con un triunfo en octubre, para elevar la candidatura de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.

El radicalismo que aumenta su precio al ritmo de la inflación y desastre económico no irá sólo por los cargos irá también por el poder de veto de las políticas económicas y sociales.

Los intendentes de la zona norte de la provincia de Buenos Aires exhiben focus groups realizados dentro de los barrios cerrados. Allí, en las entrañas del votante de Cambiemos, la percepción sobre Macri y su gobierno tampoco es buena. La clase media alta está desencantada. La decepción tiene que ver con la impericia del Presidente y con su debilidad para avanzar contra los planes sociales y los reclamos callejeros.

Con esos datos los intendentes bonaerenses de Cambiemos ensayarán un nuevo relato para intentar subir a Vidal a una candidatura presidencial. La idea es mostrar al gobierno de Macri como un gobierno de transición del populismo hacia el futuro y que ese futuro se encarne en la gobernadora de la provincia de Buenos Aires.

La idea, que en un principio, puede parecer acertada se da de bruces con el análisis político más básico: un Presidente que defecciona ante su posibilidad de reelegir no puede poner a dedo un candidato. En el mejor de los casos podrá habilitar un paso pero no podrá ungir a Vidal como es la idea de los intendentes cambiemitas de la zona norte de la provincia de Buenos Aires.

La desesperación de Cambiemos tiene la misma base que tenía en otras épocas su optimismo. Las encuestas, pero no las de libre circulación que se pueden consumir a través de los medios de comunicación. Sino las encuestas cualitativas sobre las que Marcos Peña y el Jaime Duran Barba han construido la maquinaria de propaganda electoral de Cambiemos desde sus comienzos, hace 16 años atrás.

La diferencia con otras oportunidades donde esos estudios auguraban un mal desempeño electoral es que la eventual decisión de no competir por parte del Presidente no tendrá revancha. En 2011, cuando Duran Barba y Marcos Peña aconsejaron a Macri no competir por la presidencia, todos sabían que cuatro años después se generaría nuevamente una chance para acceder a la Casa Rosada.

Casi sin margen de maniobra para definir candidaturas desde Cambiemos apuestan al kirchnerismo duro y a la candidatura de CFK. En ese caso el juego para el oficialismo será ser oposición de la oposición.

Casi sin margen de maniobra para definir candidaturas desde Cambiemos apuestan al kirchnerismo duro y a la candidatura de CFK. En ese caso el juego para el oficialismo será ser oposición de la oposición. Esa maniobra que le permitió al Movimiento Popular Neuquino ganar las elecciones provinciales frente a Unidad Ciudadana con el apoyo de Cambiemos y que puede llevar Martín Soría, candidato a gobernador del PJ en Río Negro, a perder las elecciones el próximo domingo.

Es que ante el fracaso de la gestión y la centralidad política que obtiene Cristina Fernández de Kirchner a pesar de los constantes ataques, el camino de Cambiemos parece a estas alturas, obvio: no se hará cargo del rol lógico o establecido del oficialismo, salvo a la hora de contar los votos y bajar recursos, sino que buscará, batería mediática mediante, ser oposición del kirchnerismo. Esa misma estrategia ya funcionó, aunque el contexto económico era diferente en 2017 y es parte del abanico de posibilidades que maneja el comando de campaña de Cambiemos.

 

 

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