Damián Torres, con ritmo de ciudad

Cultura 23/11/2018 Por
El artista cordobés presenta este viernes a las 21, su disco más ambicioso junto al quinteto que lo convirtió en un nuevo referente del tango. El escenario elegido es el Teatro Real y tendrá invitados especiales.

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Al fondo de un pasillo amplio en el corazón de General Paz, la casa de Damián Torres respira tango en una tarde de martes. Además del bandoneonista, hay un pianista, un violinista y un contrabajista. Falta el guitarrista, ausente con aviso, pero el ensayo debe continuar. Cuando empiezan a probar los instrumentos, el living se llena de notas y una armonía involuntaria e inconfundible gana el espacio sonoro. Partituras abiertas y a tocar.

En semicírculo, los cuatro instrumentistas se entregan al contrapunto. “Bueno, ahora lo tocamos bien Astor”, le dice Torres a su perro en respuesta a un quejido. El animal se sienta entre los músicos, el dueño de casa dirige con la vista clavada en la partitura, atento al mínimo detalle.

“A mí con la música me pasa lo que mismo que con un libro. A lo mejor un libro del carajo, del mejor escritor del mundo, pero la historia no te cerró. O una película que tiene un guion mal contado o que no es interesante. Ya no pensás tanto en el encuadre, el foco y en los elementos que utilizó el compositor. Vos te entregás. Y lo que sucede llega o no llega”, plantea Torres en la previa.

“La aparición del quinteto tuvo que ver con mis composiciones. Yo cuando vine a Córdoba lo primero que hice fue armar un trío que se llamaba El Desbande. Y eso después se convirtió en mi trío.

Un poco porque Américo Tatián me dijo. Él tenía la teoría de que si los arreglos los hacía yo, las salidas a tocar las generaba yo, yo de alguna manera era el líder, entonces el proyecto tenía que tener mi nombre, sino no me estaba haciendo responsable de eso. Y me gustó. Y así grabamos dos discos con el trío”, recuerda el músico, también director de la Orquesta Provincial de Música Ciudadana.

“En el año 2009 produje un ciclo que se llamaba ‘Cinco conciertos tangueros’ en el Aula Magna, y la idea era arrancar como trío y seguir como cuarteto, quinteto, sexteto y septeto. Uno cada dos meses. Después vino otro ciclo de trío, quinteto y orquesta. Yo tenía mucha música hecha para quinteto porque siempre fue la formación que más me gustó. Y después en 2013 hicimos un demo para mandar al Fondo Nacional de las Artes. El premio salió y con esa guita grabamos el disco del quinteto. Terminé de escribir cosas que tenía bocetadas y de alguna manera así arrancó el grupo, siempre con el concepto ese de la música mía. Esa necesidad de decir. A mí me encanta arreglar, pero la búsqueda de la composición fue una cosa que siempre me gustó”, reflexiona.

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Ritmo colectivo

“Era una bosta”, dice Torres, siempre autoexigente, sobre sus primeros intentos como creador. Sin embargo, admite que todo pasa por una cuestión actitudinal. “Me di cuenta de que algunas cosas tienen que ver con el convencimiento”, dice, y justifica en esa ética de trabajo muchas de sus decisiones como artista.

“La música es la que sostiene. Para venderme yo soy un desastre, pero la música, si anda bien, se vende sola. Gusta. Llega”, afirma Torres.

“Este año me he replanteado muchas cosas con respecto a varios conceptos que tiene que ver con la profesión y la vida en general. Hago las cosas porque tengo ganas de hacerlas, y les doy importancia hasta ahí nomás. No sobrevaloro la importancia que pueda llegar a tener algo. Y a quien nunca sobrevaloro es a mí. Está bueno lo que uno hace pero no le va a cambiar la vida a nadie”, expresa el bandoneonista.

Quizás por eso Ritmo de ciudad, segundo disco en formato quinteto, es doble, no tiene tapujos desde el plano creativo y agrega una buena dosis de artistas invitados. Vuelo instrumental y canciones en clave de tango (con dejos de candombe y algún que otro tinte jazzero) se combinan en un trabajo que cubre todas las zona de producción de Torres. En Ritmo de ciudad, la música se vive con intensidad. Tocarla es, de hecho, un esfuerzo físico para nada despreciable.

“A mí la música cantada me fascina. Incluso el tango es una música que en su tradición la poesía es de las mejores, increíble. Las canciones en sí me parecen otro desafío”, complementa el compositor, pese a lo que muchos creerían.

“Una muy buena canción es tan difícil como escribir una sinfonía. Hace tiempo hablábamos con Horacio Burgos y mencionábamos a Alfie, de Bacharach, o Michelle, de los Beatles. Los tipos no están haciendo más que poner las cosas en su lugar, son esos temas que les gustan a todo el mundo, por más que te guste más una música u otra. O el tema de Cinema Paradiso, por ejemplo. Son ciertos giros melódicos y armónicos que tocan una fibra”, precisa el músico.

Inmediatamente, Torres expresa su amor por el desafío de musicalizar palabras ya escritas. “A mí me encanta que me den una letra. Para mí es como ponerle música a una película. Si la letra está buena, tiene una historia… no me gustan las que son pretensiosas a nivel terminología intelectual. Eso viene del tango: los tipos te armaban increíbles metáforas pero con palabras que usamos todos los días, como Manzi por ejemplo”, describe. Y reafirma: “Cuando me llegan las letras es alucinante”.

En ese sentido, Torres disfruta de la contradicción de ser un eterno solitario del trabajo frente a la partitura y, al mismo tiempo, un nodo creativo que se conecta con muchos otros artistas de manera casi automática, sin pensarlo mucho. “Siempre está bueno trabajar con gente pero siempre uno es la punta de la lanza. Esa es la manera en la que yo puedo laburar. No necesito tener el control. Yo escribo, le paso el papel a cada uno pero después cada uno le saca, lo lleva a la vida”, comenta.

“Todo el tiempo sucede que hay sugerencias de parte de los músicos. Siempre tiene que estar eso, sino terminás atando al intérprete. Uno tiene que tener en claro lo que quiere, pero también que no está trabajando con robots empleados”, admite. Un líder sabe reconocer a sus interlocutores, sobre todo cuando su nombre es el que está en cartel. “Es como jugar a la pelota: si la tenés siempre vos el resto del equipo va y se sienta en el banco”.

Presentación oficial
Damián Torres Quinteto presenta “Ritmo de ciudad” el viernes 23 de noviembre a las 21 en el Teatro Real (San Jerónimo 66), junto a invitados especiales. Anticipadas a través de sistema Autoentrada.

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