Elecciones 2019: el radicalismo cordobés al borde de la implosión

Mestre y Negri discuten la candidatura y Dante Rossi busca hacer pesar los 140 mil votos obtenidos en las primarias de 2017. ¿Peligra el bastión electoral de Mauricio Macri?
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1 / 2 - Ilustración: Daniel "Pito" Campos

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Especial para La Nueva Mañana

El viento de cola carnavalero todavía se respiraba en la densidad entrerriana. La humedad a la vera del Río Uruguay convertía el aire en un elemento espeso que se hacía sentir al entrar y salir en cada bocanada. Después de un intenso debate que había durado formalmente poco más de ocho horas pero que venía de un derrotero, al día de hoy histórico, en la televisión, la radio y los comités de todo el país, Ernesto Sanz lograba imponer su voluntad de convertirse en precandidato presidencial de la UCR. En la misma convención, se selló una alianza con el PRO y la Coalición Cívica como aliados principales. Esa noche, esperada durante meses por una buena parte de la oposición argentina de aquel 2015, Mauricio Macri empezaba a convertirse en Presidente de la Nación.

A cuatro años de aquellos hechos, ni Sanz, ni Cobos, ni ninguno de los personajes centrales de aquella tarde noche en Gualeguaychú tienen el peso que supieron ostentar. Su lugar fue quedando en un costado marginal en paralelo al crecimiento de referentes más afincados en poderíos locales y una forma específica de conservar el poder en una realidad nacional que fue desplazando a los radicales hacia el lugar de aliados ocasionales de un gobierno que no les consulta en la mayor parte de sus decisiones trascendentales. A veces, hasta se saltea el paso de avisarles.

En el marco de un clima electoral en el que la cabeza de aquel armado nacional buscará su reelección, la implosión del radicalismo parece estar más cerca de lo que muchos correligionarios quisieran imaginar. Eso, que se vive en cada uno de los territorios con un formato específico, tiene en Córdoba una expresión particular que puede ser analizada desde tres expresiones concretas: las internas para la gobernación y la intendencia de la Capital, el rol de los intendentes en el armado provincial y el papel que jugarán aquellas facciones internas que ocuparon el tedioso rol de ser aislados dentro del aislamiento pero están dispuestas a dar la pelea que creen necesaria para recuperar el protagonismo perdido.

Ramón Mestre
 Ramón Mestre recorre la provincia en una momentánea soledad. (Foto: Prensa Municipalidad)

La interna

De no mediar un acuerdo, las internas en Cambiemos Córdoba tendrán lugar el 17 de marzo. A diferencia de lo que sucedió en anteriores experiencias, el radicalismo no se presentará en esta disputa con armados propios destinados a enfrentar a postulantes de sus fuerzas aliadas. La discusión es por los nombres y por los espacios a los que cada uno de los dirigentes ansía con aspirar de modo oficial. Mario Negri, quizás el radical con mayor llegada a la Casa Rosada, recorre la provincia de la mano de Héctor Baldassi mientras que Ramón Mestre lo hace en una momentánea soledad.

El intendente de Córdoba se manifestó en reiteradas oportunidades respecto a la necesidad de pensar una fórmula radical pura para enfrentar a Juan Schiaretti, incluso llegó a proponer que el ganador de la interna encabece una fórmula que debería ser completada por el perdedor de dicha disputa. Es decir, Mestre-Negri o Negri-Mestre. No funcionó. En cuenta regresiva para el cierre de listas para la interna, el radical busca aliados que al menos al terminar esta edición continúan sin aparecer. Laura Rodriguez Machado y Gabriel Frizza, en ese orden, parecen ser los nombres más indicados para buscar avanzar en la carrera al interior de Cambiemos sin desairar a sus socios más poderosos.

Pero la discusión, que también tiene su correlato en la indefinición de las candidaturas para la Ciudad de Córdoba, no se termina allí. Dante Rossi, el histórico representante de Identidad Radical, también manifestó sus deseos de participar de la interna cuestionando directamente el rol del partido dentro de la alianza nacional. “Al principio había una intención de buscar consensos pero las últimas reuniones se intentaron convocar directamente en el despacho de Marcos Peña en Buenos Aires y eso no es serio ni para los cordobeses ni para el partido”, comentó al ser consultado por La Nueva Mañana.

Dante Rossi
Dante Rossi, el histórico representante de Identidad Radical, también manifestó sus deseos de participar de la interna.

El rol de los intendentes

El malestar al interior del radicalismo no se sostiene solamente en el desplazamiento experimentado por sus dirigentes con respecto a las decisiones de gobierno, sino también a la notable caída de la imagen del Presidente Macri que puede llevar a perderlo todo si la crisis no logra revertirse de cara a octubre. Allí se explica gran parte de la estrategia que llevó a algunos gobernadores radicales a separar los comicios nacionales de los provinciales.

Esa situación también tiene su correlato cordobés con más de un centenar de jefes comunales que decidieron despegarse de la elección del 12 de mayo. Semanas atrás, un dirigente radical del sur provincial explicó a La Nueva Mañana las tres razones centrales que empujan ese movimiento, consensuado por un grupo de intendentes radicales en un proceso interno que comenzó a finales de 2018. La complicación de pegar una elección en la que, en voz baja muchos entienden, Unión por Córdoba corre con ventaja; la dificultad de quedar aislado en calendario electoral y que el Gobierno provincial concentre sus fuerzas sobre un territorio específico y el riesgo de ir a un elección local con resultado (adverso) puesto en la provincia. La fecha elegida por la gran mayoría es el 14 de abril, exactamente un mes antes que la disputa por la gobernación.

Al frente del Foro de Intendentes Radicales, Mestre recorre la provincia intentando sumar aliados en su estrategia de empujar votos desde las conducciones comunales. El radicalismo gobierna 168 municipios y apenas unos sesenta confirmaron que acompañarán la estrategia del intendente capitalino. Los demás, o bien ya convocaron al desdoblamiento o lo analizarán hasta el último minuto. Todo se definirá antes del 18 de febrero.

Fueron casi 140 mil votos los que la facción encabezada por Dante Rossi obtuvo en la elección primaria de 2017. Hace apenas dos años, mientras la lista de Cambiemos encabezada por Baldassi se preparaba para arrasar en una elección que desde el oficialismo nacional se festejó como una antesala a una segura victoria electoral de 2019, un número contundente de radicales se despegaba de la lista acordada con la venia de la nación y apostaba a una alternativa “pura”. Ese panorama que contempla al electorado de la Lista 3 que no está dispuesto a votar candidatos por fuera de la UCR suma signos de interrogación de cara al futuro inmediato. La interna ya no sólo depende del acuerdo que Negri, Baldassi y Mestre puedan llegar a sellar con el visto bueno nacional sino que hay un tercer actor que ya fue subestimado, con resultados a la vista, dos años atrás.

Mario Negri
Mario Negri, quizás el radical con mayor llegada a la Casa Rosada, recorre la provincia de la mano de Héctor Baldassi.

Efecto rebote

La candidatura de Rossi no sólo traerá consecuencias directas en la elección provincial sino que existe también la posibilidad de que una buena adhesión a su postura pueda significar un signo de admiración para el “bastión Córdoba” que tanta atención recibe desde la estructura nacional de Cambiemos.

Días atrás, el dirigente de Identidad Radical se reunió con Ricardo Alfonsín y juntos insistieron en impulsar una nueva Convención que de vuelta la decisión que cuatro años atrás empezó a escribir esta historia desde Gualeguaychú. “Nosotros estamos en Cambiemos porque decidimos mantenernos orgánicos. Yo no estoy acá por vocación sino porque el radicalismo así lo decidió. Con Ricardo queremos que la Convención se reúna y discuta nuestra pertenencia al espacio. Si eso no pasara, nos parece que tenemos que ir a las PASO nacionales con un candidato propio de peso que enfrente a Mauricio Macri” dice. El hombre elegido es el actual diputado de Evolución Radical Martín Lousteau.

Según quien firme la encuesta, y quien la financie, la caída de la imagen de Mauricio Macri en Córdoba ronda entre el 10% y el 15% con respecto a los mejores momentos que repercutieron en triunfos electorales. Si bien, el peso de su figura sigue sosteniendo un saldo positivo en comparación con otros actores nacionales, sus niveles de aceptación se ubican a la altura de los más bajos desde del 2015 y eso no es un dato menor para los radicales que ya no sólo lo miran con desconfianza política sino que empiezan a observarlo desde el cristal de la conveniencia estratégica.

La interna en Córdoba trazará un camino, palpitará un clima, sacará una foto de época que si bien se distancia en tiempos significativos de la elección de octubre, empujará concretamente las esperanzas de Cambiemos en el futuro inmediato. En el medio de eso, la tierra que supo ser bastión radical por excelencia se dirime entre salir a batallar por su identidad histórica o continuar buscando su lugar dentro de la alianza victoriosa nacida en 2015.

Ricardo Alfonsín
 Ricardo Alfonsín junto al dirigente de Identidad Radical insistieron en impulsar una nueva Convención que de vuelta la decisión que cuatro años atrás empezó a escribir esta historia desde Gualeguaychú.


 

  

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