Superfinal: la responsabilidad y la vergüenza

Una final que dejó en evidencia el rol de los medios en el negocio del fútbol. La pasión pasa por otro lado. La cultura del aguante no sirve, nos arruinó. Hagámonos cargo.
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“Los periodistas no somos inocentes”, escribió Federico Bassahún. “Culpamos a los violentos. Lógico. Culpamos a la policía. Lógico. Ahora, ¿cuánto hacen desde los medios para exponer y combatir la violencia que rodea a nuestro fútbol? ¿Cuánto hablamos del fenómeno barra? ¿Cuánto de los dirigentes (de todo tipo) cómplices?”, analizó Gonzalo Bonadeo.

“La guerra. La final del mundo. Vida o muerte. Los medios también contribuyen. Se le tira nafta a una tormenta de fuego. Se incentiva la cultura del grito, de la burla. El juego es cada vez menos juego”, evaluó Juan Pablo Varsky. Y así se multiplicaron los análisis urgentes el sábado mientras el estadio Monumental estaba repleto de gente esperando la final de la Copa Libertadores de América.

Una final que desnudó las falencias de la sociedad. Una final que nos "expuso a nivel mundial" y no nos dejó bien parados. Todo lo contrario. Una final que dejó en evidencia el rol de los medios en el negocio del fútbol. Medios y periodistas sumados a una vorágine de estupideces para vender un partido que se “vendía” sólo. Medios y periodistas que ayudaron para que el agua rebasara el vaso.

Y encima después estos mismos se preguntan: “¡¿Cómo puede ser que haya pasado esto?!”
Decepcionante. Vergonzoso. Desagradable. Etcétera, etcétera...

¿La pasión? Lo que se mostró en los medios durante estos 20 días con toda la previa de la final entre Boca-River, River-Boca no es pasión. La pasión pasa por otro lado. La cultura del aguante no sirve, nos arruinó. Hagámonos cargo. Todos, fuimos responsables del deterioro del deporte más hermoso del mundo.
Penoso. Angustiante. Lamentable. Etcétera, etcétera...

Mientras tantos, los medios le echamos la culpa a los “violentos de siempre”, a los dirigentes, a los jugadores, a las declaraciones de los técnicos, y no nos hacemos cargo. Todos somos culpables de esta vergüenza que vivimos el fin de semana.

Más allá de todo este análisis... No nos olvidamos... El operativo de seguridad fue el GRAN RESPONSABLE de este papelón mundial. La policía hizo todo, pero todo mal... ¿La ministra alguna vez se hará cargo?

¿Hubo un campeón? ¡Perdimos por goleada!

 

 

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