De Alta Gracia a Cuba, con los jóvenes como protagonistas

Sociedad 15/03/2019 Por
Un proyecto escolar que educa a través del rap disertó en La Habana. Mientras a nivel local y provincial suma reconocimiento, la iniciativa parece no tener techo.
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- Foto: gentileza.

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Especial para La Nueva Mañana

La educación y el rap unen a los pueblos y rompen las fronteras. Que lo digan si no los jóvenes de Rapdolfo, el proyecto educativo inclusivo que nació en Alta Gracia, ya fue premiado a nivel provincial y nacional y este verano disertó ante educadores de todo el mundo en La Habana, Cuba. Fueron exactamente 6078 los kilómetros que recorrió la docente creadora del proyecto, Mané Chiotti, para contar en la isla caribeña de qué va esta propuesta nacida en la IPEM 298 Rodolfo Bútori, de la ciudad del Tajamar.

Del 4 al 9 de febrero, Chiotti participó del “Encuentro Internacional por la Unidad de los Educadores–Pedagogía 2019”, en el Palacio de Convenciones de La Habana. No fue sola: en la valija llevó lo acumulado en dos años de experiencias al frente de uno de los proyectos educativos más significativos de la provincia. Y lo compartió ante docentes de las geografías más variadas, reunidos por un objetivo común: avanzar en esa otra escuela que es posible, y necesaria.

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Mané Chiotti vio a unos chicos rapeando en la plaza Solares, frente a la escuela, y decidió proponerles un proyecto pensado desde la cátedra Ciudadanía y Política, a su cargo.

La generación encontrada

El proyecto Rapdolfo nace de algún modo como continuidad del diagnóstico participativo juvenil que el Consejo de la Niñez y Adolescencia realizó en Alta Gracia entre 2012 y 2014. Aquel relevamiento señaló la carencia, en la ciudad, de espacios donde los niños puedan expresar su arte y su cultura. Y permitió entender cómo ven los jóvenes a la escuela: para ellos, suele ser un espacio ajeno, que no les pertenece.

En ese marco, en 2017 nace Rapdolfo, una sigla que combina parte del nombre de la institución educativa y el rap, eje de la propuesta. Un día Chiotti vio a unos chicos rapeando en la plaza Solares, frente a la escuela, y decidió proponerles un proyecto pensado desde la cátedra Ciudadanía y Política, a su cargo. Así comienza a gestarse esta propuesta de desarrollo comunitario juvenil, que pronto trascendió las barreras del aula, recorrió otros colegios de la ciudad y se apropió del espacio público, hasta trascender las fronteras de Alta Gracia.

Lo que al principio consistió en encuentros de batallas de rap fue derivando hacia otras ramas del arte, plasmadas en sendos proyectos. Así, a “RapdolfoEncuentro en el R.A.P” y Revolución del Arte por la Paz (2017) les siguió “Rapdolfo-Todxs somos arte y escuela” (2018) y “EncontrArte-El arte como posibilidad de todxs” (2018), este último más con formato de programa, sostenido por la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes del Gobierno provincial.

No creo que haya una generación perdida, sino una generación encontrada, que a través del rap y del arte en general dice las cosas de frente, de manera clara. Sin mentiras, con arte y sin violencia”, se entusiasma Chiotti, a la vuelta de La Habana.

“Rapdolfo me cambió la vida”

Los protagonistas del proyecto son los jóvenes del Bútori, aunque no sólo: también participan estudiantes de otros colegios locales, e incluso jóvenes que están afuera del sistema educativo formal. Y más allá de los reconocimientos institucionales, son ellos los sostenedores principales de un proyecto que, como en el caso de la joven Abril Pugliese –Abru-, modificó sustancialmente sus vidas.

Rapdolfo significó para mí un cambio muy grande para mi vida, me hizo ver las cosas de otra forma, otras realidades, otros puntos de vista, señaló a La Nueva Mañana-. Por ejemplo, cuando trabajamos con la Defensoría conocí cosas de los barrios bajos, que nadie ve, porque nadie se acerca a esa gente; fue genial darles a los chicos que no tienen otras posibilidades, otra perspectiva del arte”. Pugliese contó que “los que hacemos Rapdolfo no somos amigos, somos familia” y reveló que “nos unimos para combatir ese prejuicio que hay sobre los jóvenes”. “Queremos que los adultos vean lo que hacemos con el arte y que puedan cambiar ese pensamiento cuadrado y cerrado”, concluyó.

Rapdolfo, el proyecto educativo inclusivo que nació en Alta Gracia ya fue premiado a nivel provincial y nacional y este verano disertó ante educadores de todo el mundo en La Habana, Cuba.

Rapdolfo y sus proyectos derivados declaman la inclusión, y la practican. “Entran quienes tengan ganas”, destacó Pugliese, mientras que otro de los integrantes, Jonathan Juárez, tira algunas pistas. “La base de todo esto es incluir. Yo aprendí mucho de mis compañeros en toda esta experiencia, en todos los movimientos que hemos hecho. Hemos crecido personal y profesionalmente, en un camino en el que no todas fueron rosas, tuvimos varias complicaciones y supimos resolverlas”, aseguró.

“Nos ha servido para expresarnos”

Juárez –o El Lobo- instó a los jóvenes a “no quedarse en la nube vacía que nos promueve la sociedad” y aseguró que el proyecto modificó su vida. “Cuando entré a Rapdolfo estaba pasando por muy malas etapas, con muchos conflictos, y en ese momento me sentí como un perro solitario que era acogido por gente que veía más allá y que me guiaron mucho”, relató. Y completó: “Además nos ha servido para expresarnos, a mí y a mucha gente talentosa que no tenía un micrófono. Y este año tenemos una gran perspectiva, muchos eventos para que el evento siga creciendo. Seguimos estando ahí, luchando por nuestros derechos”.

En la misma línea, Nicolás Romero destacó que el proyecto “motivó a una banda de pibes de distintas ramas del arte que no tenían muchas posibilidades en la ciudad”. “Organizativamente funcionó muy bien y en general estuvo muy bueno, también la articulación con otros actores, como la facultad de cine y la Defensoría del Niño. Es un proyecto que empezó como una simple promoción del arte y terminó logrando premios a nivel provincial; en un primer momento no parecía tanto”, dijo, y completó: “Es un proyecto muy importante para muchos chicos”.

Lo pensado, repensado

Rap, grafittis, cine y fotografía son algunos de los lenguajes artísticos que se conjugan en Rapdolfo y sus proyectos derivados, que se van reformulando cada año. Allí radica una de las claves de la iniciativa: la posibilidad de revisar lo andado y de reformular la propuesta en función de fortalezas, nuevos intereses y realidades emergentes. A días de haber presentado la ponencia en Cuba, Chiotti destaca que los que encabeza “son proyectos pensados y repensados constantemente, como práctica pedagógica y educativa. Presentarlos en un congreso es importante en ese sentido, y más lo es el intercambio con otras experiencias, a nivel mundial”. La educadora planteó que ese intercambio “enriquece estos procesos, los retroalimenta y a la vez genera redes que plantean a los jóvenes como sujetos de derechos. Porque estas experiencias, aisladas, no transforman la realidad; tienen que estar en un espacio mayor, para retroalimentarse y crecer”. “Hoy es necesario, más que nunca, que los proyectos pedagógicos partan de las realidades y necesidades de nuestros jóvenes, y no de los deseos de los adultos”, completó.

Otra característica del proyecto es el registro fílmico de cada una de las actividades. De hecho, la movida cuenta con un documental que puede verse en Youtube –“Rapdolfo – Encuentro en el rap”- y ahora mismo preparan nuevos materiales audiovisuales que complementan la propuesta artística.

En uno de esos videos, una de las docentes que interviene en el proyecto cuenta que al final del primer evento, en junio de 2017, “por primera vez hubo que sacar a los chicos de la escuela, porque no querían irse”. En una escuela expulsiva y vista como ajena por la mayoría de los jóvenes, esa imagen potente resulta sin dudas el mejor premio.

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“Nos unimos para combatir ese prejuicio que hay sobre los jóvenes”. “Queremos que los adultos vean lo que hacemos con el arte y que puedan cambiar ese pensamiento cuadrado y cerrado”.

Lo que viene

A 30 años de la declaración de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, en este 2019 Rapdolfo se plantea “pensar las democracias sustantivas con la participación directa de jóvenes y niños”. “La idea junto a la Defensoría es que desde abajo se puedan definir políticas públicas y proyectos sociocomunitarios, para que sean los jóvenes los que decidan sobre los proyectos que tiene que ver con ellos”, asegura Chiotti. Además de encuentros, talleres y otras yerbas, la participación en Cuba abrió las puertas para futuros intercambios con experiencias de ese país y de Colombia.

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