Elecciones: el eterno retorno de la tercera lista cordobesa

La discusión parece una constante de tiempos electorales: el kirchnerismo cordobés se debate entre apostar a la unidad del PJ y encabezar una alternativa al Gobierno provincial. ¿Qué dicen los referentes?
Tercera Lista
Gabriela Estevez, Pablo Carro, Martín Fresneda, Cecilia Merchán, apuestan a una alternativa. - Foto: archivo.

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El día que Juan Schiaretti decidió adelantar las elecciones provinciales al 12 de mayo, las lecturas políticas que se dividieron entre críticas y análisis con respecto a la conveniencia del movimiento, abrieron un rápido camino al armado de alianzas y estrategias electorales. Todo se aceleró de tal manera que aún hoy, la principal fuerza opositora provincial presenta un escenario de fuego cruzado en donde los acuerdos buscados parecen estar bien lejos en el horizonte. Pero no hay demasiado tiempo para parar la pelota y esa es una de las ventajas que, detrás de otros elementos que el gobernador tuvo en cuenta a la hora de la convocatoria, Unión por Córdoba impuso a partir de la decisión.

La elección cordobesa será una de las que inaugure un calendario electoral que tendrá su corolario en la disputa que definirá quién gobernará el país en el período 2019-2023. El escenario leído en clave de encuestas por todos los consultores del país anticipa una nueva polarización que vuelve a poner en el ring electoral a quienes parecen ser los dos grandes electores de la Argentina de los últimos ocho años: Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner. Ahora bien, entre los encuestadores no está del todo descartada la aparición (no tan) sorpresiva de una tercera opción con peso específico. Alternativa Federal, espacio propulsado entre otros por el gobernador de Córdoba, parece ser el armado a ocupar ese nicho que escapa al mano a mano que imaginan Cambiemos y Unidad Ciudadana.

El dilema kirchnerista

Sin llegar a contraponerse por completo, las visiones hacia adentro de la pata cordobesa del kirchnerismo exponen posicionamientos disímiles en torno a cuál debería ser la mejor estrategia del espacio teniendo en cuenta el juego provincial pero también el peso que el territorio mediterráneo tiene sobre el escenario nacional.

El hito electoral clave del año son las elecciones de octubre y nosotros tenemos que trabajar y preparar a la militancia para esas elecciones” dice el diputado nacional Pablo Carro al ser consultado al respecto por La Nueva Mañana. Si bien la afirmación parece correrse de lo estrictamente cordobés, la frase sólo se entiende en medio de un momento en el que los sectores de la militancia provincial se dividen entre quienes entienden que hay que mantener la identidad que se opone al bipartidismo cordobés y entre los que piensan que, al identificar a Macri como “el enemigo mayor”, es momento de volver a apostar por la unidad usando al peronismo como base de un armado más amplio.

Para Martín Fresneda “hay un nuevo escenario regional, nacional y provincial que nos obliga a tener una visión mucho más amplia de la que tenemos desde que existimos como fuerza política” y para eso propone, sin medias tintas, avanzar en conversaciones que permitan unificar “lo mejor que ha logrado nuestra fuerza política con lo mejor que ha conseguido el peronismo cordobés a lo largo de todos estos años”.

El jefe de la bancada de Córdoba Podemos no es el único que imagina las cosas en esa dirección y de hecho acepta públicamente que las conversaciones con el sector del peronismo que gobierna la provincia fueron muy fluidas en los últimos años. Señala que el mejor lugar en donde ese diálogo se pone de manifiesto es en la unicameral donde kirchneristas y schiarettistas lograron “frenar los intentos de Cambiemos por imponer normas que claramente eran perjudiciales para los cordobeses y acompañar(se) en aquellos proyectos del gobernador que representaron avances para toda la provincia”.

La discusión en torno a la conveniencia o no de buscar una lista de unidad con el peronismo cordobés es tan recurrente en el seno del kirchnerismo de Córdoba como siempre lo fue la necesidad de definir los procesos locales a partir de decisiones autónomas. Es decir, evitar “el dedo” que ubica y desacomoda candidatos desde Buenos Aires. Nunca faltan los que, detrás de esa figura, acusan operaciones con nombres propios y se lamentan de los “errores del pasado” para torcer la balanza de tal o cual manera. Lo cierto es que la idea siempre está latente y se explica, básicamente, en la falta de una conducción cordobesa que pueda unificar los criterios de un gran abanico político que a veces funciona a partir de una lógica mucho más anclada en el formato de frente electoral que en la idea de estructura nacional.

La conducción es Cristina, esa es la realidad” dice Gabriela Estévez despejando dudas al respecto. “Nosotros venimos trabajando para generar una propuesta lo más amplia posible desde nuestro espacio y queremos que esa propuesta pueda plantearse como alternativa ante el bipartidismo cordobés” señala la diputada nacional en diálogo con La Nueva Mañana.

Los límites de la amplitud

La idea de la construcción propia es un concepto del que ningún referente del kirchnerismo se desprende. En sintonía con Estévez, Carro sugiere la posibilidad de un armado a partir del cual se pueda “defender lo que ganamos en el 2017”. “En Córdoba hay un espacio al que le gustaría que esa opción aparezca en la elección a gobernador y nosotros estamos trabajando para que esa lista exista” advierte. La discusión pasa por los límites que debe tener ese armado local.

Hay, en Unidad Ciudadana Córdoba, una referencia no peronista con un peso relativo en el espacio que por estas horas imagina una propuesta que incluya a aquellos sectores del progresismo que se oponen con vehemencia a un acuerdo (de cualquier tipo) con Unión por Córdoba. Para Cecilia Merchán, el PJ cordobés “no es un peronismo aliado que exprese una posibilidad de frenar al neoliberalismo porque es parte de ese sistema”. La diputada del Parlasur entiende que hay una diferencia muy marcada entre Schiaretti y los demás mandatarios provinciales peronistas que, en muchos casos, sí se reconocen como opositores al Gobierno nacional. “Se puede trabajar con los peronistas que han enfrentado y vienen resistiendo la avanzada neoliberal” dice, pero “Schiaretti no sólo que no lo hizo sino que se presenta como un ferviente anti kirchnerista, por lo que no entiendo la lógica de buscar un acercamiento”, afirma.

Las posibilidades reales de un armado que contemple a los sectores nacionales y populares de Córdoba contemplan alianzas con fuerzas de centro izquierda y organizaciones sociales. Allí aparecen otros nombres como el de Tomás Méndez, del movimiento Vamos (ex ADN), que goza de una exposición pública que envidiaría cualquier político en ascenso. El tema es cómo y para quién está dispuesto “a jugar” el conductor televisivo y actual concejal de la ciudad.

Tiempo de definiciones

La semana que viene habrá reuniones en Buenos Aires en la que la estrategia electoral nacional del kirchnerismo buscará tener algunas claridades. Hay quienes afirman que Schiaretti será invitado a un armado nacional de cara a octubre y quienes dicen que dicha posibilidad está descartada. De todos modos, también el peronismo local deberá definir sus propias posiciones internas, tanto para el armado “natural” del espacio como para las posibilidades de expandir su estructura tanto a nivel provincial como a nivel local. Allí, las visiones tampoco van en una única dirección.

Natalia De la Sota es una de las que mayor apertura ha venido manifestando en el último tiempo, generando espacios de diálogo y de acercamiento. Ella es la que muestra una mayor amplitud para generar un espacio y una propuesta de unidad” señala Estévez, al ser consultada por los posibles gestos de acercamientos expresados por el oficialismo cordobés y, al menos hasta hoy, negados por el gobernador.

“Entiendo el panorama, pero cuando hay un avance de la derecha empieza a haber una lógica conservadora marcada por el posibilismo político. El riesgo de que gane Cambiemos no es algo que se le deba atribuir al campo nacional y popular”, dice Merchan, ante la propuesta de quienes entienden que lo único importante es ganarle a Macri y que advierten que esa posibilidad comenzaría a renguear si, en el camino, el peronismo es derrotado en el segundo distrito electoral del país.

Mientras referente de La Colectiva asegura que son muchos los armados locales que, desde el interior, se pueden tomar como ejemplo para dar cuenta de la intención de conformar una tercera alternativa electoral en la provincia; también son muchos los intendentes peronistas anticiparon una especie de desdoblamiento en sus posicionamientos: apoyarán a Schiaretti en mayo y a Cristina en octubre. Saben los referentes de Unidad Ciudadana que una campaña hostil en el primer turno electoral, dificultará el trabajo conjunto para las presidenciales. “En mayo nosotros tenemos que hacer lo que sea mejor para Cristina en octubre” afirma, en ese sentido, Carro.

Entre la estrategia electoral, la responsabilidad histórica, los gestos de acercamiento, los fracasos del pasado y las construcciones de cara al futuro se debate el kirchnerismo cordobés del 2019. Tan parecido y tan distinto al del 2015, el año en que para muchos, todo tiempo pasado empezó a ser mejor.
  

  

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