Presas de Bouwer vuelven a reclamar por las condiciones de aislamiento

Adriana Revol de "Autoconvocadxs Anticarcelarixs Córdoba" sostuvo que las internas dejaron de recibir comida como método de protesta.
mujeres presas bouwer
Las mujeres presas de Bouwer denuncian torturas durante su aislamiento. Foto: archivo.

Las internas de la cárcel de Bouwer se niegan a recibir las comidas del penal en señal de protesta ante las paupérrimas condiciones en las que se encuentran alojadas. A mediados de marzo, las internas habían denunciado torturas y falta de atención médica tras la muerte de tres mujeres en cuestión de semanas.

Adriana Revol integrante de "Autoconvocadxs Anticarcelarixs Córdoba" explicó a La Nueva Mañana las razones por las que las internas nuevamente realizan una protesta colectiva.

"Reclaman presencia de jueces y fiscales debido a que el 80% están solamente procesadas y sus causas no avanzan. Consideran que al ser mujeres no se les da prioridad, y las dejan para el último. Piden que no haya ninguna mujer con niños, presas. Que si el servicio penitenciario, no puede atender a las presas les den prisión domiciliaria, aunque no sean enfermedades terminales como dice la ley 24.660 porque si no las pueden atender, estas enfermedades se agravan", comenzó a enumerar las razones de la protesta.

Las internas piden que se cumpla la Ley 24.660 de Ejecución Privativa de la Libertad, por eso convocan a fiscales y jueces que se garantice el derecho a la salud, medicamentos, y acceso a especialistas y estudios médicos.

También exigen que se garantice el derecho a la educación. "No pueden ingresar a la escuela porque tiene una vacante según la cantidad de sillas y sólo son 15, la mayoría se queda sin poder estudiar. De las cárceles de Córdoba salen personas sin saber leer ni escribir, después de una condena de 5, 10 o 20 años", contó Revol.

Las internas también piden que las visitas no sean tan estrictas ya que los requisitos que el sistema solicita es que tengan que ser familiares que tengan el mismo apellido, por lo que en caso de las familias ensambladas (la realidad de la mayoría de las internas) no pueden visitarlas.

Por otro lado, piden que a las visitas no se les exija no tener antecedentes ya que también es una realidad que el entorno de las mujeres presas tienen familiares o parejas con antecedentes. "A veces adentro hay familias enteras y quedan aisladas. Basta de celdas de aislamiento y camas de sujeción", agregó Adriana.

"No se trata de una huelga de hambre porque el servicio penitenciario debe cumplir con un reglamento cuando esto ocurre, como pesarlas y tener control médico. Como no lo quieren hacer, reprimen para que las mujeres no hagan huelga de hambre. Toman mate con lo que las familias le llevan, galletitas o criollos", aclaró sobre el método de protesta Revol.

Revuelta de las internas

El pasado 3 de febrero Elsa Medina, de 62 años, sufrió un cuadro de descompensación hemodinámica en Bouwer y falleció mientras la trasladaban al Hospital. Sus familiares denunciaron que hacía meses reclamaban atención médica para su madre.

El 22 de febrero, Janet López, una interna de 30 años, fue encontrada sin vida en la celda 2 del sector F1. Cuatro semanas después, el domingo 17 de marzo en la madrugada, agentes del Servicio Penitenciario de Córdoba encontraron el cuerpo sin vida de Elisa Vanesa Castaño, de 34 años, en el Pabellón E2.

Al conocerse la muerte de Elisa, las internas comenzaron una revuelta que desembocó en quema de colchones en dos pabellones. Además, las presas atacaron a la directora de la cárcel de mujeres de Bouwer, tirándole agua caliente, aunque sin provocarle quemaduras.

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