…And Justice for All: el triunfo de Metallica tras la muerte de Cliff Burton

El pasado jueves se cumplieron 32 años del fallecimiento del bajista. Dos años después, la banda lanzaba su disco más completo. Dos años después, Metallica gritaba “…Y Justicia para Todos”.
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1 / 3 - La "nueva" formación de Metallica con Newsted reemplazando a Burton.

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Aunque algunos no lo crean, hace un par de décadas Metallica era una banda de metal, en todo sentido. Una banda metalera, con un sonido y una pose metalera. Pero algo cambió esa mañana del 27 de septiembre de 1986 cuando el colectivo que trasladaba al grupo por la E4, una ruta nacional que recorre toda la costa este de Suecia, patinó en una curva. El momento más trágico de la historia de banda ocurrió en pocos segundos: Burton fue arrojado a través de una ventana como resultado de una mala maniobra y el vehículo aterrizó sobre él, matándolo instantáneamente.

Muchas bandas tuvieron que sobrellevar la muerte de uno de sus miembros, permitiendo que esa pérdida sea el catalizador para la separación o colocando a otra persona en ese lugar que sirve como soldado de primera línea. Ese fue Jason Newsted, cuyo bajo no se escucha en todo el “…And Justice For All” (1988). Es que algo cambió en el poder y la estructura creativa de Metallica luego de la pérdida de Cliff.
En la era Newsted, el baterista Lars Ulrich y el líder James Hetfield tomaron un control más firme de las riendas. Metallica continuó solo porque eso es lo que ellos querían, y nadie sabe si hoy serían o no un grupo de metal con Burton vivo.

Pero antes de llegar a ese punto, la banda tuvo que hacer una declaración de principios. Algo audaz y técnico que exigiría hasta el último gramo de su voluntad compositiva, incluso cuando presagiaban un futuro de tiempos más medidos, pelo corto y videoclips en MTV. Según comentó el guitarrista Kirk Hammett en una entrevista con Rolling Stone, cuando Metallica regresó a la gira en 1987 para continuar promocionando el Master of Puppets (1986), la banda “estaba un poco más madura y más enfocada. También tocaba bien. Y de ese deseo de tocar bien llegó ...And Justice for All”.

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Cliff Burton

“…Y Justicia para Todos”

El cuarto álbum de estudio de la banda fue lanzado hace 30 años, el 6 de septiembre de 1988. Titulado en referencia a las últimas cuatro palabras del Juramento de Lealtad a la bandera estadounidense, el disco muestra en su tapa a la Dama de la Justicia desmoronándose, atada con cuerdas y con los pechos al descubierto mientras caen dólares desde su balanza. Un preludio de la oscuridad e injusticias que relatan las letras. Metallica compuso su álbum más técnico y progresivo con versos sobre listas negras en la política (“The Shortest Straw”), contaminación ambiental (“Blackened”), eutanasia (“One”), religión (“Dyers Eve”), entre otros.
Casi todos los involucrados estuvieron a la altura en el ...And Justice. Hetfield grita cada estrofa haciendo que la letra desgarre a veces más que las guitarras. Ulrich toca como si estuviera poseído, más aún cuando combina los cambios de ritmo con el doble bombo. Luego está Hammett, cuyas pistas en cada canción son de las más inventivas, como los tonos sin distorsión en “Harvester of Sorrow” o cómo atraviesa en zigzag el traqueteante tren de “The Frayed Ends of Sanity”.

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Justicia para todos, menos para Jason

Desde hace 30 años se discuten los motivos por los que el único elemento que se perdió casi por completo es el bajo de Newsted. Es prácticamente inaudible. “…And Justice for All” es el primer gran disco de rock donde el bajo brilla por su ausencia.
Steve Thompson, el ingeniero del álbum, afirmó que Ulrich le dijo que presionaría a Newsted para que tocara lo más fuerte posible en la mezcla, para luego bajarle el volumen unos cinco decibeles. ¿Se trató de que el músico pagara “derecho de piso” o simplemente fue una cuestión de egos? No hay respuestas sólidas al respecto. Solo queda esperar una pronta remasterización que al fin haga justicia por Jason.
Pero la verdad innegable de este álbum es la rapidez con la que Metallica se colocó otra vez en el podio del rock pesado a nivel internacional. La banda ya era la más importante del “Big Four”, o sea, de los cuatro grupos de thrash metal más importantes del mundo, junto con Anthrax, Slayer y Megadeth. Pero desde 1988 empezó a adquirir una popularidad impensada, teniendo en cuenta el sonido y la pose metalera que aún conservaban. Quizás el videoclip de “One” ayudó a que todo esto pasara. Incluso perdiendo increíblemente contra las flautas de Jethro Tull en el primer Grammy otorgado en la categoría “Mejor interpretación de hard rock/metal vocal o instrumental”.

Los fanáticos aún se preguntan qué habría sido de Metallica si Burton sobrevivía al accidente en bus. Pensar en lo que el bajista hubiera hecho con las ideas de sus compañeros, o si la historia de la banda hubiera seguido un rumbo parecido al actual es un largo camino de conjeturas. También es un ejercicio sin sentido. Para bien o para mal, Metallica irrumpió a través de una nueva puerta de percepción musical con este disco. Tres años después, lanzarían el álbum de metal más vendido de todos los tiempos, cambiando sus vidas y las de millones de fanáticos para siempre. Pero eso ya es otra historia.

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