Donald Jones, una pieza viviente

Deportes 26/10/2018 Por
El histórico extranjero de Atenas también ocupa su tiempo en el Museo Provincial del Deporte. Contó a La Nueva Mañana su historia y destacó una camiseta de “Palito” Cerutti como su favorita.
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1 / 2 - - Donald fue figura de uno de los planteles más exitosos de Atenas. Jugó en otros clubes, a los 47 años se retiró en Olimpia de Catamarca, siendo quinto goleador del torneo y jugando más de 30 minutos por partido. Foto: Diego Roscop.

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“La otra vez vino una mujer y me confundió con una estatua de cera”, cuenta con humor y con un rudimentario lenguaje español Donald Chester Jones (55 años), una de las glorias de Atenas en tiempos dorados, quizás el extranjero que más idolatró la gente, que llegó hasta adoptarlo y hacerlo de la familia. Hoy ya alejado de las canchas y del parquet, cumple funciones en el Museo provincial del Deporte Cordobés, que funciona en el Mario Kempes, con la venia de  la Agencia Córdoba Deportes junto al coordinador Gustavo Farías. Su misión es colaborar en las visitas guiadas de carácter bilingüe, porque como es sabido,  a pesar de estar hace casi 30 años en Córdoba, nunca pudo aprender la pronunciación y los tiempos verbales del idioma español. Y eso lo convierte en un personaje muy querido y excéntrico en la sociedad.

“Es una pieza viviente del museo”, describe Farías, mientras enseña algunas camisetas de Atenas en tiempos de gloria. Y entre esas reliquias de la historia del deporte cordobés sobresale Jones, con sus 2,05 metros de estatura y su sonrisa amistosa llena de blancos dientes.

“Estoy muy contento, es un nuevo desafío, vengo a dar una  mano en lo que sea necesario. Espero dar mi aporte y que les sirva a todos. Estoy para las visitas con turistas, la semana pasada vino un chico de África y aparecen cada tanto algunos de Europa. El museo es hermoso, Córdoba sin duda necesitaba un lugar así del recuerdo, y espero adaptarme a las necesidades. Me estoy aprendiendo los nombres, las fechas, cada pieza tiene una historia, pero por suerte está Farías que me da una mano con todo eso, sino se me iba a complicar”, contó entre risas el foráneo más recordado de Atenas, nacido en Florida.
El paseo fue multitudinario, con los alumnos de Tercer Año de la carrera de Periodismo Deportivo del Instituto Superior Mariano Moreno, en donde la mayoría de ellos le solicitaron una foto o selfie, quizás haciendo gala de aquellos renglones que escribió en la historia del club “Verde”.

-¿Por qué pensás que hay gente que no te vio jugar y te pide fotos?
-Es algo raro pero me pone contento. Yo creo que se da porque quizás sus padres o tíos, no sé bien, fueron fanáticos de ese Atenas que llegó a lo más alto, con Marcelo Milanesio, “Pichi” Campana y otros. Seguramente le contaron de mí, o me guardan en alguna foto o recorte de diario. Me  ha pasado de algunos chicos que me trajeron fotos y revistas para que les firme, me decían “sos el ídolo de mi papá”, eso es reconfortante y a uno lo pone muy contento sabiendo que algo dejó en el club.

-Córdoba ya hace rato que te adoptó…
-Puse mi casa en el ’99 sabiendo que no me iba a ir más. Vivo cerca del Orfeo. Estuve en muchos equipos, casi 30 años de profesional como basquetbolista pero siempre Córdoba me hizo de la familia. Es un honor para mí. Jugué en otros países, otras provincias, aunque siempre mi corazón estuvo en esta ciudad.
 
-Te sigue costando hablar en español…
-Es cierto, no es nada fácil para un extranjero aprender esta lengua. Es muy difícil. Creo que nunca le dediqué el tiempo suficiente, con mi familia seguimos hablando en inglés, eso no quita que ya debiera saber más (risas). El tema es que me la pasé jugando, jugando, jugando  y con lo mínimo me alcanzaba para hacerme entender en la cancha  y en las cuestiones básicas para comunicarme. Pero este idioma es amplio y tengo pensado en breve hacer algún curso. También me gustaría aprender francés, pero primero una cosa y después la otra.

-¿Por qué pensás que te metiste en el corazón de los cordobeses?
-Es raro, Córdoba me dio tanto cariño que a veces no me doy cuenta. La gente me sigue saludando por la calle como en el primer día que llegué. Es que en esos años Atenas consiguió muchos campeonato, mucha historia y de eso el hincha nunca se olvida. Me considero amistoso y accesible, nunca me creí más. En esos años Atenas estaba mejor que los equipos de fútbol de la ciudad y eso no es común que pase. Yo me siento afortunado de haber construido ese pedazo de gloria en la institución. El otro día fui al centro para un trámite, estuve casi 10 minutos sacando unas fotos con la gente y de repente cayeron como 15 personas más. Duró casi una hora. No entendí nada, pero disfruté el momento porque es parte del afecto que uno recibe de la gente.

Atenas,  Herrmann y su salud

“Hace mucho no voy  a la cancha a ver a Atenas, lo sigo por televisión. Yo sigo extrañando el “Corazón de María”, vivimos esos años como algo especial, pero la verdad, uno que formó parte del club a veces nos cuesta  más volver a la cancha”. Con esa sinceridad, Donald Jones contó cómo es su relación actual con Atenas, pero prometió volver, por un fetiche que tiene con un jugador en particular. “Me gusta el equipo pero más que nada, quiero volver a la cancha porque me encanta como juega Walter Herrmann. Es muy atlético, ya es grande de edad y tiene la actitud de un juvenil. Es muy completo en su juego, tiene tiro externo, sabe hacer transición, cuando encara al aro se lleva todo por delante. Lo quiero ver y tener un foto con él”, confesó Jones, a modo de intercambio de protagonismo del que le toca vivir a diario.

Sobre el complejo de canchas de básquet que tiene en avenida Padre Claret, “Doña pelota”, destacó que no va tan seguido “porque estoy abocado en otros proyectos y no hay que hacer más de una cosa por vez porque te volvés loco”.

Volviendo a vivir

El año pasado Donald Jones sufrió una descompensación cardíaca, fue sometido a cirugía y salvó su vida de milagro. “A veces uno no está tranquilo y el cuerpo te lo hace saber. Tenía las arterias tapadas, por ir de acá para allá toda mi vida, como un stress.
Me pusieron un estén y ahora me siento bien. Fue un renacer, una nueva oportunidad que me da la vida así que ahora vivo con mayor tranquilidad. Es un aprendizaje”.

“Fui profesional hasta los 47 años. Me retiré en Olimpia de Catamarca, siendo quinto goleador del torneo y jugando más de 30 minutos por partido. Me pude acomodar y siempre rendí y me exigí al máximo desde lo físico. Quizás eso me pasó factura pero no me arrepiento porque así vivo yo el deporte”, cerró diciendo.

Donald Jones

 

La  camiseta del “Palito”

A la hora de elegir algún elemento o pieza del museo del deporte cordobés, Jones señala una camiseta enmarcada en stand central, de Atenas, que perteneció a Carlos “palito” Cerutti, pivote del “Griego” que perdió la vida en un accidente automovilístico en el ’90 cuando apenas tenía21 años y mucho camino por recorrer. “Palito era especial para todos nosotros, tenía un gran futuro y sobre todas las cosas, era un personaje muy querido en el vestuario. Era un compañero especial, su juventud nos contagiaba a todos.

Recuerdo que yo fui con Pichi y Marcelo a convencerlo de que venga a jugar a Atenas. Lo fuimos a buscar a su casa, en Morteros, en el auto de Pichi. Hablamos con los padres y lo trajimos como refuerzo. Era un jugadorazo”, rememora Jones.

“El día de su muerte fe terrible para todos nosotros. Yo estaba ya jugando en Holanda y Marcelo me llamó por teléfono, ya era tarde. La noticia me impactó y lloré mucho. Es que era un hermano más, no lo podía creer. Ahora cada vez que veo su camiseta me da orgullo porque defendió los colores hasta su muerte”, subrayó.

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