Entre la sequía y el monopolio de las navieras: exportaciones en peligro

Política / Economía 27/08/2021 Por Facundo Piai
La sequía en la hidrovía del Paraná preocupa a los puertos de la vera y a exportadores. La crisis del transporte marítimo encarece el flete internacional y horada la competitividad.
Bajante-Parana © observatorio ciudad
La reducción del caudal de la hidrovía significó mayores costos para el complejo agroexportador. Foto gentileza: Observatorio Ciudad.

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Especial para La Nueva Mañana

Un cóctel inquietante para una Argentina que necesita aumentar las exportaciones para ordenar su economía y cumplir con sus compromisos de deuda.

La bajante del río Paraná arrastra consecuencias económicas. Debemos retrotraernos a 1944 para encontrar un nivel tan bajo en la principal vía fluvial del país, que preocupa al Gobierno nacional. Con el agravante que la actual sequía lleva más de 20 meses, tratándose de la más “extraordinaria”, señalan desde la Secretaría de Política Ambiental. En efecto, la reducción del caudal del río condiciona la actividad en centrales hidroeléctricas y genera problemas de navegabilidad; además de los daños ecológicos. Expertos en hidrología señalan que el comportamiento del caudal de la hidrovía Paraná-Paraguay podría tornarse más inestable, con bajantes y máximos más pronunciados. 

La reducción del ancho del canal y la menor profundidad afectan la navegación segura por los 1.635 kilómetros que tiene la vía navegable troncal. Por esas aguas circulan aproximadamente el 80% de las exportaciones agrícolas y parte del tráfico de contenedores; al conectar a los puertos del río Paraná con los del Río de la Plata con el océano, para salir al mundo. De acuerdo a informes de la Bolsa de Comercio de Rosario, durante el año pasado, la reducción del caudal de la hidrovía significó mayores costos para el complejo agroexportador. La bajante dificulta el arribo de buques de gran porte, sin embargo, los barcos graneleros no están teniendo limitaciones para cargar y trasladar. Los exportadores temen que, de seguir la baja, deban tener que despachar por otras terminales portuarias, lo que dificultaría la logística y encarecería los costos para los productores.

Los productores de provincias mediterráneas cuyas mercancías se despachan a otros mercados prestan especial atención a lo que pasa y puede suceder en esa ruta fluvial. Es el caso de los productores agrícolas cordobeses que tienen en Rosario y zonas de influencia al principal puerto de operaciones, puesto que allí están las terminales de carga granelera de los buques. Por lo tanto, del total de las exportaciones de la provincia de Córdoba, en los primeros cinco meses del año, casi el 30% depende exclusivamente de las aguas del Paraná al tratarse de cereales. Lo anterior se desprende de información publicada por la Agencia Pro Córdoba que registra en USD 1.215 el valor de los granos exportados desde la provincia, en el acumulado hasta mayo.

Tras la pandemia, el nuevo escenario repercute en el costo del transporte internacional 

No obstante, desde el sector exportador reconocen que otro problema aqueja en lo inmediato al intercambio comercial del país. Se trata de la escalada del valor de los fletes marítimos, que según diferentes informes han experimentado subas extraordinarias. Al parecer, el parate inaudito ocasionado por la pandemia dejó secuelas en el transporte marítimo ocasionando un “cuello de botella” en una oferta muy concentrada. Si bien el comercio mundial sufrió una retracción del 5,3% durante el año pasado, desde el segundo semestre del 2020 que el volumen del comercio mundial de mercancías no para de aumentar, aunque con gran desigualdad. La Organización Mundial del Comercio (OMC) espera un crecimiento de 8 puntos para este año, motorizado por una recuperación de la economía global del 5%, para luego moderar performance en los años subsiguientes.

Un informe del Observatorio Vitivinícola Argentino expone que este problema obedece a múltiples factores, dentro de los cuales se destaca los problemas logísticos producto de la pandemia, la escasez de contenedores y la asimetría comercial. Esto último hace que, en su afán de no regresar vacías, las navieras posterguen mercados de poco volumen de intercambio comercial. En efecto las economías que desarrollan estrategias proteccionistas sufren el encarecimiento de sus exportaciones, puesto que arriban a los puertos pocas importaciones. Por tanto, escasos contenedores. Esto es posible, en parte, por la cartelización de las grandes navieras que imponen condiciones de acuerdo al sitio especializado Hellenic Shipping News.

Zonnaras
“Los precios se han elevado, duplicado, triplicado y, hasta, cuadriplicado a los destinos tradicionales de la Argentina”. Miguel Zonnaras.

Asimismo, el portal especializado Mundo Marítimo remarca que especulando con que el comercio disminuiría, las empresas que dominan el transporte marítimo recortaron la inversión. Por caso, la compañía líder en transporte internacional Maersk lleva invertido US$2.900 millones, en los últimos dos años. Se trata de una inversión de capital no mucho mayor a lo erogado en el mismo concepto “en un solo trimestre durante 2014”. La necesidad de ampliar la flota mundial, la escasez de nuevos buques que cumplan con los requerimientos de reducción de gases contaminantes, como la falta de grúas de contenedores, evidencia que la disminución de la inversión es una tendencia del sector. 

La falta de inversión de las líneas navieras que enciende la actual crisis del transporte marítimo puede obedecer a la elusión fiscal y la búsqueda de otras rentas por parte de las trasnacionales del sector. De acuerdo a la información confidencial sobre compañías offshore creadas para evadir al fisco filtrada en los Panama Papers, los principales operadores marítimos (como: Maersk, Hapag-Lloyd, Cosco o MSC, por mencionar solo a las más relevantes) figuran como clientes del bufete de abogados Mossack Fonseca denunciado por brindar servicios para evadir leyes tributarias.

Al ser consultado por este medio sobre las exportaciones argentinas en este contexto, el presidente de la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba aclaró que “el problema logístico mundial” afecta la “previsibilidad” y “competitividad” de las exportaciones. Miguel Zonnaras señaló que las navieras priorizan las rutas donde “les demandan más cantidad de flujo comercial; actualmente, esa ruta está entre Asia, UE y EEUU”. Esto hace que muchas de las navieras sean “reacias” a cumplir los “recorridos que tienen para los puertos argentinos”. Por lo tanto, los buques limitan su disponibilidad para transportar las mercancías que se despachan desde las terminales portuarias argentinas. “Con lo cual los precios se han elevado, duplicado, triplicado y, hasta, cuadriplicado a los destinos tradicionales de la Argentina”.

 

 

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