La seguridad y los planes sociales en el centro de la discusión

País 05/11/2018 Por
Las ministras Stanley y Bullrich dan pelea por acrecentar su cuota de poder de cara a las elecciones 2019. Las funcionarias aspiran a ser compañeras de fórmula de Macri en la reelección.
Bullrich-Stanley
Puertas adentro del comando de campaña de Cambiemos miden la imagen de Patricia Bullrich y de Carolina Stanley. - Foto: archivo.

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Por: Agustín Álvarez Rey
Especial para La Nueva Mañana

En política no hay casualidades. La seguidilla de cuestionamientos a los movimientos sociales vertidos, en principio, por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich y, secundadas, desde la UCR tienen desde ya una razón ideológica pero también esconden la construcción de una candidatura.

Puertas adentro del comando de campaña de Cambiemos miden la imagen de Patricia Bullrich y de Carolina Stanley. El criterio que lleva a la decisión a medir a estas dos funcionarias como posibles compañeras de fórmula de Macri en 2019 tiene que ver con dos escenarios posibles. En el seno del Gobierno piensan que si la situación económica se estabiliza a partir de marzo los temas de seguridad volverán a estar a tope de la agenda y en eso contexto la figura de Bullrich crece junto a mediciones, que según le aseguraron fuentes que suelen transitar los despachos del primer piso de la Casa Rosada a La Nueva Mañana, “dan muy bien”. En tanto, si la situación no mejora, la crisis producto de la recesión se profundiza, y la desocupación y la pobreza siguen en aumento la chances de Carolina Stanley, que también tiene buena imagen según los estudios de opinión, crecen.

Bullrich en sus denuncias contra la familia Moyano y los Movimientos Sociales tiene su carta de presentación. Montada sobre el sentido común de una gran sector de la sociedad se aferra al discurso que ata a los sindicalistas a la corrupción y los movimientos sociales a la vagancia.

Desde principios de septiembre en adelante, y a medida que la situación social se complejiza al ritmo de la crisis económica, Bullrich comenzó a disparar contra los movimientos sociales desde acusarlos de apañar el narcotráfico hasta señalar que gastan entre 10 y 30 millones de pesos en cada movilización. A los dichos de Bullrich, que no fueron acompañado por ninguna prueba, se le sumó la prédica del gobernador de Mendoza y presidente de la UCR, Daniel Cornejo, que cuestionó abiertamente la asistencia a los movimientos sociales. “Ha sido un error del gobierno nacional en estos años el financiamiento a los movimientos sociales, que son muchas veces los que lideran las protestas contra el mismo Gobierno”, aseveró el mendocino hace poco más de una semana en un plenario partidario frente a 300 dirigentes de la UCR.

El desprecio por los movimientos sociales por parte de la UCR no es nuevo. El gobierno de la Alianza encabezado por el radical Fernando De la Rúa - del que Patricia Bullrich fue funcionaria - arrancó su gestión con una violenta represión contra los movimientos sociales en Corrientes que fue perpetrada por Gendarmería Nacional. El saldo fue de dos muertos y 18 heridos por disparos de armas de fuego.

La decisión de aquel gobierno fue no negociar ni recibir a los movimientos piqueteros. Tan sólo, pocos meses antes, y después de una serie de piquetes en La Matanza, los movimientos sociales lograron torcerle el brazo al gobierno y conformar una mesa con funcionarios del Estado para avanzar en algún tipo de solución con la demandas del sector.

Por otra parte, y por si la economía no reacciona, en Cambiemos se preparan para que la actual ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, gané el centro de la escena como una funcionaria con conciencia social, capaz de negociar con los Movimientos Sociales y evitar los desbordes.

Más allá de la coyuntura que le terminará de dar marco a las candidaturas, lo cierto es que en la percepción de los grupos cercanos al Gobierno tanto Bullrich como Stanley se ubican como dos de los tres funcionarios mejor ponderados del gobierno junto al ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

Bullrich y Stanley, pese a sus enfrentamientos y, en cierto punto, a representar variantes de una misma política, comparten desde junio, y pese al deterioro de la imagen del Gobierno, el escaso pelotón de funcionarios con imagen neta positiva. Los otros tres funcionarios de buena imagen son Guillermo Dietrich, Marcos Peña y Frigerio. Como está a la vista son varones y eso por estas horas hace que sea imposible su incorporación a la boleta encabezada por Macri. “Nadie en Cambiemos imagina hoy una fórmula presidencial en donde no haya ninguna mujer”, detalla una fuente de Casa de Gobierno.

Uno de los hombres que asesora en comunicación al Gobierno y que una vez por semana concurre a los despachos del primer piso de la Casa de Gobierno advierte que “las mediciones van más allá de la imagen positiva o negativa” y en ese contexto subraya que los estudios de opinión también muestran a Patricia Bullrich como una de las funcionarias más poderosas del gobierno junto al jefe de Gabinete, Marcos Peña, y al ministro de Hacienda Nicolás Dujovne. La instalación como una figura de poder le da a la ministra de Seguridad una ventaja en comienzo de la carrera electoral.

El dato, por supuesto, no pasó desapercibido para la diputada Elisa Carrió que también busca aumentar su cuota de poder de cara a la posibilidad de un segundo mandato. Por eso no dudó en utilizar su plataforma preferida, un set de televisión, para disparar con munición gruesa contra Bullrich. Carrió, en un reportaje otorgado a la señal televisiva del diario La Nación hace pocas semanas, puso en duda la efectividad de la lucha contra el narcotráfico del Ministerio de Seguridad y acusó a Gendarmería y Prefectura de estar en “el negocio” y de engañar a la ministra Patricia Bullrich.

Fuera de la burbuja de los que piensan la campaña electoral, en la mesa donde habitan los hombres más políticos de la gestión, la preocupación “es llegar”. “Estamos como al principio. Tenemos que pensar en llegar al final del mandato. Vienen meses muy difíciles. No hay lugar por ahora para pensar en la campaña ni en la reelección”, sentenció ante La Nueva Mañana uno de los hombres claves para los acuerdos políticos de Cambiemos que hoy está lejos de la mesa chica en la que se toman las decisiones.
 

 

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