Goles italianos surgidos desde La Agustina

Deportes 22/10/2018 Por
Pablo Ezequiel Banegas hace ocho años que juega en el ascenso de Italia. Actualmente milita en Francavilla Calcio 1927. Su anhelo es cumplir un sueño de niño: vestir en Primera la casaca de Instituto.

chapa_ed_impresa_01

Pablo Ezequiel Banegas nació en febrero de 1992. Cuatro años más tarde ya jugaba con la camiseta de Instituto en las divisiones infantiles. Militó en las distintas categorías de la “Gloria” hasta los 18. Desde que pateó la pelota tenía un sueño: jugar en el Monumental de Alta Córdoba en el primer equipo del club del que es hincha, en el mismo que jugó su abuelo. Estuvo cerca. Muy cerca. Sin embargo, las decisiones prematuras, a veces, te juegan en contra. Pasó el tiempo, hubo mucho aprendizaje en el camino. Muchísimo sacrificio. Noches de insomnio y preguntas. Pero la meta sigue intacta.

Banegas ya lleva ocho años en el ascenso italiano. En los primeros cinco partidos de la actual temporada en la Serie D italiana, el cordobés marcó seis goles y dos asistencias en su equipo Francavilla Calcio 1927. Este gran presente no fue de tránsito sencillo. Hubo en el camino que atravesar por diversas adversidades.

Su historia

“Jugué 13 años en Instituto. Soy hincha fanático de la Gloria, junto a mi familia, mi abuelo jugó en Primera. Soy socio y cada vez que vuelvo, voy y pago todas las cuotas, y voy a la cancha. Tengo los mejores recuerdos del club. Llegué a hacer pretemporada, cuando tenía 17 años, con Marcelo Bonetto en Primera. Instituto tenía un buen presente en ese momento, y traía jugadores de afuera. No era fácil. Estuve entrenando con el plantel profesional y jugaba en Sexta de AFA, estuve a punto de ir al banco de suplentes un partido, y al final no fui. Cuando estaba en Quinta me salió la oportunidad de venirme a Italia, el club me estaba por hacer contrato, pero había problemas con los dirigentes, como siempre. No tuve una buena experiencia con mi salida. No tenía una buena relación con los coordinadores y me salió la posibilidad de venir a Italia”, comienza a narrar, en diálogo con LA NUEVA MAÑANA, este mediapunta zurdo.

Y continúa: “Después de eso me vengo a Italia con unos tios. Tenía una prueba en Torino. Quedé y como no tenía ciudadanía, me esperaron, me esperaron y no podía ocupar el cupo de extranjero. Me tuve que volver a los de mis tíos. Estuve un año y medio parado esperando la ciudadanía. Fue muy duro. En el medio también me fui a hacer una prueba al Novara, también me dijeron que sí, pero como los documentos no llegaban, no me pude quedar. Me volví a Córdoba a buscar unos documentos, partida de nacimiento. Perdí mucho tiempo, y también en lo físico. Un año y media parado es muchísimo, se pierde bastante. Yo encima venía bien, porque justo en ese momento estaba bárbaro en Instituto. Perdí todo eso. Cuando se solucionó todo, tuve que arrancar desde la Serie D”.

Pasó el tiempo. Un montón de sucesos. “Era chico, tomé malas decisiones. Hoy no sé si tomaría las mismas decisiones. En definitiva, cuando tenía 18 años decidí venirme, mi familia me apoyó. A remarla, y mostrarme acá, esperando subir categorías, y crear un futuro”, cierra el zurdo que en las formativas de la “Gloria” fue compañero de Pablo Burzio y Javier Correa, entre otros.

Banegas00001 copy
Vivir en Italia

La Serie D italiana tiene la particularidad esta temporada de que hay 15 jugadores nacidos en la Provincia de Córdoba. “Conozco varios de los chicos cordobeses que están acá, en Serie D, en Serie C, uno es mi mejor amigo, que es Nicolás Marín, y después hay muchos argentinos. Con algunos me he cruzado”, cuenta Banegas, que desde que está en Europa jugó en Vallée d’Aoste, Marano, Borgomanero, FC Vado Ligure, Bra, Gozzano, Triestina; y el referenciado Fracavilla Calcio 1927. Estos equipos en Serie D. Aunque ha iniciado con suceso el actual torneo, el cordobés en el 2015 tuvo ya un gran desempeño jugando con Bra. En esa temporada marcó 16 goles en 33 partidos, lo que le sirvió para ascender a jugar en la Serie C, donde jugó dos temporadas: en Cuneo Calcio y en UC Albino Leffe.

En todos los equipos se destacó por sus asistencias. La página tuttocalciatori.net lo resalta por esta cualidad y expone en sus estadísticas que lleva 178 pases gol en el ascenso italiano. ¡Toda una cifra!

La Agustina forma y une lazos. Eso le pasó a Banegas con Paulo Dybala. Aunque los dos zurdos no coincidieron en cancha, debido a que uno es categoría ’92 y el otro ’93. En Italia el lazo “glorioso” los hizo coincidir. “Cuando Paulo Dybala vino a Palermo tuvimos mucho contacto. Compartimos muchas cosas. Cuando vamos a Argentina nos juntamos, comemos asados. A pesar de que era una categoría más chico, cuando vino a Italia compartimos muchas cosas. La última vez que lo vi fue cuando volvió del Mundial, comimos un asado”, explica el mediocampista ofensivo admirador de Pablo Aimar, Juan Román Riquelme y Lionel Messi.

- ¿Cómo es jugar en el ascenso italiano?
- La experiencia acá es perfecta. Tuve alguna que otra lesión de más en el momento que estaba por dar el salto. La vida acá es muy buena, se puede progresar, no me puedo quejar. Siempre jugué en el norte de Italia, más europea, me han cumplido siempre. La serie D es un campeonato muy competitivo. Muy difícil. Conozco chicos que han llegado de la B Nacional de Argentina y les costó adaptarse. Esta divisional es muy física, táctica y técnica, porque hay gente de todo el mundo.

- ¿Extrañás?
- Hace ocho años que estoy acá, y es mucho tiempo. Y cada vez extraño más. Te acostumbras a vivir bien. Pero yo no me acostumbro. No veo las horas de volver. Sí, se vive bien, pero... Yo veo cómo está el país, lo que está pasando, y cuando digo que me quiero volver, me retrucan para qué. Pero al no estar en el día a día con mis hermanos, mis primos, se siente. Extraño mucho. Acá tomo mate todo el día y de vez en cuando me hago un asadito.

- Tenés 26 años, mucha carrera todavía. ¿Qué objetivo tenés, qué sueños querés cumplir?
- Mi objetivo es volver a Instituto, es mi sueño. Ver a mi familia y a mis viejos que me vean con la camiseta de Instituto en Alta Córdoba, es un sueño que tengo desde que pateo la pelota desde niño, y espero algún día cumplirla. Estuvo cerca hace un par de años, se habló con la dirigencia y hubo una posibilidad. Yo le sigo dando para adelante. Me está yendo bien, seis goles, dos asistencias en el inicio del torneo en cinco partidos. Voy a tratar de seguir así para mejorar mi carrera y poder volver cuando sea posible.

El fútbol tiene sueños... riesgos... decisiones... pasiones... anhelos... goles... noches de incertidumbre... noches de gloria... Pablo Ezequiel Banegas sabe de qué se trata ese combo tan atractivo. “No soy tan joven, pero tampoco estoy viejo. Todo se puede cumplir, la clave está en la constancia, en seguir soñando y no bajar los brazos. Me fui muy joven de casa, pasé casi dos años muy duros hasta que salió la ciudadanía, donde me entrenaba sólo, y a la noche agarraba la almohada y lloraba, y me replanteaba qué quería hacer de mi vida. Estaba lejos de casa. Pero esa parte me hizo hacerme más fuerte. Y ahora cuando afronto las cosas, las hago de otra manera”, explica el cordobés que hace goles en canchas italianas. El fútbol tiene ilusiones... esperanzas... botines... potreros... medias enchastradas... estadios llenos... La Agustina... el stadio Valle Anzuca... goles inolvidables... pasiones inexplicables... el Monumental de Alta Córdoba... el fútbol tiene.

 

 

Edición Impresa

Seguí el desarrollo de esta noticia y otras más 
en la edición impresa de La Nueva Mañana
 
Todos los lunes en tu kiosco ]


Te puede interesar