Juntos por el Cambio: entre la confianza extrema y la estrategia alborotada

Ya no solo hay disputas entre los partidos que forman parte de la alianza. En el seno de cada una de las fuerzas, hay lecturas distintas sobre al mejor camino para la campaña en Córdoba.
Juez - Negri - Santos
Luis Juez, Mario Negri y Gustavo Santos tienen la intención de encabezar la lista de senadores de Juntos por el Cambio de cara las elecciones legislativas de noviembre.

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Nada hace suponer que a un mes de vencerse el plazo para oficializar las alianzas y los frentes que protagonizarán las elecciones legislativas de noviembre, Juntos por el Cambio se quiebre en su propio seno, dejando a un lado la oportunidad de lograr una victoria histórica en territorio mediterráneo. Al menos esa lectura es la que hacen desde las filas del macrismo cordobés, al que no le gusta que le digan “macrismo” y que piensa en crecer en su representación obteniendo seis bancas para la Cámara baja y dos para el Senado. 

Ese es el objetivo “de mínima”, dicen los más eufóricos representantes de la alianza que en Córdoba tiene a la UCR, a la Coalición Cívica, al PRO y al juecismo como actores centrales. La semana pasada, sin ir más lejos, Patricia Bullrich habló de “siete diputados”. En el juego de sumas y restas, el espacio pone en juego cinco bancas. En el juego de la “repartija”, tres son radicales y dos del PRO.

Si las últimas visitas de Mauricio Macri habían servido para exponer un escenario de disputas, ceños fruncidos y cierto recelo hacia la figura del ex presidente; la charla que compartieron el pasado fin de semana Bullrich y Luis Juez terminó por dejar en claro que la estrategia lejos está de definirse, ni siquiera hacia adentro de las propias fuerzas que componen la alianza. 

Hay quienes analizan que las críticas de Bullrich al Gobierno de Córdoba sirvieron para curar las heridas que habían sido saladas por Macri cuando se paseó por Córdoba elogiando la gestión de Juan Schiaretti. “Estamos peleando contra un modelo que es el peronismo de Córdoba”, dijo la ex ministra de Seguridad, ante un Juez que volvió a sentir el espaldarazo para reencauzar su carrera hacia el Panal.

Bullrich acusó al peronismo cordobés de ser una versión soft del peronismo que Juntos por el Cambio intenta vencer a nivel nacional, pero lo ubicó en la vereda de los “adversarios”. “Se están generando muchos conurbanos”, aseguró allí la actual presidenta del PRO a nivel nacional, en una referencia que nada tuvo que ver con lo geográfico. 

El Senado como trampolín a la Gobernación 

En la carrera al Senado, Juntos por el Cambio tiene a tres inscriptos para dos lugares. El problema es que el fin último no parece ser la senaduría, sino la Gobernación en el 2023. En esa dirección miran Luis Juez y Gustavo Santos, ambos hombres referenciados hoy con el macrismo más explícito entre los lineamientos internos de la alianza.

En la lectura de los dirigentes y sus entramados más cercanos, la campaña del 2021 servirá para “ponerlos en carrera” para el 2023. No se trata sólo de “probarse”, se trata de liderar la lista más importante de una elección que les tiene garantizado (salvo una hecatombe de dimensiones improbables) un resultado favorable.

Eso los pone en carrera para la sucesión de Schiaretti de modo automático. Allí, su gran objetivo. Por eso, a ninguno le interesa, ni les sirve demasiado, ir en segundo lugar que, por otro lado, deberá ser ocupado por una mujer. En ese sentido, crecen las chances de que Laura Rodríguez Machado se encamine a renovar su banca. Para eso -está claro- el otro en la lista no debería ser Santos. En una alianza con tantos pesos pesados, resulta complejo imaginar una lista monopolizada por el PRO.  

El que quizás esté por afuera de esa proyección es Mario Negri. Es el dirigente con mejor imagen dentro de la coalición en Córdoba y parece no estar pensando en alcanzar la Gobernación, aunque sí proyectar un poder personal que le posibilite arbitrar la suerte de las candidaturas para el 2023. Aunque todos acreditan esta lectura, nadie se anima a decir tajantemente que no.

Más bien, todos hacen descansar su falta de certezas en la imagen pública que ostenta el jefe del interbloque en la Cámara baja. “Si es el que más mide en el 2023, ¿cómo lo bajas?”, se pregunta un radical anticipándose, en cierto modo, a un posible futuro conflicto con Ramón Mestre, otro con aspiraciones a dos años que seguramente querrá empezar a reinventarse con una candidatura para la Cámara baja. 

La oculta importancia del centralismo porteño 

Aunque desde Juntos por el Cambio se encarguen de repetir a cada rato que la decisión será descentralizada y que cada provincia definirá sus propias candidaturas, lo cierto es que los lineamientos internos se ponen en juego de modo coordinado en cada uno de los distritos. Basta recordar lo que pasó con la interna radical para que eso quede asentado de modo contundente. También el zoom de Juez con Bullrich. También la “bendición” de Macri a Gustavo Santos. 

En ese escenario, los radicales juegan a varias bandas. Mestre busca recuperar protagonismo con estratégicas apariciones públicas y un armado propio que va ganando espacios en la interna y Negri prefiere sostener su imagen abocándose a su rol como referente nacional. Casi todos tejen relaciones con las partes que se presentan como las más “dialoguistas” del armado nacional. Identificación partidaria con Losteau y Gerardo Morales, apoyo entusiasta a la aparición de nuevas figuras como Facundo Manes, y aceitada relación con el binomio conformado por Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal.

Mientras que Rodrigo De Loredo comienza a ensayar acercamientos con los referentes que enfrentó en la interna partidaria, el sector que más discute la alianza con el macrismo (y se reconocen como “el alfonsinismo”) anticipó que participará en las PASO con listas propias. Dante Rossi encabezará esa lista como aspirante a la Cámara de Diputados, con el apoyo de un grupo de dirigentes entre los que se encuentran el presidente de la Convención Nacional, Jorge Sappia, y el intendente de Bell Ville y ex candidato a vicegobernador, Carlos Briner.  

Oscar Aguad es otro de los referentes históricos que abandonó el ostracismo en las últimas semanas. En ese plan de reapariciones, de hecho, aseguró estar "a disposición". Lo que nadie sabe asegurar es a disposición de qué (o de quién). 

En el debate porteño-bonaerense-nacional pueden surgir lineamientos que tengan sus consecuencias en Córdoba, incluso sumando nuevos nombres a un listado que ya parece demasiado largo. ¿Qué pasa si el sector liderado por Patricia Bullrich llega a concretar el acuerdo con los libertarios identificados con López Murphy y con José Luis Espert? ¿Qué sucedería si en su cruzada contra el Frente de Todos, Vidal y Rodríguez Larreta resultan victoriosos en su última gran apuesta y convencen a Margarita Stolbizer de formar parte de las listas legislativas?

El caso de los libertarios resulta menos predecible, porque si a nivel nacional el acuerdo impone condiciones para las provincias, no sería una mala estrategia “colarse” en una lista que podría depositarlos en la Cámara de Diputados. En el caso de GEN la cosa está mucho más clara. “Son elecciones distritales y el partido da libertad a la hora de definir alianzas provinciales. Nosotros, acá, formamos parte de Hacemos por Córdoba”, afirmaron ante la consulta de este diario. 

¿A quién le “pega” Schiaretti?

Acusado de “conurbanizar” la provincia, apuntado como el rival a vencer en el 2023, obligado a proyectar una renovación interna en menos de dos años, mirando las necesidades de gestión con un ojo y las bases electorales con el otro, el principal desafío en todo este armado se le presenta al schiarettismo. 

Pase lo que pase, Juntos por el Cambio va a sostener su campaña en las críticas al Gobierno del Frente de Todos, en la importancia de sumar bancas para la principal fuerza de la oposición y, de paso, acusará a Hacemos por Córdoba de hacer “kirchnerismo”. Salvo algún tipo de fenómeno sobrenatural no previsto por el momento, el Frente de Todos hará campaña defendiendo la gestión nacional, acusando a la oposición de “poner palos en la rueda” y poniendo en valor la colaboración de la gestión nacional para con la administración cordobesa.

A lo mejor, le pegan al schiarettismo con cuestiones relacionadas al no acompañamiento en algunas leyes consideradas cruciales. De esa manera, busca resolver el dilema de aquellos votantes peronistas que suelen hacer pendular su voluntad entre la conducción nacional y la mediterránea. 

En ese marco, la pregunta es si al schiarettismo le alcanza con el “Modelo de Gestión Córdoba”. Si se deja atacar sin defenderse (como hizo esta semana tras los dichos de Bullrich) o decide ponerse en guardia y asentar algún golpe a sus oponentes. Si esa es la opción… ¿apunta sus cañones al Frente de Todos y pone en riesgo la tan mentada “convivencia institucional” privilegiando la campaña, que no deja ser parte de una discusión nacional?; ¿o redobla el ataque contra aquellos que llaman a arrebatarle el poder en la elección del 2023, poniendo entre la espada y la pared a ese electorado compartido que le regaló victorias históricas tanto a Juan Schiaretti como a Mauricio Macri?.

Dudas, en medio de la llegada de un invierno histórico que, con las tarifas cada vez más altas, empezará a encontrar calor en una discusión política determinante para el país, y (quizás) esta vez más que nunca, para la provincia.  

 

 

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