San Clemente: postales únicas y tranquilidad a orillas del río

Turismo 16/07/2021 Por Vanina Boco
El primer fin de semana de vacaciones convocó a miles de turistas en las rutas cordobesas. Un recorrido por esta localidad del valle de Paravachasca que se destaca por su encanto natural.
Rio San Jose, un espejo de agua
San Clemente es uno de los sectores habilitados para la pesca con devolución obligatoria.

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Especial para La Nueva Mañana

Durante el último fin de semana, Córdoba volvió a latir al ritmo de la actividad turística. Desde el viernes, quedó habilitado el paso interdepartamental y arrancó la temporada de invierno que se extenderá hasta el 1 de agosto. 

Según datos de la Agencia Córdoba Turismo, las distintas localidades turísticas registraron porcentajes de ocupación entre el 50% en localidades como Mina Clavero y el 100% en La Cumbrecita que tuvo su capacidad hotelera plenamente cubierta.

Claramente, se notó este movimiento en las rutas y en los distintos destinos cordobeses. Luego de varios días de restricciones en la circulación, muchos nos fuimos a buscar esa bocanada de aire serrano que tanto bien nos hace.

Rumbo a San Clemente

Particularmente, elegí visitar el apacible poblado de San Clemente, dueño de un encanto simple y natural que vale la pena descubrir.

Para llegar hasta allí, opté por pasar por la ciudad de Villa Carlos Paz en dirección al camino de las Altas Cumbres, por la Ruta 14. Al llegar a la primera rotonda, seguí en dirección a la Estación Astrofísica de Bosque Alegre, por el camino a Falda del Carmen y en la siguiente rotonda, seguí los carteles a San Clemente.
Este trayecto es, sin dudas, una de las rutas escénicas de la provincia ya que brinda postales inigualables de valles, sierras de diferentes dimensiones y ríos y arroyos de tamaños diversos. También es muy usada por motociclistas que aprovechan sus constantes curvas para probar sus destrezas.  Otra de las imágenes características de esta zona son los numerosos cursos de agua que la atraviesan y que son el lugar predilecto de turistas que se detienen a contemplar el paisaje y a tomarse fotos. Por ejemplo, en el arroyo Cortés y en el Río de la Suela que están antes de llegar a la localidad de San Clemente.

Rio San Jose, otro sector

Al pueblo, a través de su postal más conocida

La entrada al poblado es directamente a su postal más conocida: esa que tiene al Río San José como protagonista, a una diversidad de pinos de tonos distintos en sus márgenes y al cordón serrano de fondo. Todo este paisaje se ve apenas se ingresa por el puente que lleva el mismo nombre que el río. 

Actualmente, conviven el vado antiguo por donde el agua traspasa, aun estando bajo el nivel del río, y el puente nuevo que brinda otra perspectiva y mayor comodidad a los habitantes del pueblo.

A ambos lados, hay gente sentada disfrutando de la tarde: niños que se animan a poner sus pies en el agua, algunos toman mates y muchos se detienen en el puente a sacarse una selfie con la postal del lugar.

Con su ritmo tranquilo como sello característico, San Clemente brinda opciones para los turistas que deciden alojarse allí y también propuestas gastronómicas variadas que se centran en resaltar los sabores locales. Por ejemplo, en las pizarras de los restaurantes se ofrecía el típico locro del 9 de julio, también carnes asadas, matambre a la pizza y delicias particulares como estofado de jabalí. 

Siguiendo por la calle que atraviesa el pueblo se llega al arroyo Las Tazanas. Este sector es menos concurrido que el del Río San José, pero también cuenta con espacios más reducidos para quedarse. Aún con poco nivel de agua, desde el puentecito puedo observar unas truchas que se encuentran entre las piedras. 

Para atesorar

Es importante destacar que San Clemente es uno de los sectores habilitados para la pesca con devolución obligatoria, pero en esta época del año se encuentra vedada. Según indican los carteles de la Policía Ambiental y el Córdoba Trucha Club, la prohibición se extiende del 1 de junio al 1 de octubre y solo se permite pescar con anzuelos sin rebaba.

Retomo el camino en dirección al Río San José para recorrerlo. A un costado del puente hay un ingreso a un sendero y en pocos metros me interno en un bosque de álamos y siempre verdes, que me llevan hacia distintos sectores del río donde hay playas de arena y piedras de distintos tamaños. En este tramo, el río se pone más pedregoso y presenta pequeños saltos de agua. De fondo, las sierras y los rayos de sol que caen sobre ellas. Una postal para atesorar. 

San Clemente se muestra así: sencilla, tranquila y con un despliegue de paisajes que resumen la belleza de las sierras cordobesas. 

 

 

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