La experiencia de Suecia: de una economía marginal al Estado de Bienestar

Política / Economía 25/01/2019 Por
El país nórdico, que combina desarrollo de manufacturas con mucho contenido tecnológico, alta productividad y buenos salarios.
Primer Ministro Stefan Lofven yla ministra de finanzas Magdalena Andersson
- Stefan Löfven, primer ministro de Suecia junto a la ministra de Finanzas Magdalena Andersson. Foto: Sveriges Radio.

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Especial La Nueva Mañana

Es innegable la importancia de la dinámica económica en la calidad de vida de la población, en donde el desarrollo de una estructura productiva sostenible con inclusión social es nodal. Si atendemos a las particularidades de la economía de países como Australia, Alemania, Suecia, Canadá, los nórdicos o los Estados Unidos, es decir, quienes adquirieron un elevado Índice de Desarrollo Humano (IDH), vemos que comparten algunos patrones.

Pareciera ser que los países considerados desarrollados tienen en común canastas exportables diversificadas con elevado valor agregado, exportaciones de manufacturas con mucho contenido tecnológico que representan altas cifras en dólares en términos per cápita, alta productividad y salarios promedios por arriba de los pagados en los países no industrializados.

Es sabido que cada país tiene una historia particular, una tradición político-ideológica y una dimensión geográfica de específica característica, como así también una cultura, actores sociales y sujetos económicos propios, que condicionan el modo de organizar la economía y la administración de los recursos.

Sin embargo, analizar el camino que trazaron los países considerados exitosos puede arrojar algo de luz al interrogante que debería atravesar a todas las plataformas políticas: ¿Cómo lograr una economía sustentable y lo suficientemente robusta para emplear a la totalidad de la población? En otras palabras, qué modelo de desarrollo debe adoptar la Argentina para fortalecer su economía y, así, elevar la calidad de vida de su población.

El modelo sueco

Según el último Informe sobre Desarrollo Humano 2018 publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en el año 2017 el IDH de Suecia coloca al país en la posición número siete sobre 189 casos contemplados. Así, estos indicadores dictan que este país escandinavo es de los más desarrollados del mundo. Sin embargo, es preciso sostener que la riqueza sueca no es antigua.

De hecho, el desarrollo industrial allí es tardío si lo comparamos con las potencias europeas tradicionales, puesto que las fábricas inglesas crecen y se proliferan con fervor entre fines del siglo XVIII y principio del siglo XIX, al igual que en Bélgica, Francia o Alemania. Mientras que el despegue de la industria sueca se sitúa en el decenio 1890-1900, según señala el economista W. Whitman Rostow en su libro Las Etapas del Crecimiento Económico.

Antes del despegue, se caracterizaba por su clima inhóspito y suelo rocoso, extendido durante 1.500 kilómetros de norte a sur, que dificultaban una serie de cultivos; y por disponer de un subsuelo poco rico, con minas de hierro y cobre pero con alto contenido de fósforo, sin carbón, ni yacimientos petrolíferos. La experiencia de Suecia da cuenta de la importancia de la industria, la ciencia y la técnica para corregir las insuficiencias de la naturaleza y generar valor. Dicho de otro modo, son los avances tecnológicos y las innovaciones los que permiten generar recursos en donde, en apariencia, no los hay.

Las condiciones del despegue

Maderera sueca
La industra maderera en Suecia se encuentra en expansión gracias a las innovaciones tecnológicas. Foto: Archivo.

Durante muchos años, la explotación de la madera fue la principal actividad; la misma dotaba a la economía de cierta renta y significaba la exportación más importante. Como es de suponer, el sector maderero no tenía la capacidad para emplear a la totalidad de la población, razón por la cual más de un millón de suecos emigraron a los Estados Unidos entre 1850 y 1890. Pese a que la explotación de la madera fue central en la dinámica del comercio sueco, existieron experiencias de industria pesada tan antigua como circunscriptas a fines específicos.

Ocurre que desde el surgimiento de los reinados con la cristianización de los suecos, hasta la independencia de la Iglesia Católica, pasando por los conflictos entre los diferentes reinados de Escandinavia y por las intenciones imperialistas tanto de los suecos como de las diferentes dinastías de la región, los conflictos bélicos constantes en las costas del mar Báltico demandaban un ejército que pudiera satisfacer tales intenciones. Es esta dinámica la que lleva a la explotación de las minas y la transformación de los metales en altos hornos de fundición para el aprovisionamiento de cañones y armamentos.

Del mismo modo que, por la ubicación geográfica, el reino de Suecia requería de flotas navales para el desplazamiento de su brazo militar, principalmente.

En estas condiciones, con las experiencias productivas señaladas, Suecia logra diversificar e industrializar su producción de la mano de políticas de protección del mercado local que posibilitaron la aparición de nuevas unidades productivas y la especialización de las existentes, al tiempo que las industrias buscaban como meta elevar la calidad de sus productos para ganar competitividad en base a innovación.

Debido a que la estrechez del mercado interno obligaba a las empresas a valerse de otros mercados. Meta solo cumplible si se es competitivo en el mercado internacional. Para ello fue fundamental la creación de un sistema bancario moderno orientado a la actividad productiva. De este modo, a mediados del siglo XIX, surgen las firmas SEB y SHB, bancos privados pero influenciados por el Estado sueco para que financien a las industrias.

Si bien el mercado interno era reducido, indudablemente, la industria significó una ampliación del mismo, puesto que desencadenó un proceso virtuoso de generación de riquezas, aumento del dinero circulante, estimulando el consumo. Esto generó las condiciones propicias para la proliferación de diferentes actividades comerciales. En efecto, este círculo virtuoso significó el crecimiento de la burguesía sueca.

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Suecia logra diversificar e industrializar su producción de la mano de políticas de protección del mercado local que posibilitaron la aparición de nuevas unidades productivas y la especialización de las existentes. Foto: Archivo.

El movimiento obrero, clave para las reformas sociales suecas

En consecuencia, el desarrollo de la industria favoreció el de un incipiente movimiento obrero, que pasó a formar parte de la vida política del país a través del Partido Socialdemócrata en 1917. “Los socialdemócratas aparecieron asiduamente en el poder desde los años 30. A partir de los años 40, los diversos gobiernos llevaron a cabo unas reformas sociales que establecerían las bases del estado actual del bienestar”, aclara el portal Copenhague.info.

Tanto el “equilibrio del comercio exterior”, como la “capacidad exportadora”, fueron “vitales” para la industria sueca, sostiene el economista francés Jean Parent. Lo cual significa que las importaciones estaban determinadas por la expansión y demanda de la industria. Lo que muchos economistas liberales soslayan al analizar el modelo sueco es la planificación estatal de la economía, ya que superávit de balanza comercial pudo lograrse mediante leyes de protección de la industria local frente a unidades productivas foráneas que le llevaban casi un siglo de ventaja.

Tampoco podemos obviar las repercusiones virtuosas que han tenido en esta economía las políticas de protección social, como así también el sistema fiscal progresivo cuyos ingresos provienen, principalmente, de impuestos sobre la renta.

Otro aspecto que no podemos dejar de mencionar es el geopolítico. La neutralidad que este país nórdico mantuvo en la Primera Guerra Mundial le permitió a su industria emergente encontrar demandas considerables de madera y metales, principalmente. La renta proveniente de estas exportaciones le permite aceitar su proceso productivo, como así también efectuar encadenamientos productivos en la industria maderera y siderúrgica, en base a innovaciones.

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