“Hoy estoy viva y tengo una vida normal gracias al apoyo de la gente”

Pasaron seis meses de la operación de Daniela Luvatti, la artista carlospacense que con la solidaridad logró conseguir el millón de pesos que necesitaba para poder extraer su tumor cerebral.
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Antes de entrar al quirófano, era conocida en Villa Carlos Paz por su trabajo de artista plástica y muralista. - Foto: archivo.

Pasaron seis meses desde aquel día que entró al quirófano sin saber qué consecuencias tendría esa decisión que había tomado semanas antes, cuando recibió el diagnóstico que la llenó de miedos e incertidumbre.

Hasta ese entonces era conocida en Villa Carlos Paz por su trabajo de artista plástica y muralista. Sin embargo, Daniela Luvatti sorprendió a amigos y seguidores cuando en un posteo de Facebook contó que los problemas de audición que había comenzado a tener, los mareos y demás síntomas, eran producto de un tumor pontocerebeloso en estado avanzado que requería de una cirugía de base de cráneo. Para la operación y su tratamiento posterior debía reunir un millón de pesos; una cifra que le resultaba inalcanzable.

Primero fueron distintos artistas que armaron una movida solidaria, a la que se sumaron amigos, referentes de la música como Leo García, y muchas personas que replicaron su caso y lograron que el mismo fuese conocido a nivel nacional.

Festivales con bandas en vivo, ferias americanas, sorteos, feria de platos, aportes en una cuenta bancaria, y mucho más se hizo para juntar el dinero.

Habían pasado siete meses desde el diagnóstico cuando llegó el día en que volvió a escribir en las redes un mensaje que confirmaba que habían alcanzado ese objetivo que parecía tan lejano. La obra social la ayudaba a costear el tratamiento y el resto del dinero se había reunido gracias a la solidaridad.

Luva fue operada el lunes 30 de julio de 2018 en el hospital Fleni de Buenos Aires. Se despertó un día después de la anestesia y dos días después ya estaba en sala común recuperándose. 

Un posteo que se convirtió en campaña

“En retrospectiva, fueron meses muy intensos los que viví hasta entrar al quirófano. Primero, no me imaginé que todo iba a pasar tan rápido. Cuando estábamos realizando los eventos para juntar el dinero, no registraba lo que iba a venir después. Y cuando me fui a Buenos Aires y pasé por la cirugía, todo se dio como algo mágico”, relató Daniela Luvatti a La Nueva Mañana.

Aun así, los seis meses posteriores no pasaron tan rápido, porque todo el proceso de rehabilitación, se hace largo. Pero sé que sin el apoyo que recibí en los meses previos a la intervención, no hubiera podido hacerlo”, aseveró.

Daniela sentía que llevaba una vida normal, pero a principios de 2017, la primera luz de alarma la tuvo al sentir que perdía la audición. “Lo culpé en ese entonces al uso de los auriculares, nunca pensé recibir el diagnóstico que me dieron en diciembre de ese año. Me dijeron que los síntomas que yo tenía eran provocados por un tumor cerebeloso que me tenían que extirpar”, recordó Luva.

Pensó que podía sortear la cirugía con otras terapias naturales; pero a medida que iba avanzando el 2018, sentía que tenía cada vez menos tiempo. “Todo apuntaba a una cirugía de extrema complejidad. Con mi familia vimos a todos los cirujanos que pudimos y recorrimos todo Córdoba. Finalmente, la alternativa que más me convenció era en el Fleni”.

Luego de hablar con el neurocirujano que finalmente la operó, supo que el pronóstico que tenía por delante no era el mejor. “De hecho, era bastante malo. Era una cirugía a ciegas, a todo o nada. Era entrar al quirófano y no saber cómo iba a salir. Opté por este médico que me dio una propuesta más segura para mi calidad de vida posterior”, contó.

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Pasaron seis meses desde la compleja operación que le realizaron en el instituto Fleni.

El mismo día que volvió a su casa, decidió que iba a hacer una publicación para contarle a sus amigos lo que estaba viviendo. “Nunca imaginé que ese posteo iba a terminar en una campaña. Empecé escribiendo lo que sentía. No mucha gente sabía que tenía este diagnóstico. No lo había contado porque estaba muy asustada. No pensé que se iba a hacer viral”, admitió Luva.

Fue muy impresionante, quedé impactada. No estaba preparada para todo lo que vino. Ese mes previo a la cirugía me dediqué a estar con mis amigos en esta cruzada. Realmente, yo no pensaba que podríamos llegar a reunir el dinero para la operación en tan poco tiempo. La obra social también respondió al ver que la repercusión era tan masiva”, reconoció.

Secuelas versus sueños

Entre las secuelas que sufrió tras la cirugía está la pérdida auditiva del oído derecho, una parálisis facial, y una disfagia que le imposibilita casi tragar. Por eso tramitó su certificado de discapacidad y ahora la rehabilitación es cubierta por su obra social.

Mirando hacia atrás, la muralista sonríe: “El apoyo que recibí de la gente fue masivo y no pude llegar a agradecerles a todos. A cada uno que me mandó un mensaje, le respondí. La gratitud no me entra en el cuerpo. Sé que hoy estoy viva y tengo una vida normal, gracias al apoyo de la gente”.

Hace un tiempo, en otra publicación en Facebook, Daniela Luvatti comentó que la amistad la había salvado; los amigos de siempre y los nuevo también. “Hay mucha gente con el mismo diagnóstico que yo que se me acercó y habló conmigo. Personas de otras provincias, que se sensibilizaron y decidieron colaborar conmigo. Les voy a estar eternamente agradecida, no tan sólo por el apoyo económico sino, sobre todo, por el apoyo emocional”.

Hoy Luva reconoce que “el amor me ayudó a estar bien”. “Mi familia vivió la previa y el momento de la cirugía con mucha más tranquilidad al saber que yo tenía apoyo y mucha gente que rezaba y nos mandaba buena energía. No sé si alguna vez en la vida voy a poder volver a sentir esta sensación de felicidad y gratitud”.

Enfocada en su rehabilitación, Daniela sólo piensa en todo lo que vendrá de aquí en adelante, esperando que este período pase lo más rápido posible. “Le pongo mucha pila y tengo asistencia perfecta al centro de rehabilitación. Igualmente, ya estoy trabajando hace un par de meses con la autorización de los kinesiólogos. Me propuse volver a la tarea de volver al muralismo”.

“Quiero seguir creando y hacer cosas lindas en los muros. Ojalá esto me abra puertas para poder hacer un montón de otras cosas, viajar y conocer gente nueva. Cuando empecé este camino me dije que el arte salva. Y es por esto que voy a seguir propiciando ese lugar de sanación y amor que es el arte urbano. Mi objetivo es que toda la vida que me quede por delante valga la pena y que todo sea alegría”, aseguró.

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