24M: “Se les demostró a los genocidas que en Argentina impera la Justicia”

Sociedad 24/03/2019 Por
Así lo destacó, en diálogo con La Nueva Mañana, Graciela López de Filoñuk, la fiscal federal de Córdoba responsable de instruir la “Megacausa La Perla” por delitos de lesa humanidad.
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Graciela López de Filoñuk, fiscal federal de Córdoba (Fotos: Miriam Campos)

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DERECHOS HUMANOS // ANIVERSARIO 43º DEL GOLPE

Las 60.000 páginas de expedientes “fueron un premio para mí”, dice la fiscal federal de Córdoba, Graciela López de Filoñuk, cuando recuerda el archivo que llegó a su escritorio en 1998, tras reabrirse la causa por delitos de lesa humanidad cometidos en La Perla, el centro clandestino de detención y exterminio más grande que existió en el interior del país, y por donde pasaron -según cálculos- más de 2.000 víctimas.

La próxima semana cumple 77 años, continúa al frente de la fiscalía Federal Número 3 de Córdoba y en su andar, pese a las amenazas, llevó causas como Brandalisis y Albareda. “Soy de la idea de que si me quieren matar, me matan. Confío en Dios, si me pasa, la senda está hecha”, dijo durante una entrevista en 2008, cuando era juzgado Luciano Benjamín Menéndez.

En el inicio formal del año judicial y mientras el otoño asoma en la ciudad, desde su despacho en el octavo piso de Tribunales Federales, la fiscal cuenta a La Nueva Mañana: “Costó mucho lograr la declaración de inconstitucionalidad y nulidad de las dos leyes de impunidad, la de Punto Final y Obediencia Debida, y el Decreto de Indulto 1002/89, de Carlos Menem, pero al final se consiguió. Desde esa época a la fecha, ya llevamos ocho juicios importantes en Córdoba, el más grande fue el conocido como ‘La Megacausa La Perla’ y por supuesto, no paramos ahí”.

En el presente enérgico y cercano de López de Filoñuk, con una trayectoria de más de 40 años en la Justicia Federal y en un momento donde lamenta el retroceso en dos causas, “jubilación” es una palabra que no usa.

 -Desde 1998 trabaja en causas por delitos de lesa humanidad. En un nuevo aniversario del golpe, ¿qué mirada puede compartir sobre la labor de estos años?

- En este momento tengo, de víctimas trabajadas, ya sea desaparecidos, personas cuyos cuerpos se encontraron, tormentos y privaciones de la libertad, un total de 1.880. En cuanto a los imputados, a los victimarios, entre militares, personal civil de Inteligencia, policías de la provincia de Córdoba, algunos de Gendarmería, es decir, de las fuerzas armadas, son en total 329 investigados. A la fecha contamos con 68 condenados y 79 procesados. Hay muchos que ya recibieron varias condenas, como “La Patota” de La Perla, que era estable. Esos recibieron muchas penas, incluso el mismo Menéndez salió condenado en todas las causas.

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“El Nunca Más adquiere para mí una dimensión extraordinaria: que esto no vuelva a pasar porque la Justicia se impone; puede tardar porque tardó, pero llega”.

- ¿Y qué cosas todavía están pendientes para usted?

- Pienso que a esta fecha hemos avanzado muchísimo, pero desgraciadamente sufrimos un retroceso en dos causas. Los juicios que se hicieron están, por supuesto, pero a veces los fiscales o los defensores interponen recursos de casación y tuvimos, por ejemplo, un retroceso en la causa “Martela”, que ya había subido con elevación a juicio. Sin embargo, en ésta y otra causa, prosperó la recusación que hicieron los defensores en contra del señor juez, el doctor Vaca Narvaja, porque le cuestionan que no puede ser juez en esas causas por delitos de lesa humanidad, por cuanto es hijo y nieto de personas asesinadas, cuyos juicios ya se hicieron. Entonces, la Cámara de Casación declaró y confirmó el apartamiento de Vaca Narvaja y eso involucra un gran atraso porque se anulan todas las indagatorias y de todos los actos de la causa. Ahora hay que volver a indagar, y el doctor Bustos Fierro, el que subroga, es el que tiene que reproducir todos esos actos procesales.

- Desde su trabajo, ¿cuál cree usted que es la importancia de dar sentencia en este tipo de delitos?

- Primeramente, con estos juicios se llegó a la verdad a través de la memoria de los testigos sobrevivientes; pudimos así reconstruir una historia porque los sobrevivientes hablaron por ellos y pusieron palabras y voces a los desaparecidos. A través de esa reconstrucción de la historia llegamos a la verdad y con la verdad, llegamos a la justicia. Y se convenció a la sociedad de que lo que decían los genocidas, lo que decían los usurpadores del poder, como lo fue la Junta Militar, eran discursos de palabras neutras pero de contenidos perversos. Se convenció a la sociedad de que acá hubo una masacre, una noche trágica de la historia argentina. Y se les demostró a los genocidas -y a los que tienen vocación de genocidas- que en Argentina impera la Justicia, que demoró en llegar pero llega. Creo que esto es una lección. Después fue una advertencia, la verdad llega a la Justicia a través de la memoria que nos dice, ‘no vuelvan a cometer lo mismo’. Ese Nunca Más adquiere para mí una dimensión extraordinaria: que esto no vuelva a pasar porque la Justicia se impone; puede tardar porque tardó, como en estos casos, pero llega.

- Teniendo en cuenta el contexto latinoamericano, ¿cuál fue el camino de Argentina para que este tipo de juicios y condenas sea visible a nivel continente?

- Creo que se bregó más en lo que es democracia, en esta política de los derechos humanos que humaniza a la sociedad y que ha impulsado que la Justicia siga adelante. En esto, que yo comencé en el '98, y pasé por muchos momentos, tengo que reconocer que el gobierno que dio un gran espaldarazo fue el del doctor Kirchner, porque ahí comenzó como política pública que fue fundamental. Si yo digo que en Chile no hay fiscales en las causas, sería una política pública que el Estado chileno disponga destinar fiscales. O en Uruguay, que hay fiscales pero no querellantes, es importante la voz del Estado para que ahí habilite querellas. Son todas patas de una misma mesa. Entonces, depende mucho de las políticas públicas. También es importante que otros gobiernos, como el que sucedió al kirchnerismo no haya hecho retroceder esto. Eso hay que destacarlo, me parece justo. El retroceso, que al menos yo tuve acá con las causas, fue la recusación del juez, que es una cuestión técnica legal de procedimiento puro. Si no lo hubiesen recusado al doctor, yo tendría casi todas las causas elevadas a juicio. Y ahí, ya podría retirarme.

- ¿Cómo se proyecta después de la jubilación?

- No lo quiero pensar. No me voy a poder encontrar sin venir a trabajar. Me hablaron de escribir un libro pero no sé. Me gusta viajar, pero lo haría por acá, yo amo mi país y la única provincia que no conozco es Formosa, pero me gustaría volver a otras provincias, conocerlas en profundidad. Pienso que tengo muchas cosas para hacer pero me va a costar hallarme sin trabajar. De todos modos, hay que cerrar ciclos y yo quería concluir éste con la elevación a juicio de todas estas causas, pero ahora está resultando más dilatado, aunque eso sí, esto se va a hacer, de eso estoy segura.

 

 

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