Talleres y el roce internacional temido

Deportes 22/02/2019 Por
El elenco de barrio Jardín y su DT Vojvoda pagaron caro en el Kempes ante Palestino la falta de experiencia y oficio en duelos mano a mano por Copa Libertadores. Claves para la vuelta en San Carlos de Apoquindo.
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Talleres Vs Palestino (Foto: © Diego Roscop)

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Se veía venir. El tiempo pasaba, Palestino de Chile ya había copado mitad de cancha y la pelota era de su propiedad, las acciones le pertenecían y el clima pasó de festivo a tenso en el Mario Kempes. No había reacción por parte del banco de Talleres y dentro de la cancha no aparecían las respuestas, sobre todo anímicas, a pesar de ir en ventaja en el marcador. El 2-2 final dejó ese sabor agridulce por el triunfo que era palpable y no fue, porque ahora la obligación se traslada al otro escudo, sin embargo, dentro de la frialdad del análisis, fue un golpe de maduración importante, teniendo en cuenta la escasa tradición copera del albiazul.

Porque Palestino a pesar de ser casi un club ignoto por estas tierras, tiene más experiencia internacional y Talleres recién vuelve a cruzar la frontera después de 17 años.

Los chilenos ya han disputado varias Copas Libertadores y cuenta con hombres de oficio como Jiménez, o Gutiérrez, pero sin grandes figuras. Su proyecto entiende desde la humildad como hacerse fuertes desde lo colectivo, y en Córdoba dieron muestra de ello. Como lo hizo en Medellín ante Independiente, el primer batacazo.

En eso, el DT Juan Pablo Vojvoda acusó una falta de reacción. Está claro que debuta en la Copa lo mismo que muchos de sus pupilos, pero dejar pasar un 2- 0 a favor de local no puede dejar de tomarse como un paso en falso en una definición donde pesa el gol de visitante a la hora de la eliminación.

Quizás se obnubiló el equipo con el imponente marco y la diferencia tempranera en media hora de juego. Ante ese espectáculo, Vojvoda no quiso arruinar la ilusión de todos y cuando decidió poner dos líneas de cuatro, con el ingreso de Fernando Bersano para equilibrar y ya acomodar la defensa, sobre todo en un muy vulnerado sector izquierdo, ya fue tarde. Esa demora en interpretación le terminó costando caro.

De todas formas, no está nada perdido y quedan 90 minutos electrizantes, donde claramente los de barrio Jardín deben convertir, sabiendo en este caso que la presión corre por su cuenta, el local se favorece por la igualdad en una clara muestra de carácter por parte de Vojvoda y Talleres. De todo lo bueno concretado en el Morumbí a este nuevo desafío.

¿Talleres extrañó a Leonardo Godoy? Mucho, porque por estilo de juego ocupaba un rol fundamental sobre todo en ataque para generar espacios, romper líneas y obligar a la marca. La realidad indica que no tiene en su plantilla un jugador con esas características si se desea jugar con tres en el fondo. Joel Soñora pudo cumplir más ocupando espacios pero no tiene la misma proyección que Godoy y no siente tampoco esa función casi de lateral cuando por naturaleza es más volante central o interno que otra cosa.

Palestino tiene lo suyo y lo hizo saber. Puso en cancha más volantes con tenencia que delanteros, los ingresos desde el banco con Jorquera y Rosende fueron con la misma tónica. Talleres no supo aplicar un freno, dependiendo demasiado de la velocidad de Palacios y lo que pueda crear Dayro Moreno, pero no tuvo plan alternativo cuando la necesidad del partido era otra. Ya el partido demandaba otra arista, buscar discutirle la pelota a Palestino cuyo DT Ivo Basay, otro viejo lobo de la Copa, había elegido como estrategia.

Talleres acusó recibo del gol de Cortéz antes del descanso y le repercutió de manera psicológica, para quedarse casi estático y ver venir el empate sin pegar ningún volantazo para evitarlo. Parecía inminente entre el oficio de un equipo copero y otro casi debutante. Procuró seguir apostando al vértigo y la verticalidad cuando el partido ya demandaba otras necesidades.

No todo está perdido porque Talleres tiene recursos como para ir a buscar la victoria al San Carlos de Apoquindo. Parece haber encontrado la posición para Tomás Pochettino delante de Pablo Guiñazú, casi como un enganche, alternando la función con Juan Ramírez que luce más propenso a equilibrar que a resolver en los metros finales, y con ese tándem ofensivo Dayro-Palacios, soñar es fácil. En defensa tiene juventud y escaso vuelo internacional, como contrapeso, peros in embargo, en el Morumbí ante Sao Paulo rindieron un examen superlativo. Partido a partido el albiazul debe aprender y aplicar sus ambiciones sabiendo que un paso en falso te dejan afuera y que un momento de lucidez te puede catapultar a lo más alto. Sin términos medios. Aprendió del empate de local con Palestino como para no repetirlo, perdiendo el premio pero no la ilusión de revertir el momento. Acompañado de seis mil almas, sin dudas esa “final” tendrá muchos condimentos, como preludio de la zona de grupos de la Copa Libertadores, donde ninguno quiere quedarse afuera.

Es tiempo de pizarra, autocrítica, análisis y trabajo. De eso Vojvoda sabe. No quedó conforme después de que Palestino le arrebatara la victoria y pusiera suspenso en la definición, ahora en otro escenario. Pero el sueño de pueblo albiazul sigue vigente, en busca de la heroica en Santiago, en pos de seguir escribiendo renglones en las páginas internacionales del club de barrio Jardín.

 

Dayro MorenoDayro Moreno, la esperanza goleadora de Talleres en Chile

 

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