"Se suspendió, fue un pacto de caballeros", dijo el presidente de la Conmebol

Alejandro Domínguez destacó la decisión tanto de River como de Boca para no disputar la final de la Libertadores sin las condiciones dadas.
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Domínguez, titular de Conmebol, remarcó el gesto de los jugadores para postegar la final para mañana. - Foto: Caracol Deportes

A pesar de que tanto Conmebol como Fifa ya habían anunciado la reprogramación del partido para las 19.15 entre River Plate y Boca Juniors por el desquite de la final de la Copa Libertadores, finalmente pesó más la postura de los jugadores y de los clubes, solidarizados por los incidentes en la previa sobre el micro que trasladaba al plantel "Xeneize". Primó la cordura y el megaclásico se postergó para mañana a las 17 con hinchas, en el Monumental, aunque las expectativas están puestas en mejorar las condiciones de seguridad.

Quien terminó de confirmar la información fue el propio presidente de Conmebol, Alejandro Domíguez: "El partido fue suspendido, fue un pacto de caballeros, los jugadores de Boca no estaban en condiciones de jugar y River se plegó a esa medida. Ya el partido estaba desnaturalizado. El fútbol es un espectáculo y espero que se entienda de esa forma mañana cuando lo retomemos", destacó el paraguayo.

"Era imposible poder jugar en esta naturaleza, con jugadores heridos, incidentes en el ingreso, sin dudas que mañana vamos a tomar otros recaudos, pero consideramos que era lo más sensato", agregó Domínguez.


Por su parte, el titular de River, Rodolfo D'Onofrio se sumó  a la medida: "No estaba todo el clima óptimo para jugar, es una locura que por 50 personas se priva la fiesta de una final. Estamos en deuda como sociedad pero apostamos a que mañana sea una fiesta".

Pasó de todo

El futbolista de Boca Pablo Pérez tuvo que ser derivado al hospital Otamendi para analizar un lesión en la córnea del ojo izquierdo, Marcelo Gallardo llamó a Gustavo Barros Schelotto para ponerse a disposición y apoyar la medida de no jugar, Carlos Tevez destacó que ningún jugador de River se acercó al vestuario para ver como estaban, y en las inmediaciones del estadio continuaban los actos de violencia entre los hinchas enardecidos y la policía. Sin dudas el contexto no era ideal para jugar.

La final fue reprogramada para mañana a las 17, con acceso al público.



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