Católicas por el Derecho a Decidir celebra un cuarto de siglo feminista

Córdoba 28/11/2018 Por
En una entrevista con La Nueva Mañana, María Teresa Bosio y Lola Guerra repasan la trayectoria de una de las organizaciones que impulsa la legalización del aborto.
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Maria Teresa Bosio y Lola Guerra integran Católicas por el Derecho a Decidir, organización que celebra 25 años de trabajo. - Foto: archivo

La foto de cada reclamo por el aborto legal, seguro y gratuito muestra a cientos de rostros y pañuelos verdes. Hay mujeres que hace tiempo trabajan para que ese reclamo se convierta en un derecho. Entre ellas, la organización Católicas por el Derecho a Decidir (CDD) que cumple 25 años de trabajo por los derechos de las mujeres, desde una perspectiva teológica y feminista.

La Nueva Mañana entrevistó a dos integrantes de CDD, María Teresa Bosio (presidenta de la organización) y Lola Guerra (coordinadora del área de jóvenes) para hacer un breve recorrido hasta llegar al 2018, año en que el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (ILE) ingresó por primera vez al Congreso de la Nación, consiguió media sanción en Diputados y fue rechazado por la Cámara de Senadores. Volverán a presentarlo. 

LNM: ¿Cuáles son los cambios que registran en estos 25 años?

María Teresa Bosio (MTS):  Católicas nace en 1993, en un contexto de vuelta a la democracia pero también de inicio del neoliberalismo en la Argentina, plena década de los 90. En ese marco empezamos a poner en agenda los derechos sexuales y reproductivos, sobre todo el acceso a la anticoncepción, que en la época de la dictadura militar estaba prohibido. No había ningún tipo de normativa ni políticas específicas que tengan que ver con esa temática.

En la década del 90 el abordaje tenía que ver más con el cuidado de la salud que con los derechos sexuales. En la actualidad hemos avanzado mucho más sobre los derechos sexuales en cuanto a pensar la sexualidad y las sexualidades de formas más libres y autónomas, ligadas al placer.

LNM: ¿Hay más apertura entonces para discutir sobre los derechos de las mujeres entre las personas católicas?

MTB: En relación a la sexualidad, sí. Las mujeres católicas que conocemos en nuestro ámbito siempre han desobedecido el mandato de la sexualidad ligada a la procreación: la mayoría utiliza anticonceptivos o realiza las ligaduras tubarias cuando las cree convenientes o la vasectomía.

El mandato y el consejo de las jerarquías sobre usar los métodos naturales ya no tiene mucho sentido. En cuanto a la moral sexual tan dogmática que tienen las jerarquías lo que vemos es que lo único que genera es desobediencia, doble moral y una hipocresía que no encaja en las prácticas concretas y reales que tienen las mujeres católicas.

LNM: ¿Y qué argumentos católicos sustentan las perspectivas feministas de CDD?

Lola Guerra (LG): Uno de los primeros argumentos que utilizamos es que la Iglesia no tuvo siempre una posición monolítica con relación al comienzo de la vida, que ahora se habla mucho sobre el inicio desde la concepción. Hay muchas teorías. Una es de San Agustín, que plantea que el alma se pega al cuerpo en un plazo que va entre 60 y 90 días.

Otro de los argumentos que usamos es que María fue consultada por el Ángel Gabriel para ser la madre de Dios y eso es algo que a las mujeres les suma mucho a la hora de poder tomar una decisión tan difícil como es la de realizarse un aborto. Si la mujer que tuvo al hijo de Dios fue consultada, entonces cómo no van a tener ellas la capacidad de decidir.

Además, apelamos a la libertad de conciencia. Si nuestra consciencia dice que es la mejor decisión para nuestras vidas eso no puede ser cuestionado por nadie de la Iglesia. Las mujeres estamos además repensando nuestros lugares dentro de la Iglesia y hacemos que sea válido nuestro derecho a decidir en esos espacios.

LNM: ¿Cómo observan a las juventudes católicas?

LG: En este momento están muy empoderadas, aunque hay otros sectores que siguen sosteniendo los mismos valores más conservadores. Nosotras logramos expandirnos con una red de Jóvenes Católicas por el Derecho a Decidir en Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Córdoba.

A partir de eso trabajamos en el territorio con otras mujeres jóvenes para hablar desde teología feminista hasta temas como la violencia o la sexualidad o la participación en los espacios religiosos. Incluso cuestionamos situaciones de abuso que se dieron en las comunidades religiosas con autoridades y las hemos acompañado.

También las jerarquías de la Iglesia avanzaron respecto a este tema, aunque no tanto como nosotras quisiéramos. Nosotras somos disidentes dentro de la Iglesia y nos diferenciamos de las jerarquías.

LNM: Celebran 25 años como organización, ¿qué significa para ustedes?

MTB: En este proceso construimos mucho, siempre en articulación con otras organizaciones. Nuestra fuerza siempre fue la capacidad de articular, trabajar en red y ser muy generosas con los vínculos que tenemos, poder pensarnos no sólo como una organización civil sino como parte de un movimiento feminista tan potente como el actual.

LG: Nos deja un proceso de recambio generacional de compañeras que muy generosamente nos abrieron las puertas, nos permitieron formarnos. Eso permite tener una organización fortalecida por el diálogo de mujeres de distintas generaciones que enriquece mucho porque aprendemos de los conocimientos, de las experiencias y miradas que cada una tiene. Eso es un valor de procesos de recambio generacional que es lo que está mostrando el movimiento feminista en Argentina con la marea verde.

LNM: La marea verde este año llevó el proyecto de ILE en el Congreso. Como organización impulsora, ¿qué saldo dejó para ustedes el debate por el aborto legal?

MTB: El saldo es la expansión de la marea verde sobre todo en las más jóvenes. El pañuelo verde ya no significa solamente el derecho al aborto legal, sino significa avanzar. Es un emblema de los feminismos, es reclamar una vida sin violencias pero en el sentido amplio de lo que significan las violencias contra las mujeres y contra las sexualidades disidentes.

Es pensarnos como sujetas de derechos y con la capacidad de habitar los espacios y decidir sobre nuestros cuerpos, pelear por el acceso a derechos que todavía no son logrados. Es un emblema de la potencia que tiene el movimiento feminista para avanzar y conquistar derechos.

Un cuarto de siglo feminista

A partir de las 18, Católicas por el Derecho a Decidir celebrará sus primeros 25 años  con un acto en el Patio de las Palmeras, en el Pabellón Argentina de Ciudad Universitaria.

CDD nació en 1993 y desde entonces articula su actividad a través de la Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir. En la Argentina, ha trabajado fuertemente en el debate por la legalización del aborto junto a distintas organizaciones.

Además, desde el área de Litigio Estratégico, mediante patrocinio jurídico, buscan garantizar el acceso al aborto con una atención sanitaria de calidad, a las mujeres que vean vulnerados sus derechos a la interrupción legal de su embarazo en el Sistema Público de Salud. En ese sentido, cuentan con una "Guardia Feminista de Abogadas" que también funciona en Córdoba.

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