Aramburu y el antiperonismo; los nombres y las cosas

Política 27/11/2018 Por
En noviembre de 1955, Aramburu asumía como presidente de facto buscando arrasar con todo vestigio de expresión cultural del peronismo. 63 años después, la práctica se mantiene.
Aramburu-Peron
Pedro Eugenio Arambur; Juan Domingo Perón.

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Lonardi, el “blando”

Cuatro meses luego de que las FFAA argentinas (a través de la Fuerza Aérea) bombardeara la Plaza de Mayo asesinando a 308 personas e hiriendo a 700, en junio de 1955, la autodenominada “revolución libertadora” (a la vez denominada por el peronismo como “La Fusiladora”) asumía la presidencia del país, usurpando el Poder Ejecutivo el Teniente General Eduardo Lonardi.

Su mandato duraría menos de dos meses y su remoción se debió a que desde los sectores más antiperonistas del espectro político, eclesiástico y militar le recriminaron su falta de determinación para asumir la “desperonización” del país, pese a que durante su breve ejercicio de la presidencia clausuró el Senado, removió la totalidad del Poder Judicial y conformó la Junta Consultiva Nacional dándole participación en ella a la mayoría de los partidos políticos y dejando expresamente fuera de la misma al partido peronista (tampoco fue convocado el partido comunista).

Sin embargo no consiguió saciar el ánimo persecutorio y desintegrador de los sectores más radicalizados del antiperonismo quienes, entre muchas otras medidas, reclamaban la inmediata proscripción del partido peronista y la intervención de la CGT.

En consecuencia, Lonardi fue removido a fin de dar paso a quien tuviera la determinación necesaria para llevar a cabo la tarea requerida sin titubeos ni piedades. Así, la elección cayó en el Teniente General Pedro Eugenio Aramburu.

Aramburu, el “implacable”

La proscripción del partido peronista y la intervención de la CGT fueron medidas inmediatas del dictador al asumir la presidencia de facto; seguidamente se iniciaron cesantías laborales y detenciones para afiliados y líderes sindicales; también se puso en marcha la proscripción, exclusión social y encarcelamiento para artistas, deportistas, periodistas y diversas personalidades del espectro público que se hubieran manifestado empáticamente a favor del peronismo (la “Gardel con polleras” Nelly Omar, los campeones mundiales de básquet del 50´ y el multifacético Hugo del Carril, entre miles, sirven de ejemplo como víctimas de la persecución).

Se llevó adelante, al mismo tiempo, la supresión de cualquier nombre vinculado al peronismo (especialmente Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón) en toda institución pública o privada. Sus nombres fueron retirados de las calles, hospitales, escuelas, clubes, etc. (por ejemplo, la estación de trenes “Perón” pasó a llamarse “Retiro”).

Por determinación gubernamental llegó a prohibirse absolutamente la sola mención pública de los nombres de Perón o Evita (en los medios se debía decir el “expresidente”, “tirano prófugo” o “dictador depuesto” para referirse a Perón). También se modificaron las currículas escolares y se estableció la censura como institución ineludible en todos los modos de manifestación discursiva. La dictadura de Aramburu intervino todos los medios de comunicación para, según expreso mandato, “reorientar” el mensaje de los medios.

Esa mujer

Durante los primeros días de su dictadura (más precisamente el 22 de noviembre de 1955) se produjo el robo del cadáver embalsamado de Eva Duarte de Perón. A fin de “borrar del universo “la presencia física y espiritual de Eva, el cuerpo embalsamado fue trasladado hasta Milán, en donde fue sepultado con otro nombre.

En 1971 el cuerpo le fue entregado al General Perón en su residencia en España; en 1974, por orden de la presidenta María Estela Martínez de Perón, fue repatriado. En 1976 le fue restituido a su familia. El episodio motivó el conocido cuento de Rodolfo Walsh del cual tomamos el subtítulo para este apartado. Aramburu dejó el poder en mayo de 1958 y de inmediato pidió su retiro del Ejército.

Los fusilamientos de “La Fusiladora”

El nombre designado para la dictadura por parte del peronismo proviene porque, además de los asesinatos y el bombardeo de 1955, en junio de 1956 Aramburu ordenó el fusilamiento, entre otros, del teniente general Juan José Valle al mismo tiempo que tuvieron lugar fusilamientos antes de que se hiciera efectivo el decreto por el cual se promoviera el estado de sitio (en total, entre civiles y militares, oficial y clandestinamente, fueron fusiladas 27 personas).

Aquellas manos

Más acá en el tiempo, en 1987 específicamente, el cadáver del presidente Juan Domingo Perón fue ultrajado y mutilado. En junio de aquel año cercenaron con uso de una sierra eléctrica ambas manos de su cadáver.

La investigación respecto de la perpetración del ultraje no arrojó resultado alguno. Curiosamente varios miembros (fiscales, comisarios, etc.) encargados de llevar a cabo la misma fallecieron en confusos episodios de índole delictiva.

En una entrevista radial realizada por el periodista Gustavo Sylvestre, en el año 2014, el Dr. Atilio Neira (entonces abogado de la presidenta María Estela Martínez de Perón) declaró tener conocimiento que la central de inteligencia americana (CIA) poseía información clasificada al respecto.

Durante el transcurso de la entrevista el abogado también dijo que cuando el presidente Alfonsín le comunicó la noticia a la viuda ésta le dijo que sabía quiénes habrían perpetrado el ultraje: “los servicios de inteligencia militares, los de La Fusiladora, los de siempre”.

Nuevos tiempos, mismo accionar

Otro cuerpo, igual destrato

A partir de su deceso en 2010, desde sectores mediáticos de amplio alcance se lanzó una operación consistente en poner en duda diversos aspectos del cadáver del presidente Néstor Kirchner (algunos se atrevieron a pedir el allanamiento de su sepulcro a fin de buscar supuesto dinero en su féretro).

Intervenir, siempre intervenir

Con la llegada de la nueva administración (no peronista) al gobierno nacional se inició una serie de intervenciones a sindicatos aduciendo diversos motivos. Entre los gremios intervenidos se cuentan el SOMU de los marítimos, UPSA de los vigiladores, SiVenDia de los canillitas (en este caso se tuvo que retroceder) y la FEIA de los azucareros, etc. En igual tónica se intervino el Partido Justicialista en el mes abril.

2018: intervención del Partido justicialista

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Intervención del PJ.

Durante el corriente año, entre los meses de abril y agosto la Justicia Federal, mediante una determinación de la jueza federal con competencia electoral María Romilda Servini, intervino el Partido Justicialista colocando al frente del mismo al dirigente sindical Luis Barrionuevo (quien en 2015 apoyara la candidatura presidencial del actual primer mandatario).

La argumentación de la jueza fue que PJ se encontraba en una “suerte de vaciamiento partidario, provocado por quienes dicen ser peronistas al solo efecto de obtener una ventaja electoral” (esto puede leerse en un apartado de la resolución judicial).

En el momento en que se decidió la intervención, el entonces (y ahora) titular del partido, José Luis Gioja, intentó resistir la ocupación con resultado adverso. Finalmente, el 2 de agosto se restituyó el orden natural del partido luego de haberlo “normalizado” (sin que nadie haya explicado de qué modo se “normalizó”). Para numerosos dirigentes peronistas la intervención no fue otra cosa que intento de proscripción.

Las cosas y sus nombres

Si (como afirma el griego en el Cratilo) el nombre es arquetipo de la cosa, en las letras de ‘rosa’ está la rosa y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo’. Estos primeros versos del conocido poema de Jorge Luis Borges “El golem” muestran aquella idea griega de que cada cosa contiene su nombre (o a la inversa).

En algún tipo consonancia con aquel razonamiento las diversas culturas y/o administraciones de determinadas civilizaciones tendieron y tienden a nominar las instituciones o monumentos de relevancia con los nombres de diversos actores de suprema relevancia para esas naciones.

Esto puede verse en pirámides, mausoleos, universidades, iglesias y hasta eventos deportivos, políticos, artísticos o de diversa índole que resulten de interés social. De tal modo que la inmensa mayoría de los nombres de las instituciones refieren a personas de suma trascendencia social.

Néstor y Cristina, esos nombres

Los nombres de los últimos presidentes peronistas argentinos están presentes en numerosas instituciones fundadas durante sus respectivas presidencias, pero desde diciembre del 2015 a esta parte se han iniciado una serie de iniciativas a fin de retirar los nombres de los últimos presidentes peronistas.

Así, en Mendoza, le han retirado el nombre de Néstor Kirchner a la terminal de ómnibus de la Capital, han destrozado un busto del mismo expresidente en Luján y, hace un mes atrás, han retirado los nombres de las escuelas Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner a dos escuelas de Jujuy en el barrio Alto Comedero.

El cambio de los nombres se produjo a partir de los decretos 7680 y 7681 del gobierno provincial de Jujuy firmados el 1 de octubre, los cuales dejan sin efecto las resoluciones 2480 y 4797 del año 2013. En esta misma línea, en el oficialismo aún sobrevuela la idea de cambiarle el nombre al Centro Cultural Kirchner. De hecho, desde los medios de comunicación públicos y desde las grandes empresas periodísticas hoy lo nombran sólo por sus siglas, CCK.

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Centro Cultural Kirchner, hoy llamado solo por sus siglas CCK.

El Néstor roto (una, otra y otra vez)

El 25 de mayo de 2017 se descubrió en Luján, Buenos Aires, un busto del presidente Néstor Kirchner, al día siguiente fue deteriorado en un confuso accionar vandálico, inmediatamente se lo restauró y erigió. A los pocos días fue vuelto a romper y restituido nuevamente. Finalmente, el 3 de abril de este año, fue arrancado y destrozado por completo. No ha habido adelanto alguno, hasta la fecha, en la investigación del hecho.

Escuelas “Pedro Aramburu” (Córdoba presente)

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Perón y Aramburu comparten edificio en estas escuelas sanjuaninas.

En San Salvador de Jujuy, la escuela que llevaba aquel nombre, modificó el mismo por el de: Primera Fundación de Jujuy, Ciudad de Nieva; esto ocurrió en octubre de 2013. El cambio se debió a que, según la consideración de los organismos pertinentes, Aramburu fue un militar vinculado a delitos de lesa humanidad.

En nuestra ciudad de Córdoba, en la calle Garibaldi al 710, se encuentran el jardín de infantes y la escuela primaria Pedro Eugenio Aramburu. La Nueva Mañana intentó consultar a las autoridades de ambas instituciones respecto del momento de nominación de las mismas y sobre reclamos o intento de remoción del nombre.

No se consiguió obtener la información deseada. Al mismo tiempo se estableció comunicación con el Partido Justicialista de Córdoba a fin de saber si en algún momento el partido hubiera presentado algún tipo de objeción, reclamo o solicitado el cambio del nombre de los establecimientos educativos en cuestión. El personal consultado no supo dar cuenta si alguna vez esto se produjo.

La paradoja sanjuanina

En la provincia de San juan, en la localidad de Rawson, existe una escuela estatal de nivel primario nominada escuela Teniente General Don Pedro Eugenio Aramburu y hay otra, estatal también, cuyo nombre es presidente Juan Domingo Perón, ambas comparten el mismo edificio (como puede verse en la foto ilustrativa).

 

 

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