Ya suman unos 1.400 detenidos por las protestas en Francia

En las manifestaciones de los "chalecos amarillos" se calcula unas 125 mil personas. París está paralizada y el Gobierno movilizó 90 mil policías.
Francia protestas
Los "chalecos amarillos" en Francia ya llevan tres semanas de enfrentamientos con la Policía. Foto: archivo.

Los "chalecos amarillos"  volvieron a enfrentarse este sábado en París a la Policía. Hubo cientos de detenidos y entraron en acción vehículos blindados por primera vez en la historia de la ciudad, mientras que en las provincias las manifestaciones transcurrían en relativa calma.

Había disturbios en varios puntos de la capital, donde miles de chalecos amarillos protestaban por cuarto sábado consecutivo contra el gobierno de Emmanuel Macron, a quien consideran el presidente de los ricos.
Manifestantes, algunos ataviados con los chalecos amarillos convertidos en el simbolo del movimiento de contestación popular, intentaron incendiar la fachada del Drugstore Publicis, un establecimiento comercial de lujo ubicado en la avenida de los Campos Elíseos, donde la tensión subía a primeras horas de la tarde.

Pese a que la mayoría de comercios de la avenida están cerrados y sus fachadas protegidas con tablas de madera, algunos manifestantes lograron entrar en la tienda antes de ser expulsados por la policía mediante el uso de gases lacrimógenos. Una mujer resultó herida en la cabeza. En las calles adyacentes al Arco del Triunfo, epicentro de los disturbios del fin de semana pasado, algunos coches fueron quemados.

Denis, de 30 años, vino a París desde Caen (noroeste). "¡El objetivo es ir al Elíseo!, sede de la presidencia, en una calle paralela a los Campos Elíseos, dice a la AFP. "Hago esto por el futuro de mi hijo, no puedo permitir que viva en un país en el que otros se enriquecen a nuestra costa".

Cerca del Centro Pompidou, un museo de arte moderno, los blindados apagaron una barricada. Una imagen nunca vista en la Ciudad Luz.

La Torre Eiffel, el museo del Louvre y numerosas tiendas están cerradas, algo inaudito en el periodo prenavideño.

"Unas 125 mil personas se manifestaron en Francia este sábado, en la cuarta jornada de protestas de los chalecos amarillos", declaró el ministro del Interior, Christophe Castaner.

"En el momento en el que les habló, se han arrestado a 1.385 personas, y esta cifra va a aumentar", declaró Castaner en una declaración retransmitida por televisión. Unos 975 arrestados están en detención preventiva.
"Es un nivel excepcional", destacó.

El ministerio dio también un balance de 118 heridos entre los manifestantes y 17 entre la policía.

El dispositivo de seguridad es imponente, con cerca de 90 mil policías movilizados en todo el territorio, pero las escenas de guerrilla urbana que hace una semana impactaron al mundo se repiten.

Calma en las provincias

En el resto del país parece prevalecer la calma a pesar de que muchas carreteras y autopistas están bloqueadas antes de las manifestaciones previstas por la tarde.

La autopista que conecta París con Burdeos (suroeste) estaba totalmente paralizada después de que un centenar de personas prendieran fuego a palés de madera y a neumáticos.

En la frontera franco-española, los "chalecos amarillos" montaron una barricada selectiva que bloqueaba el paso de los camiones procedentes de España, informó la prefectura de los Pirineos Atlánticos.

En Marsella, 2.000 "chalecos amarillos" desfilaban por el centro de esta ciudad del sureste de Francia.

"Es la primera vez que me manifiesto. Recibo 1.248 euros de jubilación y son mis cuatro hijos los que me tienen que ayudar", explicaba Sylvia Paloma, de 70 años.

En algunas regiones de Francia, las autoridades prohibieron las manifestaciones, así como la venta y transporte de gasolina, los artificios pirotécnicos y productos inflamables o químicos.

Muchos de los "chalecos amarillos" se manifiestan sin violencia. Los más radicalizados y sobre todo miembros de grupos de extrema derecha y extrema izquierda irrumpen en las protestas y se enfrentan a la policía.
Algunos manifestantes lamentaban este sábado los destrozos.

"Que destruyan los bancos, las multinacionales, no me importa, pero los pequeños comercios, es algo totalmente estúpido", consideraba Anthony, un manifestante de 23 años. "Es absurdo", añade su pareja, enfadada con aquellos que vienen "solo a destruir" y desacreditan el movimiento.

Tuit de Trump 

El presidente estadounidense Donald Trump echó leña al fuego.

"El Acuerdo de París no está funcionando muy bien para París. Protestas y disturbios por toda Francia", escribió Trump en un tuit.

"La gente no quiere pagar grandes sumas de dinero, muchos a países del tercer mundo (que están dirigidos cuestionablemente), para tal vez proteger el ambiente", siguió en un tuit publicado mientras se desarrolla en Polonia la 24ª Conferencia sobre Clima de la ONU.

Esta ola de manifestaciones comenzó el 17 de noviembre en oposición a un aumento de los impuestos a los combustibles.

Macron cedió esta semana a algunas de las demandas de los manifestantes. Anuló el alza del gravamen a los combustibles, que formaba parte de un plan para combatir el cambio climático, y congeló los precios del gas y la electricidad durante los próximos meses.

Estas medidas no han sido suficientes para apagar el cólera de un movimiento sin estructura ni dirigentes, que expresa el hartazgo de la clase media por la pérdida de poder adquisitivo.

Con el paso de los días otros sectores, sobre todo los estudiantes, se sumaron a las protestas.

"¡Despiértense, vengan con nosotros, pónganse un chaleco amarillo!", gritaban este sábado en París algunos manifestantes dirigiéndose a los gendarmes.

Macron, cuya popularidad se ha derrumbado, se mantiene en silencio, en medio de la peor crisis de su presidencia. Está previsto que hable la próxima semana.

La crispación en el país es extrema. La desconexión entre los ciudadanos y los políticos va en aumento.
En este contexto, varios colaborados de Macron recibieron amenazas de muerte. El diputado Benoit Potterie afirma haber recibido una bala por correo.

A nivel internacional, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, criticó la "violencia desproporcionada" de las autoridades. Ankara reprimió con gran dureza policial las manifestaciones antigubernamentales de 2013.

Fuente: Noticias Argentinas

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