De una sociedad de pares a incrementar la desigualdad

Política / Economía 08/02/2019 Por
En la tercera entrega abordaremos los actores económicos que le dan sustento a la estructura productiva y analizaremos las causas y repercusiones de las reformas liberales aplicadas en la década del 90´.
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Especial para La Nueva Mañana

SUECIA HOY

Los hipergrupos

Una burguesía nacional dinámica y emprendedora le da solvencia y sustentabilidad al modelo de desarrollo sueco. A diferencia de lo que ocurre en los países semicoloniales en donde las oligarquías explotan sectores altamente rentables, sin necesidad de reinvertir el dinero en capital para obtener mayores ganancias (obteniendo así un sector parasitario, capitalista pero no burgués), que luego fuga las divisas de la renta diferencial de la economía nacional; los suecos cuentan con un sector privado propenso a la reinversión para generar valor agregado. En otras palabras, obtienen ganancias del plusvalor obtenido del trabajo y no de la renta por producir en las tierras más fértiles del mundo, como es el caso de nuestra oligarquía terrateniente.

Si analizamos la propiedad del capital sueco a mediados del siglo XX, es común encontrarnos con apellidos nobles al mando de grandes grupos económicos con presencia en diferentes sectores de la economía. Por caso, en la década del setenta, la familia Wallenberg había acumulado un capital diverso que lo relacionaba con casi todos los sectores que conforman el aparato productivo sueco. El pulpo creado por los Wallenberg administraba fondos de pensiones, seguros y el ahorro nacional mediante importantes bancos, que eran utilizados para financiar y fortalecer a la industria de línea blanca, como Electrolux, la productora de teléfonos Ericsson e inclusive, también, a empresas papeleras y a la industria pesada como Scania, acerías y siderurgias.

El entramado cooperativo

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El crecimiento de la economía y el desarrollo de la industria exportadora, generó las condiciones propicias para la expansión del mercado interno y la proliferación de la industria ligera. En efecto, se generó un entramado comercial organizado por cooperativas que surgieron para combatir el monopolio existente en el mercado mayorista y minorista. Así, la asociación cooperativista surge en el sector comercial para luego extenderse al rubro de la producción de alimentos, como en la industria molinera y lechera. También nacieron cooperativas dedicadas a la importación, el negocio de las aseguradoras, agencias de turismo y en la industria forestal. En la construcción proliferaron a partir de la depresión del 30, puesto que supieron usufructuar las medidas anticíclicas del gobierno para sortear la crisis que consistieron en un aumento del gasto público mediante políticas de infraestructura y de viviendas sociales.

La densidad nacional generada por el entramado de asociaciones cooperativas, la Confederación de Sindicatos Suecos (LO) y la Asociación Patronal Sueca (SAF) explica parte de la generación de riquezas económicas del modelo sueco. Mientras que la equidad social se la imprimió una socialdemocracia que desafió al socialismo real demostrando que en un régimen social de acumulación capitalista podía generarse una sociedad de iguales, con altos estándares de vida.

Cuando el Partido Socialdemócrata Sueco accede al poder en 1932 sostienen que la democracia debe hacerse extensiva a la organización social y a la vida económica del país. También instalan el “folkhemmet”, que es una concepción filosófica que aúna al Estado y la sociedad de clases. Este concepto engloba valores de solidaridad, igualdad, respeto y consenso, y puede traducirse como “el hogar del pueblo”. Una concepción que guarda estrecha relación con la idea de la comunidad organizada pregonada por estos lares.

Las reformas noventistas

Luego del fracaso de la URSS, que significó un cambio de paradigma, en 1991 tienen lugar una serie de reformas liberales que consistieron en reducir el gasto público, bajar impuestos, flexibilizar distintos sectores de la economía y privatizar la educación y salud. El Partido Conservador las justifica por el apaciguamiento del ritmo del crecimiento de la economía en ese tiempo, el desplome del trabajo privado y la caída de Suecia del top ten del ranking de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) sobre ingreso real per cápita (en 1970 era el cuarto país más rico del mundo para la OCDE).

Luego de las reformas, la economía cayó tres años consecutivos (1991-1993), en 1994 recuperó lo perdido y los años sucesivos crecieron paulatinamente hasta la crisis financiera internacional de 2008. Otra medida muy polémica fue la reforma del sistema de pensiones que combina una disminución de los aportes patronales con el ahorro personal que cada trabajador acumula en un fondo privado. El achicamiento del Estado y la disminución de la presión tributaria implicaron un relativo dinamismo de la economía. No obstante, el costo social de las medidas implementadas se hizo sentir en el plano social, con la mercantilización de los servicios básicos, Suecia abandona el Estado de bienestar.

Si bien los liberales aducen que el estancamiento de la economía los motiva a implementar las reformas, vale decir que la crisis económica del período señalado no se circunscribe solo a Suecia. Puesto que la economía de los principales socios comerciales tuvieron serios problemas en el período señalado. El PBI alemán aminora su expansión en 1992, se reduce en 1993 y crece muy poco los años posteriores. Lo mismo podemos decir de Gran Bretaña, cuya economía se mantuvo estancada durante los primeros tres años de la década de los noventa. Noruega, Dinamarca y Finlandia, tampoco la pasaron nada bien, siendo el PBI de este último el que más se redujo al caer unos seis puntos durante 1991, 3,3% el año siguiente y casi un punto porcentual durante 1993. De hecho, en los años señalados, el PBI mundial se mantuvo estancado, con deslizamientos ascendentes muy exiguos, apalancado por el crecimiento vigoroso de la economía china y el peso del país asiático en la economía mundial.

De acuerdo a información publicada por la compañía financiera Credit Suisse Group en 2015, el 1% de los

suecos concentra el 31,6% de las riquezas de su país. Es decir, casi diez puntos por arriba de las riquezas del 1% de Francia. Mientras que el 80% de la población detenta solo el 15% de la riqueza de la economía sueca. En los últimos años, Suecia acumuló mayor desigualdad social que cualquiera de las potencias europeas. Sin embargo no se observan bolsones de pobreza visibles en otros países desarrollados como Estados Unidos, Corea del Sur o Australia; posiblemente esto se deba a la base dejada por tantos años de desarrollo económico con equidad social. La acumulación del patrimonio existente da cuenta que el modelo sueco actual no es la solución al modelo de desigualdad creciente global.

 

 

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