“Sobrevivir a todos los males"

Cultura 14/11/2018 Por
El libro se presenta este viernes 16. Sus autores Luciano Saracino y Carlos Gómez cuentan la experiencia de trabajo compartido en el suplemento de Télam HN - Historietas Nacionales.
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1 / 8 - - Dibujo de Carlos Gómez para la portada del libro.

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Suena “Acalanto”, en la voz de Daniel Viglietti y las palabras resuenan desde dentro de los globos de la historieta: “duerme, mi pequeña, no vale la pena despertar. Voy a salir por ahí, ahora, tras la aurora más serena.”



El relato que nos rompe la cara como lectores es “La noche de los bastones largos”, desde la tapa misma de “Historias cortas”, el nuevo libro de Eduvim que compila el trabajo de Luciano Saracino y Carlos Gómez. Sin embargo, es “La dictadura” la historia que, con esta canción de cuna musicalizando un breve y -a la vez- eterno momento de intimidad, logra emocionar hasta las lágrimas. Las ilustraciones, generosas en decenas de detalles puestos ahí, en cualquier rincón de la tira, dejan claves para la mirada curiosa del que busca. Las palabras precisas que no lo dicen todo, dejan una puerta abierta al camino de la lectura. Cada relato tiene su impronta. La luz en la mirada de algunos personajes que descubren el brillo de la luna en sus ojos; el trazo simple y el gesto desorientado de Colón, invitando a la carcajada honesta y llana, tan simple como el trazo del dibujo; la trama oscura de todos los males del mundo, episodio irónicamente dedicado al humor; el clima impecable de aventura de Kuntur que pide a gritos una continuación. Ocho historias cortas, acompañadas de un prólogo de Iván Lomsacov y una conversación entre los autores, estos últimos textos imprescindibles para dimensionar la importancia de este libro, que se vuelve testimonio de un breve momento de la Historia Argentina.

Luciano y Carlos se conocieron en Comicópolis (Tecnópolis, Buenos Aires). Que ‘se conocieron’ es una forma de decir porque ambos conocían y admiraban el trabajo del otro. Así que para cuando surgió la oportunidad de trabajar juntos en el suplemento HN - Historietas Nacionales que publicó la agencia de noticias Télam, no la desperdiciaron. El suplemento (que salió desde octubre de 2011 hasta marzo de 2016, en un total de 224 ediciones) estaba a disposición semanalmente para que los periódicos que así lo quisieran pudieran incluir este material en sus tiradas. Pero además se colgaba en pdf para lectura online gratuita. Un suplemento de cuatro páginas a todo color, con prestigiosos guionistas y dibujantes de la historieta argentina. Una revalorización del género, en una apuesta estatal que hoy puede consultarse en algunos repositorios online que resguardaron el material.

Autores
Luciano Saracino y Carlos Gómez



“Nuestra colaboración fue inicialmente para hacer Kuntur”, cuenta Carlos, y sigue: “Luciano guionaba de a dos o tres páginas y me las mandaba por correo electrónico y a medida que yo las terminaba las enviaba a Télam”. Kuntur es una épica que quedó inconclusa y que aún conserva el sueño de volverse un libro largo y de la que la edición actual incluye algunas tiras inéditas. Después vinieron las Historias Cortas, donde la dirección de Télam indicaba relatos a pedido sobre diversos temas de la historia local. “Con Historias Cortas teníamos una especie de ley no dicha”, explica Luciano “cada uno las encaraba a las historias cómo le salían. Tenemos una coincidencia desde lo poético e ideológico, sabíamos qué queríamos contar. Las primeras historias eran sobre la dictadura, los bastones largos. Cuando tuvo lugar el cambio de gobierno y desde Télam comenzaron a darnos temas más ‘limpitos’, como ‘la playa’, ‘el humor’, ‘el carnaval’, ‘la luna’, sabíamos que queríamos seguir diciendo cosas”.

-Cuando presentaban sus historias sobre estos temas ‘limpitos’ con una perspectiva cualquier cosa menos banal, ¿tuvieron alguna devolución de la agencia?
Luciano: No. Ellos sabían que no nos iban a prolongar ese contrato pero tampoco podían cortarlo antes de tiempo. Entonces nos tiraban temitas para que nosotros no molestemos demasiado. Cuando nosotros igual molestábamos, porque podíamos hablar de glifosato o de Monsanto cuando nos decían humor, podíamos hablar de la conquista de América cuando nos pedían ‘la playa’, lo que pasó fue simplemente que no nos podían decir más nada. Ellos sabían que el vínculo ya estaba roto y que había que soportarnos un ratito más. Y también lo sabíamos nosotros por eso jugamos también los últimos partidos con todo el cuerpo.

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Tapas del desaparecido suplemento "HN"

-En estos relatos se estaba contando la Historia en historietas. Con la suspensión del suplemento, ¿quién o desde dónde se está contando la Historia hoy?
Luciano: La historia siempre la escriben los que ganan, dice el viejo axioma. Hoy la están contando ellos. Ni siquiera era que antes la contábamos nosotros. La contábamos un montón de voces. Los que trabajábamos en el suplemento de Télam no todos coincidíamos ideológicamente y no todos coincidían con el signo político del gobierno que creó el suplemento, ni mucho menos. No se nos preguntó qué pensábamos ni a quién votábamos. Simplemente se nos pidió hacer historietas, que es lo que sabemos hacer. Entonces, los que contaban en ese suplemento eran un montón de artistas que daban su punto de visto sobre los hechos de la Historia. La Historia era un coro en ese momento, ahora es una sola voz, que se cuenta desde arriba y en un solo tono. Ya no hay más espacios como el suplemento Historietas de Télam. Ahora, lo que percibo es que a la Historia la está rodeando un enorme silencio, un enorme silencio.

-La producción de historieta de estos últimos años se mueve principalmente impulsada por sellos independientes, fanzines, una movida muy autogestiva ¿o es una percepción?
Luciano: Estamos en una edad de oro del cómic independiente, del fanzine, de las editoriales independientes que publican libros de lujo -no hay diferencia física en un libro que publica una editorial independiente y otro que publica, no sé, Random House- son verdaderamente joyitas literarias lo que se está publicando y sí, se están haciendo desde el pie. Como se hacen las revoluciones. Se están armando eventos muy vitales de cómic independiente en el país en donde ves autores cada vez más jóvenes, ves autoras mujeres, ahora hay colectivos femeninos con obras concretas, profundas, ciertas, al alcance de todos.
Carlos: La historieta supo tener una raigambre muy popular y los sectores populares son los que más vienen sufriendo este continuo saqueo. Ante la desaparición de las editoriales comerciales, rindo mi mayor homenaje a la multitud de aguerridos autoeditores que con sus fanzines y publicaciones de poca tirada han podido mantener viva a la historieta en Argentina.

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-¿el mercado y el Estado cumplen -o no- algún rol en ese marco?
Carlos: El Estado y al Mercado en relación con la historieta es un tema muy interesante de abordar. En Argentina, considero que el Mercado es, en casi todos los ámbitos, un eufemismo que oculta a los cuatro o cinco dueños del país. En Argentina no hay mercado. Y por eso el papel del Estado debería ser más activo en favor del desarrollo del género, si es que eso se pretende. Una administración que propenda al desarrollo nacional inclusivo, tendría en la historieta un aliado poderosísimo para transmitir contenidos y valores que considere adecuados para su proyecto de país.

-Para los que seguimos más bien la edición local, ¿cómo es trabajar internacionalmente?
Luciano: Justamente, a diferencia del trabajo independiente, cuando trabajás para afuera, por un lado lo que provoca es una tranquilidad económica que hace que podamos vivir de la historieta. Pero por otro lado, de alguna manera provoca menos capacidad de movimiento que el material que uno puede hacer para uno, para acá, para los suyos. Trabajar para afuera es jugar al fútbol en un equipo de primera división europeo ¿no? Pero el potrero siempre sigue siendo otra cosa.

Carlos: La realidad de cada dibujante es diversa, lógicamente. Yo debí empezar a trabajar para Italia a mediados de los noventa, cuando acá se volatilizaban las posibilidades de publicar. Hoy, ya llevo más tiempo dibujando para afuera que lo que lo hice para Argentina. Trabajar para otros países no fue una elección. Fue mi única opción si quería hacer esto que hago. En mi caso particular, que he tenido que dibujar historietas ambientadas en Europa, he tenido que correr con cierta desventaja a la hora de conseguir la información para la ambientación gráfica. Ahora con Internet, la cosa es más sencilla. Pero he tenido la ventaja de ser argentino. Acá estamos más entrenados para saltear obstáculos y encontrar salidas heterodoxas.

“Historias cortas:  un testimonio de una época”

“Historias cortas” compila toda la producción Saracino-Gómez en una edición impresa a dos colores, con un cuidado editorial impecable a cargo de Lisa Daveloza, Victoria Robles y diseño de Juan Pablo Bellini. Ante la pregunta de cómo ven este traspaso del material digital a una compilación en formato de librao, Luciano explica: “Estas historias fueron hechas para que lleguen al público. La subida inicial a Télam fue muy productiva porque llegó a un montón de gente, pero lo que tienen los suplementos de historieta es que son efímeros, duran lo que dura el vuelo de una mariposa. En cambio el libro queda".
Por eso esta edición, en donde vos podés acceder a todas las historias, es un viaje lector, pero además es una permanencia. Es un libro que echa raíces. Esto, que fue hecho para volar en suplementos de historietas, virtuales, físicos que se usan luego para prender asados, ahora queda. A un libro no lo podés usar para prender un asado”. 

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Carlos amplía: “Respecto a este libro, tengo que confesarte que la propuesta de María Victoria Robles de Eduvim me sorprendió. Ella tenía una idea clara de lo que quería y yo no. Después, caí en la cuenta que el valor de este libro residía en ser un testimonio de una época, breve, pero muy significativa de la historia de la historieta argentina. Una época en la cual, gracias al empuje de verdaderos apasionados, entre ellos Lautaro Ortiz, se consiguió que una administración estatal posibilitara los medios para la producción y distribución de material gráfico en todo el país. El suplemento de Historieta de Télam era un oasis donde había verdaderos brotes verdes. También te podías pinchar con alguna espina, pero sobre todo se respiraba libertad creativa”.

Edición Impresa

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