Ivana Aguilera: “Es urgente reconstruir la memoria de les 400 desaparecides”

Sociedad 30/03/2019 Por
La presidenta de Devenir Diverse se refirió además a sus dos proyectos presentados en Diputados: la ley de inclusión laboral trans y la jubilación anticipada.
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1 / 3 - Ivana Aguilera es presidenta de Devenir Diverse y vicepresidenta de la Convocatoria Federal de Trans y Travestis de Argentina. - Fotos: Consuelo Cabral / LNM

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Antes de convertirse en una referente de la lucha trans y travesti en Córdoba y a nivel nacional, antes de ser la “tía” o la “señora diversidad”, como le gusta llamarse, Ivana Aguilera vivía en Rosario junto a sus cinco hermanos, sin papá, sin mamá. Fue en la provincia del monumento de la Bandera donde le tocó vivir el horror: tenía 13 años y era mayo del 77’, plena dictadura cívico militar clerical. Junto a una amiga solían visitar a una travesti a la que admiraban, llamada Poropá, “una mujer despampanante”. Fue durante una de esas visitas que las niñas y Poropá fueron secuestradas por un camión militar, torturadas y violadas en grupo, para luego de tres días ser arrojadas en un descampado.

Ahora, sentada en el patio de su casa, Ivana ceba mate y repasa su historia rodeada de sus plantas, entre las casitas para duendes y hadas que cuidadosamente ubicó en las paredes, al igual que una luciérnaga de plástico que se abraza al tronco de un paraíso crecido con la fuerza de la poda. Unos metros más allá, hay un mandarino que plantó de semilla y que después de 15 años, y tras un "reto con amenaza de tala incluida", se dignó a darle frutos. El limonero no corrió la misma suerte. 

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“Cuatro años antes, a los 9, me habían expulsado del colegio Manuel Belgrano. Recuerdo una situación donde mi hermana mayor discutía con el director. Más tarde supe que me habían expulsado por ‘inmoral’. No entendía qué carajo significaba. Hasta los 9 años yo tenía en claro que era una nena y mis hermanes no me habían llamado la atención en nada, en mi casa jamás se me cuestionó, nunca se me llamó por el nombre con el que fui bautizada. Siempre por una cuestión natural se respetó mi identidad. Sabía qué era una niña diferente pero no entendía porqué. Te hablo de 50 y pico de años atrás. Hasta que conocí a una compañerita mía en mi misma situación, y nos unimos. A los 13 años, vivíamos en pleno centro de Rosario. Empezamos a salir de casa hasta la peatonal. Ahí conocimos a una mujer despampanante con la que nos identificamos. La primera trans que vi: la famosa Poropá. En una de esas escapadas paró un camión militar con dos jeeps, se bajaron, muy rápido, me agarraron de los pelos, nos empezaron a insultar, a pegar, nos subieron al camión. La compañera Poropá trataba de calmarnos. Nos llevaron al Batallón 121. Nos dejaron en la oscuridad, nos separaron, después me violaron grupalmente, me volvieron a golpear y a violar otra vez, y me quebraron la pierna izquierda y el brazo izquierdo, me fracturaron dos costillas, me picanearon los genitales”, recuerda.

Durante muchos años se preguntó por qué le había pasado eso sí ella era una nena, hasta que se dio cuenta que los militares no sólo perseguían a sindicalistas o militantes de distintas organizaciones, sino que en realidad el castigo había sido por correrse de las normas, por expresar una disidencia sexual. “Lo entendí de grande, porque eso estaba escrito en documentos donde se arengaba al exterminio de los homosexuales o ‘desviados’ o ‘invertidos’. Todo ese aparato que el Estado había preparado no se desmanteló con la democracia. Entre el 83’ y el 90’ y chirolas tuvimos un genocidio espantoso hacia la población trans y travestis. La policía empleaba a efectivos que habían quedado de la dictadura que formaban diferentes grupos como los “cazamariposas”. Usaban autos particulares y te llevaban por delante. Se nos perseguía con edictos policiales o códigos contravencionales, creados por los gobiernos militares para controlar a la población civil”, detalla Ivana.

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“Hablamos de 30.400 como una cuestión simbólica y un número político. Si bien en una entrevista que Carlos Jáuregui le hace al Rabino Marshall Meyer, que formaba parte de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), surge que hubo 400 desaparecidos homosexuales, no queda claro si la cifra estuvo dentro de los 30 mil o por fuera”. (Crédito Consuelo Cabral / LNM)

Cuando tenía 20 años Ivana vino a vivir a Córdoba escapando de una relación violenta y otro poco de la persecución policial. En el año 90’ hubo una razia muy grande en un boliche que se llamaba “Planta baja”, de Eugenio Cesano. Ese, recuerda la referente de la lucha trans y travesti, sería un momento fundacional en su militancia. Junto a Cesano y Cindi Arias estuvieron detenidas 30 días. Allí decidieron no solo que iniciarían un juicio contra la Provincia, que llevó adelante Cesano, sino que además era necesario visibilizar la falta de derechos de las personas trans y travestis. “Fundamos la primera organización diversa de Córdoba que se llamó Acodho (Asociación contra la discriminación homosexual). Empezamos con un carrito de supermercado, le pusimos megáfono y nos fuimos con mucho miedo a la Plaza San Martín a repartir papelitos diciendo que queríamos caminar libremente. Ahí nos dimos cuenta que visibilizarnos nos daba poder y seguridad” cuenta Ivana, presidenta de Devenir Diverse y vicepresidenta de la Convocatoria Federal de Trans y Travestis de Argentina.

- En la marcha del domingo 24 de Marzo se vieron más banderas que otros años con el ‘30.400’.
-Sí, y me puso muy contenta. Hace muchos años que vengo dando charlas sobre el reclamo de ‘les 400’ en distintos centros de estudiantes y el domingo 24 de marzo se acercaron un montón de pibes. Hablamos de 30.400 como una cuestión simbólica y un número político. Si bien en una entrevista que Carlos Jáuregui le hace al Rabino Marshall Meyer, que formaba parte de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), surge que hubo 400 desaparecidos homosexuales, no queda claro si la cifra estuvo dentro de los 30 mil o por fuera. El Rabino dice que por presiones de la iglesia católica se decidió no incluir ese apartado. Es urgente reconstruir la memoria LGTB porque la disidencia sexual debe ser visibilizada como lo que fue, un causal de desaparición. No se trataba sólo de que militaras en alguna organización, te podían matar por puto, torta o travesti. Sin embargo en los documentos de cada 24 de Marzo no se habla de nosotres, no hay diversidad en los palcos ni en los escenarios. Queremos hablar de nuestros muertos.

- Creaste un proyecto de ley para la inclusión laboral trans y otro para la jubilación anticipada que se trataron el año pasado en distintas comisiones de Diputados.
-Sí, los presentamos a través de la Convocatoria Federal de Trans y Travestis de Argentina (CFTTA) y de la Liga LGTBIQ. Entre estas dos organizaciones trabajamos en conjunto, llevamos adelante la campaña nacional por la inclusión laboral para personas trans y travestis que lancé en el año 2016 en Córdoba. Y este proyecto de ley va acompañado de otro que es el de jubilaciones anticipadas para mujeres trans mayores de 45 años, entendiendo que si la expectativa de vida de una mujer trans o travesti es de 32 o 35 años actualmente, una de 40 o 45 es una sobreviviente, y generalmente son mujeres que están enfermas o con algún tipo de patología. Este pequeño proyecto denominado ‘jubilación anticipada’ tiene la misma razón que la jubilación para mujeres amas de casa. Entendemos que nosotras no tenemos un trabajo no porque no quisimos, sino porque se nos negó. No queremos ni subsidios, ni pensiones. Queremos equidad. El 18 de marzo que fue el Día de la Promoción de los Derechos de las Personas Trans, presentamos a través de la diputada Gabriela Estévez un proyecto de decreto de urgencia para que las personas trans y travestis que estén cobrando algún tipo de beneficio, por ejemplo una pensión por discapacidad, puedan acceder a un aumento. Generalmente dichos beneficios no pasan de 2 mil pesos. Nosotras entendemos, tanto desde la Liga como de la Convocatoria, que es necesario que la disidencia sexual empiece a trabajar política partidaria porque es la única forma de lograr nuestras propias leyes. Porque si bien contamos con la buena predisposición de legisladores, diputades y senadores, cuando no te atraviesa un problema difícilmente vos le pongas la misma garra.





 

 

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