La economía en su laberinto

Política / Economía 11/01/2019 Por
La experiencia de 2018 evidencia la importancia del tipo de cambio en el desarrollo de la economía real, puesto que la devaluación explica parte de la recesión. El valor del dólar será una variable sensible que marcará la performance económica del 2019.
Laberinto
¿Cómo hará el Gobierno para no devaluar, teniendo en cuenta las presiones que hay sobre la divisa norteamericana que escasea? - Foto: archivo.

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Es sabido que la economía tampoco tendrá un desempeño auspicioso en este año. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) expresó a través de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) que la economía argentina caerá cerca de dos puntos porcentuales en el 2019. De este modo, el Gobierno espera que la economía comience la curva ascendente antes de octubre para intentar neutralizar los efectos negativos que un mal desempeño económico tiene sobre los oficialismos en el cuarto oscuro. Sin embargo, una disparada del dólar podría terminar con las chances de reelección de Cambiemos.

El economista Orlando Ferreres advirtió que el valor actual de la divisa norteamericana se acerca al que “debería tener”. Por tanto, el consultor sugiere que la cotización del dólar debe ir acompañando el aumento de precios, “para que no caiga en términos reales”. Respecto a la inflación, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central señala que a la inflación acumulada hasta diciembre del 2018 (47,5%, según REM) le seguirá un aumento de precios de 28,6% para los próximo doce meses. Este informe, que toma los relevamientos de 55 consultoras, centros de investigación y de departamentos económicos de 14 entidades bancarias, pronostica un dólar a $48,50 para fines del 2019.

Muchos de los instrumentos económicos que el Gobierno implementa para cumplir con el déficit fiscal cero, acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), pueden terminar presionando al tipo de cambio. Puesto que al ajustar el déficit fiscal primario en un contexto en donde la recaudación del Estado cae por la recesión económica, implementan también una batería de impuestos que aumentan la carga tributaria de un sistema impositivo regresivo. Es el caso de las nuevas medidas anunciadas en la última semana del año que concluye con el decreto 1170 en el Boletín Oficial. Las mismas implican cambios en el impuesto a las Ganancias y establecen gravámenes a plazos fijos, alquileres y diferentes bonos. De este modo, un plazo fijo que otorga un retorno anual superior a $67.000 deberá pagar una alícuota de 5% y 15% para los plazos fijos en dólares.

impuesto ganancias
Así, quienes a principio del 2018 partieron de un capital inicial de $150.000 quedarán alcanzados por el impuesto. Al aplicarse el gravamen sobre las utilidades nominales y no reales, esto genera distorsiones, puesto que hay mayor presión impositiva para los plazos fijos en pesos que para quienes compran moneda norteamericana y la colocan a plazo fijo a una tasa anual del 1%. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) este impuesto a la renta financiera termina cayendo, principalmente, sobre los trabajadores, monotributistas y jubilados de ingresos medios y altos, quienes recurren al plazo fijo en pesos para que sus ahorros no se desvaloricen frente a la inflación, y no sobre los sectores cuyas ganancias provienen de la especulación financiera, exclusivamente. El Iaraf concluye que el impuesto penaliza al ahorro en pesos, estimula a los ahorristas a refugiarse en el dólar y a que los brókeres dolaricen sus carteras.

Por otro lado, las reuniones que los técnicos del FMI (el italiano Roberto Cardarelli y el jamaiquino Trevor Alleyne) están teniendo con distintos sectores de la oposición preocupa al Gobierno. Estas entrevistas que los emisarios tuvieron con Sergio Massa y su equipo económico (tampoco descartan reuniones con la ex presidenta) esmerilan la credibilidad y las perspectivas económicas de Cambiemos. Según trascendidos, desde el Fondo temen que el Gobierno atrase el tipo de cambio para controlar la inflación y lograr una recomposición salarial en un año electoral.

Aldo Pignanelli, que participó de la reunión con los técnicos del Fondo, afirmó en declaraciones a la prensa que “el dólar tendría que estar a 44 pesos y cerró a 40, por lo que ya hay un atraso”, según estimaciones del FMI. A diferencia de Orlando Ferreres, el ex presidente del Banco Central sostiene que “el tipo de cambio es lo que va a definir qué inflación vamos a tener” en el 2019, que estima estará muy por encima de los 23 puntos que espera Cambiemos. Según el consultor económico los precios se dispararán un 35% durante este año.

La persistencia del riesgo de eventuales corridas cambiarias implica que el Banco Central mantenga rígida su política monetarista e inflexible su política de tasas bancarias altas. Como es de esperar, estas estrategias tienen repercusiones en la economía real apaciguando cualquier síntoma de reactivación.

Del mismo modo, por la pérdida de confianza, el aumento del riesgo país y falta de previsibilidad económica, el programa financiero de renovar diferentes bonos y letras que el país emite para financiarse se torna más improbable en la medida en que la economía no genera los recursos necesarios para pagar esos compromisos. En consecuencia, existe la posibilidad de que los tenedores de bonos y letras las liquiden fugándose hacia el dólar. Lo que en un mercado cambiario reducido por la restricción externa significa corrida cambiaria y devaluación.

Exportaciones soja
Por otro lado, los dólares del agro tampoco el Gobierno los tiene en la palma de la mano. Las libertades y concesiones que Mauricio Macri le dio al campo implican que para hacerse de los dólares de las exportaciones agropecuarias, la cartera de economía deberá advertir el tipo de cambio que prefiere el sector. Es de esperar que el agro pretenda una devaluación luego que el Gobierno aplicó retenciones fijas que se licúan si el dólar sube, sumado a las libertades que las acopiadoras de granos tienen para liquidar los dólares de las cosechas en el mercado único de cambios.

Cómo hará el Gobierno para no devaluar, teniendo en cuenta las presiones que hay sobre la divisa norteamericana que escasea, por un lado; y por otro, teniendo en cuenta que el FMI, importante acreedor económico y un aliado significativo con que contó la gestión de Mauricio Macri, se anticipó a los hechos y advirtió que reprobaría la estrategia del Gobierno si el Central atrasa el tipo de cambio con fines electorales.

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