Belleza y Miedo: Paulinho Moska y el viaje poético

El artista brasilero celebra 25 años de carrera y presenta en Córdoba su nuevo disco. Canciones impregnadas de esa lírica que nunca es indiferente al contexto. Brasil, los miedos y la contemplación de la belleza.
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1 / 2 - "Si no hubiera belleza, no sentiríamos miedo de perderla. Y si no hubiera miedo, ¿cuál sería la necesidad de producir o contemplar la belleza?". - Foto: Flora Negri

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“Yo siempre escribí de modo muy metafórico, hablando de amor y de filosofía pero la situación en mi país fue volviéndose cada vez más delicada. Es una realidad muy gris, donde llegamos a un extremo de polarización en el que hay muchos discursos de odio”, cuenta Paulinho Moska a La Nueva Mañana cuando habla de Brasil, el lugar donde nació y comenzó en los años ‘80 su carrera como cantante y compositor. Un camino que lo llevó por el rock, el samba, la música electrónica y el pop, siempre con letras untadas de poesía.

También es un camino que lo sumergió en la actuación en el cine, la conducción televisiva y lo fascinó con la fotografía, los comics, la filosofía y la ciencia. Una variedad de dimensiones, como cuando era niño y en Río de Janeiro coleccionaba objetos: tapas de botellas, figuritas, sellos, discos, llaves y hasta piedras.

“Sentí miedo”, dice Paulinho puntualizando sobre la situación política de Brasil y ese contexto que de alguna manera impactó en su nuevo disco. “En algún momento percibí que yo tenía que cambiar esta fuerza del miedo en una materia prima para crear nuevas canciones”, explica y agrega que así nació su último disco “Belleza y Miedo”, lanzado el 3 de agosto y producido por Liminha. Un momento cuando, además, cumple 25 años de iniciar su carrera como solista y que lo lleva a presentarse en el marco de una gira en distintas ciudades, por ejemplo, el próximo viernes 5 de octubre en Córdoba, en Espacio 75 a las 21.

Para el artista, la belleza y el miedo son como “hermanos siameses”, y de alguna manera conviven en un espacio de retroalimentación. “Si no hubiera belleza, no sentiríamos miedo de perderla. Y al mismo tiempo, si no hubiera miedo, ¿cuál sería la necesidad de producir o contemplar la belleza?”, se pregunta Paulinho.

-Desde la salida de Dilma Rousseff del gobierno en 2016 y la “victoria” de la derecha en el poder encabezada por Temer, ¿qué lectura hacés sobre estos acontecimientos en la escena cultural brasileña?

-Estamos en el ojo del huracán. Es muy difícil tener una lectura perfecta de lo que está pasando cuando se está en movimiento. Brasil es un país muy grande y existen “muchos Brasiles” diferentes que co-habitan en sí mismo. Ahora hay una polarización de extremismos. La corrupción es una enfermedad humana y no creo mucho que algún gobierno termine con ella definitivamente.

Entonces, la cosa más importante pasa a ser la búsqueda de un equilibrio humano, pero es difícil. Una gran parte de la población descree de la clase política y eso fortalece el surgimiento de una derecha más radical, bélica, moralista, que cree que la economía es lo más importante de la vida. Y bueno, la cultura es como la ciencia. En estos momentos se va quedando cada vez con menos espacios y apoyos pero al mismo tiempo es como el miedo, de esta dificultad nace una nueva forma de belleza.

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"Hay momentos como éste que todo tiene sentido político, hasta las canciones de amor", dice Moska sobre la situación de tensión que atraviesa Río de Janeiro.

-En relación con la pregunta anterior, con un Río de Janeiro militarizado y atentados que dejaron en portada de los medios muertes como la de Marielle Franco, ante estos eventos, en la producción artística, ¿se puede sostener un trabajo creativo sin compromiso político-social?

-Creo que cada artista hace lo que es capaz. Algunos son más militantes, otros prefieren el camino solo de la producción como respuesta. Hay momentos como éste que todo tiene sentido político, hasta las canciones de amor. Río está pasando por un mal momento, con mucha violencia y sin plata porque fue prácticamente saqueado por nuestro ex alcalde. Una película de terror. Una pesadilla. Pero todavía creo que el pueblo podrá encontrar una forma de expresarse y contestar con fuerza y creatividad. Todos somos artistas y tenemos que inventar nuevos mundos.

No quiero más “nenhum direito a menos”

“En ese país en que se vende por codicia el derecho a la vida, a la juventud, y a la infancia. Derecho a la tierra, al aborto y al bosque, a la libertad, a la protesta, a lo que nos queda yo grito “Fuera!”. Esos hombres tan pequeños y de grandes intereses. No quiero más, ningún derecho menos”, dice en su nuevo disco Moska a través de una “letra manifiesto", en la que participó el reconocido compositor y escritor Carlos Rennó quien también trabajó con artistas como Teté Espíndola y Arrigo Bernabé.

Sobre el trasfondo del tema llamado “Nenhum direito a menos”, Paulinho cuenta que “andaba con la idea” de editar un nuevo álbum de canciones inéditas después de 8 años en que no tenía ninguna canción que hablase de lo que estaba sintiendo con la realidad de su país. En ese entonces, Carlos Rennó ya había escrito tres canciones en ese estilo, muy buenas. Una hablaba de las fronteras de los territorios indígenas, otra de las malas consecuencias del agronegocio y una tercera sobre el derecho a manifestarse.

“Fue entonces que lo llamé para trabajar en una letra que fuera muy humanista y con el poder de abrazar muchas causas de las minorías al mismo tiempo. Una semana después él me envió esta letra, más directa y sin metáforas, una especie de manifiesto”, dice el artista quien a partir de ese momento se dedicó a componer otras canciones “más pesadas” en su lírica para equilibrar el álbum.

“El alma de la poesía es ambigua”, dice el artista, es por ello que la belleza y el miedo entremezclados en el disco son también “una síntesis de la vida”, así habla Paulinho sin ser indiferente a lo que acontece en su país, ese Brasil que “continúa siendo exuberante, con muchos orígenes, y un pueblo mezclado lleno de creatividad”.

“En este momento Brasil está enfermo”, dice y confiesa que sueña con un país más justo, con menos desigualdad social, con menos prejuicios, con más tolerancia. “Pasamos toda la vida en un baile en el que danzan la belleza y el miedo porque todos los días experimentamos sensaciones buenas y malas”, cierra Paulinho




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