Desesperado pedido de la familia de un argentino varado en Trinidad y Tobago

País 28/10/2020
Cristian Garbero tiene 39 años y forma parte de la tripulación del Star Balboa, de Panamá, varado hace dos meses en Trinidad y Tobago por una investigación por narcotráfico.
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Cristian tiene 39 años, nació en Río Gallegos y es el único argentino en el equipo. - Foto: gentileza.

Cristian Garbero es argentino, tiene 39 años y forma parte de la tripulación del Star Balboa, de Panamá, varado hace dos meses en Trinidad y Tobago por una investigación por narcotráfico. El país forma parte de las islas caribeñas, es un anclaje ideal para el turismo, pero también para el paso de embarcaciones petroleras y pesqueras.

El argentino, oriundo de Río Gallegos, es cocinero en la tripulación. Se fue a Panamá durante la crisis del 2001 para embarcarse en las cocinas de los barcos. Desde marzo/abril, viaja en el Star Balboa, embarcación que se dedica al transporte de crudo y refinados de petróleo, de acuerdo a lo publicado por La Opinión Austral.

El 28 de agosto, Cristian arribó a Trinidad y Tobago junto a sus 16 compañeros de tripulación. La idea era abastecerse de provisiones y continuar viaje, sin embargo, hoy se ven envueltos en una odisea hace dos meses, sin poder salir de ahí. Es que, estando anclados en la bahía y a la espera de instrucciones de la compañía, el barco fue interceptado por las autoridades de Trinidad y Tobago, por una presunta causa de narcotráfico de drogas, armas y municiones.

“Abuso de autoridad”, “nuestras vidas están en riesgo”, “las autoridades nos contagiaron COVID-19”, “seguimos detenidos, no somos criminales, somos navegantes”, rezan sus letreros.

El jefe del barco, Jesús Russo, dijo en declaraciones a medios panameños que unas 50 personas de distintas fuerzas de seguridad ingresaron al buque para investigarlo. Sin embargo, aseguró que hasta el momento no han encontrado nada, pero tampoco autorizan que zarpe la embarcación. Entre los tripulantes hay pasajeros de Venezuela, Colombia, Perú y Nicaragua, pero en su mayoría son de Panamá.

Cristian nació en Río Gallegos y es el único argentino en el equipo. Tiene dos hijos que están en Panamá, junto a su esposa. Mientras que Jonathan, su hermano, y sus padres, viven en la capital santacruceña.

Jonathan contó a La Opinión Austral que están desesperados. Aseguran que, cuando la tripulación llegó a Trinidad y Tobago, estaban sanos, pero con el ingreso de las fuerzas de seguridad y la falta de medidas sanitarias, se contagiaron 14 de los 17 viajeros.

Cristian fue una de las personas que se infectó, sin embargo y a pesar de eso, apenas habla con su familia, ya que les quitaron los teléfonos celulares y la poca comunicación que tienen es a través de un teléfono que tiene el capitán del barco.

“Les prestan el teléfono un rato para que se comuniquen, pero son apenas unos minutos, porque el capitán tiene muchos llamados que atender y temas por resolver para que los saquen de ese lugar”, explicó Jonathan.

“Siempre estuvo trabajando en barcos petroleros, que proveen de combustible a otras embarcaciones, los culpan de que el barco tenía drogas y armas, pero revisaron todo y no encontraron nada”, aseveró su hermano.

El asunto llegó a manos del gobierno de Panamá que sigue la investigación, pero el hermetismo del caso y los pocos avances asustan a los tripulantes y sus familiares. Lo que se conoce al momento es que el tema diplomático involucró reuniones entre autoridades de Panamá en Trinidad y Tobago y los respectivos embajadores de España, Venezuela, Perú y Colombia. Sin embargo, del argentino, desconocen cómo avanza, o no, la causa. La cancillería de Panamá está en contacto con la Embajada del país en Trinidad y Tobago.

En los pocos minutos que logran charlar con él, Cristian dijo que está bien, pese a haberse contagiado el virus. “Nosotros no podemos hacer nada desde acá, tendría que involucrarse el Estado argentino en el tema, es complejo”, señaló.

A Cristian no lo dejan mandar mensajes de voz, pero intenta brindarles calma a sus familiares, como puede: “Mi hermano sólo dice estoy bien mami y papi, no se preocupen, tenemos comida y otra cosa no podemos hacer”, contó Jonathan.

Pidió que las autoridades argentinas se involucren: “Como argentino, más allá de que él viva en Panamá, es un argentino que necesita ayuda, los inculparon de algo que no hicieron”, aseguró.

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