La toma de posesión de Maduro y la crisis venezolana

Política / Economía 11/01/2019 Por
Tras las elecciones presidenciales del pasado 20 de mayo en Venezuela, en las que Maduro resultó reelecto, comenzaron las controversias sobre la legitimidad de esa victoria.
Maduro
Maduro asume su segunda presidencia en medio de crisis y tensión internacional - Foto: archivo.

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Por un lado un grupo de mandatarios de América y Europa poniendo en duda la transparencia del órgano rector de las elecciones y por ende calificándolas como fraudulentas, y por otro lado, una visión de respaldo por parte de los mandatarios de Rusia y China, entre otros países de la Región. Lo cierto es que esas elecciones sirvieron como detonante para conocer la visión geopolítica que existe en el mundo ante la realidad actual de Venezuela.

Luego de casi ocho meses de ese proceso eleccionario, el tema cobra vigencia ya que a sólo cuatro días de iniciado el 2019 se reunieron los cancilleres del Grupo de Lima; en ese encuentro los representantes de 14 países de la región disertaron sobre la toma de posesión anunciada por Maduro y lo exhortaban, a través de un comunicado público a no posesionarse del cargo. En dicho documento argumentan que: “No contó con la participación de todos los actuales políticos venezolanos ni con la presencia de observadores internacionales independientes ni con las garantías y estándares internacionales necesarios para un proceso libre, justo y transparente, en consecuencia no reconoce la legitimidad del nuevo periodo presidencial del régimen de Nicolás Maduro”, señala uno de los apartes del comunicado firmado por los cancilleres.

Ese comunicado despertó nuevamente las pasiones políticas de quienes están a favor y de quienes se oponen a un nuevo mandato de Maduro en Venezuela; esas pasiones que han estado a flor de piel y que han generado mucha discordia, desde la llegada de la revolución a ese país hace 20 años.

De hecho el propio Nicolás Maduro convocó a una rueda de prensa internacional para responder al grupo de Lima, en la que señaló que cumpliría la soberanía popular y asumiría el nuevo periodo presidencial (2019-2025) ante el Tribunal Supremo de Justicia de su país.

En este sentido, rechazó el intervencionismo de los países que conforman el llamado Grupo de Lima que, según él, busca desconocer la autodeterminación del pueblo venezolano. “Se trata de Estados Unidos moviendo un grupo de gobiernos satélites, de títeres”, indicó.

Pasados los días de controversia, llegó la fecha establecida en la constitución venezolana para la toma de posesión e inicio de funciones para el primer mandatario nacional; y los países que asistieron el día de ayer a la actividad presidencial fueron los siguientes: Bolivia, Cuba, El Salvador, Nicaragua, Uruguay, Turquía, China y Rusia. Los cuatro primeros con sus presidentes y el resto a través de sus representantes de negocios.

El petróleo venezolano, ¿problema o solución?

No cabe dudas que tanto interés por Venezuela está en que es el país con la mayor cantidad de reservas comprobadas de petróleo en el mundo; se garantiza la posibilidad de extracción de crudo por lo menos para los próximos 200 años.

Estas reservas tienen a Venezuela en el ojo del huracán, con Estados Unidos por un lado necesitando un gobierno aliado para obtener el crudo a precio de regalo, y por el otro lado a China y Rusia que por su posición contra Estados Unidos no les interesa un nuevo gobierno en Venezuela, y por ende le brindan el apoyo al gobierno actual para que las alianzas fortalezcan a estas potencias emergentes. De hecho ya Rusia ha demostrado públicamente su apoyo irrestricto a Venezuela dando unas señales al imperio norteamericano, al enviar aviones bombarderos a suelo venezolano.

El problema es que tanto los intereses externos como los internos, por el control de ese importante recurso tienen a un número importante de ciudadanos de ese país afectados a nivel económico y social; y hay quienes culpan en su totalidad al presidente de la República, y por supuesto, que hasta en el mismo gobierno han reconocido la aplicación de políticas económicas desacertadas que han desencadenado en la crisis actual; eso está a la vista; pero por otro lado se conoce de la participación de empresarios en temas de desabastecimiento con el objetivo de desequilibrar al gobierno y generar un quiebre y transición a otro gobierno. Esas luchas, cada una con sus argumentos, con sus visiones de país han afectado a cientos de miles de personas, a quienes se quedaron y a quienes les tocó partir a otros países a buscar un mejor futuro para los suyos.

Esa confrontación interna y externa ha traído consigo la principal crisis que atraviesa Venezuela en la actualidad; más allá de lo que está ocurriendo a nivel económico y de salud, es una crisis de valores, una sociedad deformada que se ha olvidado de la solidaridad, de la ayuda, que ha dejado de pensar en el otro, una sociedad que dejó de respetar las señales de tránsito, porque los policías son los primeros en irrespetarla.

Esa anomia que se vive en la actualidad, esa crisis de valores no se elimina mágicamente cambiando de gobierno; se hace necesaria la construcción de una sociedad más tolerante, más justa, más fraterna, más solidaria, pero sobretodo una sociedad más respetuosa del otro y de sus formas de pensar y actuar, donde los niños comiencen a ver que las reglas son para ser cumplidas y no al contrario.

Ojalá que la grieta de la que tanto se habla en Argentina, no llegue a esos niveles de desorganización social o aislamiento del individuo como consecuencia de la falta o la incongruencia de las normas sociales e irrespeto entre sus ciudadanos. Un país diferente se comienza a construir desde el hogar.


(*) Periodista venezolano, residente en Córdoba.

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