Talleres-River, el duelo Copero que no pudo ser

Deportes 30/03/2019 Por
El albiazul será local este sábado a las 20 en el Mario Kempes, del campeón de América por la Superliga. Queda la sensación en los corazones de los hinchas de que también pudo ser rival por la Libertadores.
TAlleres © Prensa Talles
- Tomás Pochettino consiguió afianzarse en esta rueda y cambiar silbidos por aplauzos. Foto: Prensa Talleres.

chapa_ed_impresa_01

Las banderas albiazules se mezclarán con las rojiblancas por diferentes puntos cardinales para abordar el estadio Mario Kempes, que será testigo de un nuevo duelo trascendental entre Talleres y River Plate, en pleno sueño continental. El partido que no pudo ser, porque Palestino ahogó las esperanzas del equipo de barro Jardín, que recibe éste sábado al “Millonario” por la Superliga, pero bien pudo ser por la Copa Libertadores, nada menos que contra el rey vigente de Sudamérica y toda su significancia.

No obstante, el elenco de Juan Pablo Vojvoda también compite en esta edición con los de Núñez por ingresar a un torneo internacional, más precisamente la Copa Sudamericana. Siempre se pelea con algo, aunque de todas formas es inevitable que la nostalgia invada a los hinchas sabiendo que el destino caprichoso lo pudo volver a cruzar con River nada menos que en el máximo certamen continental.

Es que Talleres y River están igualados en el historial en la Copa. En el 2002, en lo que fue la única participación del equipo de barrio Jardín en la Libertadores hasta este periplo de febrero pasado ante Sao Paulo y Palestino, empataron en los dos enfrentamientos.

En el Monumental fue 0 a 0, con una gran actuación del delantero Pedro “Perico” Ojeda, refuerzo contratado de elite desde Numancia de España especialmente para la Copa, junto al paraguayo Eber Fernández, quien no dejó ningún residuo y recibió más críticas que elogios. Inolvidable el remate de Ojeda de tiro libre que hizo temblar el travesaño de Comizzo, con una superioridad clara por momentos del equipo que en ese entonces conducía Mario Alfonso Ballarino.

En el ex Chateau Carreras, con Talleres ya eliminado y con Enzo Trossero como DT, la mente estaba puesta en conservar la categoría o mejor dicho, en buscar aumentar la cosecha de puntos que no haga tambalear al club con los promedios. Federico Astudillo estampó la paridad después de que Marcelo Escudero abriera la cuenta para un River alternativo y ya promovido a octavos de final.

Sueños continentales

De nada sirven ya los reproches de la frustrada clasificación a la fase de grupos, que tendrá como saldo la experiencia y el aprendizaje para futuras participaciones. Ningún hincha hubiera querido perderse un duelo ante Inter de Porto Alegre, precisamente club con quien comparten al “Cholo” Pablo Guiñazú como emblema estelar. Hubiera sido el mejor homenaje de despedida entre la camiseta que lo llevó a ganar el trofeo máximo del continente con la familia albiazul que lo arropó hasta su despedida profesional que aún se lamenta, donde su legado se extraña y perdurará perpetuo en los corazones de la gente.

El tercer rival quizás era el menos ascendente, aunque nadie despreciaría una visita a Perú para enfrentar al histórico Alianza Lima. Hubiera redondeado de la mejor manera el periplo de la primera ronda, en su segunda aventura en la Libertadores. Y donde solo repite un rival teniendo en cuenta la excursión continental anterior. Nada menos que River Plate, a quien recibe mano a mano mañana, también con la excusa de sacar otro boleto internacional.

Talleres parece acomodarse en la Superliga y su formato, después de haberse quedado al margen en el primer año tras el ascenso por una advenediza pelota en el área ante Rosario Central. Consolidado deportiva e institucionalmente, dio su gran salto mientras desde su modelo de gestión apunta a un recambio en AFA desde lo cultural y administrativo. Y mañana dará muestras de su convocatoria agotando las localidades, y cediendo lugar a River en las tribunas, porque el elenco de Marcelo Gallardo tendrá no menos de 15 mil seguidores, dando un marco importante al espectáculo, como si fuera por la Copa.

Está claro que habrá sensación de impotencia en la gente de saber que se juega por el torneo doméstico y no por la Libertadores, como la mayoría anhelaba, aunque sin dudas será un duelo vibrante porque tiene cosas en juego. Es un desafío para Talleres repetir la hazaña de volver a los planos internacionales como parte del proyecto deportivo.

Por eso toma relevancia el duelo contra River, porque servirá además para preparar el terreno de cara a la Copa de la Superliga, la última oportunidad para Talleres de llegar a la Libertadores o aspirar a la Sudamericana en caso de que se quede sin nada al terminar las 25 fechas.

En ese contexto, Vojvoda buscará disimular la ausencia del expulsado Sebastián Palacios, hombre vital en el ataque y que viene dulce después de anotar un hattrick por Copa Argentina. Aún no hay otro mejor complemento para Dayro Moreno que el tucumano, por más intentos que haya con Junior Arias y Mauro Ortíz.

En ese sentido, también se conocerá con un diagnóstico exigente la realidad de los juveniles con el proyecto del club, ante un River que tampoco utilizará todo su potencial pero lo mismo es un rival de temer, claro está.

No pudo volver a ser por la Copa. Pero este Talleres – River tendrá el mismo sabor, el mismo perfume y aroma a un duelo internacional y así lo demostrarán en las tribunas. Con el dolor de los albiazules al despertar del sueño y la necesidad de revancha, nada menos que ante el rey vigente del continente.

Edición Impresa

Seguí el desarrollo de esta noticia y otras más 
en la edición impresa de La Nueva Mañana
 
Todos los viernes en tu kiosco ]


Te puede interesar