El coronavirus vuelve a poner a prueba al sistema sanitario cordobés

Ya son cerca de ochenta las localidades que contabilizan contagios. Descontando la capital, los casos se concentran en el corredor de la Ruta 9. La Provincia duplicó las camas críticas.
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Ilustración: Daniel "Pito" Campos

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CRECEN LOS CASOS EN EL INTERIOR

El crecimiento de casos positivos de Covid-19 en la provincia de Córdoba comienza a encender algunas luces de emergencia sobre el sistema sanitario cordobés, a partir del número que se expande en el interior provincial. En apenas una semana, las localidades con presencia del virus pasaron de apenas 15 a casi 80.

Esa realidad epidemiológica que obligó al Gobierno a fortalecer los controles y a dar marcha atrás con algunas flexibilizaciones, también llevaron al propio coordinador general del COE Central a advertir que si la curva continúa su sentido ascendente el sistema podría comenzar a sentir el impacto. “Si no tomamos entre todos una conciencia de respeto social y si la evolución continúa así, en la segunda quincena de agosto el impacto se sentirá en el sistema sanitario”, fueron las palabras con las que Ledesma transmitió su inquietud al respecto de la situación.

“Estamos preparados para la peor escena”, dijo el ministro de Salud, Diego Cardozo, durante una recorrida por las instalaciones del nuevo hospital modular inaugurado por el Gobierno nacional a comienzos de esta semana. “Sabemos que en este momento la ocupación de camas es baja. Y eso es producto de las tareas que se hacen en el trabajo prehospitalario, donde tenemos 2.200 personas en seguimiento (y aislamiento) con tratamiento domiciliario y vigilancia epidemiológica, y más de 200 en dispositivos intermedios”, dijo Cardozo, quien aseguró que “el sistema de salud tiene que estar preparado” y que eso “es una responsabilidad ya asumida por el Gobierno provincial”.

En ese sentido, es necesario resaltar que, al igual que en todo el país, el tiempo de aislamiento social permitió a Córdoba fortalecer su esquema de salud para hacer frente a la pandemia. Así, de las 328 camas críticas con las que el sistema  contaba el 15 de marzo, se llegó esta semana a 785. Es decir, más del doble de las existentes al comienzo de la cuarentena.

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Diego Cardozo: “Estamos preparados para la peor escena”.

Los centros de referencia

El pasado miércoles, el gobernador Juan Schiaretti visitó el Centro de Ingeniería Biomédica donde se controla el proceso de armado de los 45 nuevos respiradores adquiridos por la Provincia. Si bien celebró el crecimiento en la capacidad de atención, el mandatario reiteró el pedido para que los cordobeses “hagan caso a las indicaciones que da el COE”. “Esta es la manera de que la pandemia afecte lo menos posible a nuestra Córdoba y a su gente”, advirtió.

Desde el origen de la pandemia, existen cuatro hospitales de referencia en la Capital provincial (San Roque, Rawson, Hospital de Niños y el  Florencio Díaz) y otros seis repartidos alrededor del territorio: el Hospital San Antonio de Padua en Río Cuarto; el Regional Domingo Funes de Santa María de Punilla; el Hospital Vicente Agüero de Jesús María, en el departamento Colón; el Hospital Bernardo Iturraspe de San Francisco, en el departamento San Justo; el Hospital Luis Pasteur de Villa María, cabecera del departamento General San Martín; y el  Hospital Luis F. María Bellodi de Mina Clavero, en el departamento San Alberto.

Con el paso de los días, las semanas y los meses, así como se avanzó en políticas que sirvieron para reforzar los equipamientos e insumos de este grupo de hospitales centrales, se intentó garantizar la presencia de las herramientas básicas para los tratamientos inmediatos en otros centros sanitarios a lo largo y a lo ancho de Córdoba.

En la mayoría de los casos, el sistema pudo responder a las necesidades más urgentes. Los brotes pudieron ser controlados a partir de operativos sanitarios específicamente diseñados y ejecutados por el COE. Tanto en la Capital como en el interior, se realizaron traslados compulsivos a los hospitales de referencia (sobre todo en la Ciudad de Córdoba) sin que eso presentara algún tipo de complicación.

Con el sistema presentando aún una baja demanda de camas críticas, la mirada se posa en el interior. Ya Villa Dolores había representado un desafío que pudo controlarse a partir del trabajo del Hospital Regional de esa localidad y la derivación de pacientes hacia Mina Clavero. Aunque los casos que revistieron mayor gravedad se trasladaron al Hospital Rawson, uno de los centros mejores equipados en todo el centro del país.  

Emergencia
“Si no tomamos entre todos una conciencia de respeto social y si la evolución continúa así, en la segunda quincena de agosto el impacto se sentirá en el sistema sanitario”.

Los brotes actuales: todos los caminos conducen a Villa María

Con más de 200 casos, la localidad de Oliva representa uno de los mayores focos de contagio a los que por estas horas debe hacer frente el sistema sanitario cordobés. Esa situación obligó al Gobierno provincial a transformar el hospital zonal de esa localidad para poder dar respuestas a la situación epidemiológica que se expandió hacia las localidades vecinas (rondando los cien casos en Oncativo) y que encendió las alertas en la región que une a los departamentos Río Segundo y Tercero Arriba.

La gran mayoría de las personas contagiadas en Oliva transcurre el proceso de recuperación en su propia casa. El sistema sanitario adecua sus formatos al control de esos pacientes a partir de un esquema de trabajo que se ideó a partir de las necesidades que empujó el brote iniciado hace apenas un par de semanas. “Hemos clasificado los domicilios en tres categorías (rojo, amarillo y verde) según las patologías preexistentes y la edad de cada uno de los pacientes”, explica el médico Juan Vieyra. “A cada uno se les realiza un seguimiento doble, se lo llama por teléfono y se les realiza un control domiciliario, para eso hay un equipo médico que diariamente recorre los domicilios según la necesidad de cada uno de los pacientes. Si hay complicaciones, se lo traslada al hospital. El Zonal es el primer centro de internación pero si las patologías se complican se debe establecer derivaciones a la ciudad de Villa María, a las clínicas privadas si tienen obra social o al Hospital Pasteur si no la tienen”, dice a La Nueva Mañana el médico que forma parte de la delegación del COE que trabaja en Oliva.

Hasta el momento, casi una veintena de pacientes necesitó ser trasladado en ambulancias que forman parte de la flota municipal fortalecido por la Provincia y es apoyado por la contratación de un servicio privado específico, destinado a tal fin. El Hospital Zonal tiene dos respiradores que “se usan de soporte mientras el paciente que presentó complicaciones espera por su derivación a Villa María”, explica Vieyra.  

Una situación similar se presenta en Marcos Juárez, donde se concentra el otro brote que alcanza a Villa María y la tiene como principal alternativa de atención. Semanas atrás, el intendente de Marcos Juárez, Pedro Dellarossa, advertía a este medio que el Hospital Regional Abel Ayerza “es considerado un hospital blanco”. La razón de esa condición para una ciudad que llegó a tener dos mil personas en aislamiento domiciliario y contabilizó más de un centenar y medio de casos positivos es que “todos los casos que se complican son derivados a Villa María”. En Marcos Juárez, un dispensario con once camas recibe los pacientes que no pueden permanecer en sus hogares. Además, sirve para controlar a quienes presentan una sintomatología más proclive a necesitar un traslado o que necesitan ser aislados del núcleo familiar para así evitar la propagación del virus.

Precisamente en Villa María, el lugar en el que confluye la atención de pacientes de unas 70 localidades, será el destino de una inversión de 21 millones de pesos que contemplará la llegada de 12 camas electrónicas para terapia, 12 respiradores, 18 bombas de infusión volumétrica, 12 monitores multiparamétricos, una central de monitoreo de terapia y los sueros correspondientes. Además, la Nación enviará insumos por unos 30 millones de pesos que contemplan 85 mil barbijos quirúrgicos, 85 mil camisolines descartables, 2.800 litros de alcohol en gel, 160 mil guantes de látex, 1.200 barbijos N95, 70 mil cofias, mamelucos sanitarios completos, botas cubrecalzados y detergentes especiales para desinfección de superficies.

Finalmente, en el marco de los programas para fortalecer la infraestructura de salud que lleva adelante el Gobierno nacional, se llevarán adelante obras de remodelación integral en los 11 Centros de Atención Primaria de la Salud de la ciudad cabecera del departamento General San Martín, la cual fue anunciada por el secretario de Obras Públicas, Martín Gill. La inversión, en este caso, será de 11 millones de pesos.

Zoom
El secretario de Obras Públicas de la Nación, Martín Gill, en videoconferencia, durante el anuncio de fondos para salud de la región.

  

  

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