Beltrán: “El común de la gente piensa que la política es solo un negocio”

Entrevistado por La Nueva Mañana, “Beto” Beltrán cuenta los porqués de lo que considera “la buena política”. Busca la gobernación o un lugar en la Unicameral.
Beto Beltrán by gentileza

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Del otro lado de la mesa en el tradicional Café de la Plaza de Alta Córdoba está Alberto “Beto” Beltrán, conocido por su trayectoria periodística y por su presente en la carrera electoral. “Del otro lado del mostrador”, diría él antes de confesarle a La Nueva Mañana que, lanzado de lleno en la carrera política, aún sigue prefiriendo el lugar de entrevistador por encima de aquel que responde a las preguntas.

Y eso, a fin de cuentas, recae en que Beltrán no deja nunca de preguntar. O más bien, de cuestionar. En su nuevo rol como candidato a gobernador y legislador provincial por el frente Avancemos Córdoba en Valores, el conductor radial traslada esas inquietudes periodísticas al plano político. A lo que él insiste en definir como “la buena política”, en medio de un descreimiento que considera generalizado en el común de la gente.

“Las personas tienen la clara percepción de que a los políticos les va muy bien y al resto de los mortales nos va muy mal”, enarbola y recalca el periodista, que “de aquel lado del mostrador” busca erigirse como la alternativa a todo eso que critica, ahora sentado frente al grabador:

- ¿Cómo conseguiste armar listas en casi todos los departamentos provinciales encabezando un partido vecinalista?

- Para muchos fue sorprendente haber armado 22 departamentos sobre 26 en Córdoba cuando eso no es tan fácil. Hay planillas, declaraciones juradas, documentos, firmas, fotografías de los candidatos, aceptación de cargos… Es un compromiso muy grande y cuando el partido es pequeño, en muchos lados le tienen miedo al aparato. Te dicen: “¿Qué va a pasar con mi hijo que trabaja en la muni? ¿Y con mi primo que es empleado provincial?”. Ahí se dificulta, pero encontramos, me parece, la complicidad de muchos docentes, profesionales, comerciantes y de mucha gente de bien en el interior que se quisieron meter para decir presente.

- ¿Fue más la gente que fuiste a buscar o la que se acercó voluntariamente?

- Ambas cosas. A través de las redes sociales durante los últimos dos años íbamos tomando a cada uno de los vecinos que nos decían “qué lástima que no llegaste” o “cuando vengan por Alcira Gigena pasen a visitarme”, por ejemplo. De esta manera nos fuimos contactando con la gente y armamos el mapa para saber desde dónde salimos. Hablamos con el tercer sector para ver si podían meter a parte de sus dirigentes, sin utilizar a las ONGs, porque me parece que no hay que mezclar la política con el trabajo social. La verdadera reserva moral del país está en los cuerpos de voluntarios y nos interesaba ese perfil. También sabíamos que con todo este sainete de Cambiemos, muchos militantes de bien y buena voluntad se iban a acercar. De hecho, en el departamento General San Martín nuestra primera candidata a legisladora es tribuno de cuentas en Villa María por el PRO. También fuimos a tientas y a ciegas en algunos departamentos tratando de convencer que cambien por la buena política, pero la verdad que en algunos se tornó muy complicado.

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Hoy en día, el común de la gente piensa que la política es solo un negocio. Las personas tienen la clara percepción de que a los políticos les va muy bien y al resto de los mortales nos va muy mal.

- ¿Qué es la “buena política”?

- Es la que está vinculada al servicio público y la búsqueda del bien común. Hoy en día, el común de la gente piensa que la política es solo un negocio. Las personas tienen la clara percepción de que a los políticos les va muy bien y al resto de los mortales nos va muy mal. Hay que cambiar el paradigma: queremos bajar un 40% el costo de la política en todos los órdenes del estado y en sus poderes. Esto significaría, si lo pudiéramos concretar a nivel nacional, un ahorro de 250 mil millones de pesos, invitando también al Poder Judicial. Como ocurrió en México, donde (Andrés Manuel) López Obrador bajó por decreto el sueldo de los funcionario porque entendía que estaba tan alejada la política de la gente que una manera de acercarlos era decir “bueno, no vamos a ganar 24 veces lo que vos ganás, vamos a ganar 17”. Es un ahorro que permitiría sacar los impuestos a los combustibles para bajar los costos de la logística. Con este Gobierno nacional que parece inmovilizado, donde todo el tiempo te dicen “este es el camino”, la gente termina viendo un iceberg, no un camino. Si no hay alternancia, no hay soluciones. Me río cuando (Mario) Negri dice que es la renovación y hace 36 años que vive de la política.

- ¿Cómo se configura el acercamiento a la “buena política” de un concejal del PRO como Abelardo Losano, candidato a intendente de tu partido?

- Es que Losano lleva tres años en el PRO, antes no había participado nunca.

- Pero a fin de cuentas viene del oficialismo municipal…

- Sí, pero vos fijate que no faltó nunca a una sesión del Concejo. Asistencia perfecta a comisiones. Es el único candidato que pidió licencia y no cobrará su sueldo mientras dure la campaña. Negri, (Ramón) Mestre, (Aurelio) García Elorrio, ¿pidieron licencia? Todos viven del estado que pagamos nosotros.

- ¿Tuvieron algún acercamiento con García Elorrio?

- Sí, charlamos mucho. Pero hay cuestiones en las que no estuvimos de acuerdo, como la re reelección. El cementerio está lleno de insustituibles: es cuatro años más cuatro y me vuelvo a casa. O vuelvo al partido a laburar desde el llano para que otro sea. Si no hay alternancia, entramos en los vicios de la política berreta. Además de eso, Aurelio repite siempre la fórmula con Rosa Marcone, su segunda en la lista de legisladores. Creemos que todo debe ser horizontal y es complicado trabajar cuando alguien es quien decide absolutamente todo.

- Estando de ese lado, ¿en qué se parece el periodismo con la política?

- Siempre digo que se parecen bastante. Primero porque es una lucha de egos de un lado y del otro, muy parecidas. Las internas están en ambos lugares. Pero por supuesto que los sueldos no son equiparables. Yo me di cuenta de este lado del mostrador, como candidato, que muchas cosas no son justas. Cuando un amigo de muchos años, con el que compartí muchas cosas, me dice que hay que congelar la campaña a pedido de Buenos Aires porque (Héctor) Baldassi no sabe hablar y si él no lo hace, nadie tiene que decir nada, yo no puedo decir las propuestas que tengo para llegar a la Legislatura. Así la tarea es titánica y desigual.

 

 

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