Tres aspectos estratégicos de nuestro nuevo escenario laboral

Política / Economía 03/07/2020 Por David Martínez (*)
La pandemia del Covid-19 y las decisiones sanitarias confirmaron y aceleraron el cambio de tres aspectos estratégicamente claves en nuestras organizaciones laborales.
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Especial para La Nueva Mañana

Antes de mencionar los aspectos a los que hago referencia para iniciar el análisis de cada uno de ellos, digamos que ya es hora de tomar en serio aquella conclusión a la que arriba Albert Einstein cuando nos dice que “...el mundo que hemos creado como resultado del nivel de pensamiento que hemos tenido hasta ahora, crea problemas que no podemos resolver en el mismo nivel en el que los hemos creado”.

Einstein nos propone como desafío deconstruir nuestra realidad animándonos a pensar desde otro lugar, lo cual provocaría y encausaría nuestro pensamiento en una dimensión que no es la misma desde donde construimos ciertos problemas para nuestras realidades organizacionales. También sabemos –gracias a Einstein y tantos otros generosos sabios- que pensar desde otro lugar no es una condición que podamos cumplir echando mano tan solo de nuestra voluntad, sino una condición a construir a través del ejercicio mismo de desconfiar de lo que vemos porque es el resultado de lo que hemos hecho acorde a cómo hemos venido pensando nuestras organizaciones y la misma lógica de nuestro quehacer en ellas.

Tres aspectos estratégicamente claves en nuestras organizaciones laborales han cambiado la lógica clásica de nuestra realidad laboral, socio-productiva: el TIEMPO, la HERRAMIENTA, y la METODOLOGÍA. En esta oportunidad hablamos del primero de ellos.

El Tiempo, que hoy define no solamente el cuándo-cuánto sino también el dónde. Hoy y para un importante porcentaje de trabajadores y trabajadoras, el tiempo laboral está transcurriendo en un lugar dónde también transcurren otras actividades socio-productivas-vinculares (la vida familiar, el proceso educativo, etc.) que tenían espacios y horarios diferentes al laboral propiamente dicho. El cuánto, cuándo y dónde de nuestra actividad laboral vino a convivir con la intimidad familiar y con el proceso formal de enseñanza-aprendizaje de aquellos/as que en el grupo familiar lo atraviesan y sostienen. Por lo menos solo describirlo resulta complejo, cuánto más será vivenciarlo.

Pero por qué decimos que el Tiempo ha cambiado. Porque en esta complejidad la noción del tiempo exige cambiar su concepción por otra dimensión que ya en la antigua Grecia los filósofos nos anticiparon. Los griegos se referían a dos dimensiones del Tiempo, el Cronos y el Kairós

Cronos se refiere al tiempo cronológico o secuencial en el que se establecen y distribuyen determinadas acciones o hechos a realizar. En determinado tiempo (horas, días, meses, años, etc.) realizamos tal o cual acción. Hasta el momento y en el ámbito laboral el Cronos venía siendo la única y paradigmática medida o concepción del tiempo; el tiempo por delante, el tiempo como organizador unidimensional del trabajo, de las tareas, los procesos, procedimientos, resultados y objetivos. Desde esta concepción veníamos distribuyendo en el tiempo nuestro quehacer; “el tiempo tiene que ser cubierto por acciones”; “en determinado tiempo hay que realizar tal cantidad de acciones, de trabajos, de decisiones”.

En el escenario actual muchos no están yendo a su “lugar de trabajo”, tampoco corriendo para lograr llegar en el horario establecido, ni calculando cuánto tiempo de anticipación necesitan para poder llegar a ese horario exigido y que “marcaba el inicio” de su actividad laboral y productiva; a muchos la actual dinámica laboral no les está exigiendo o controlando (cuál panóptico) lo que hacen en determinado tiempo; y tampoco les ofrece un punto de corte, de finalización del tiempo que regula la jornada laboral.

Son tiempos en los que no vemos a los demás (compañeros/as de trabajo, jefes, patrones, etc.) bajar las persianas, prepararse para salir, ni señas ni palabras de despedida; nada nos está avisando que el tiempo, el Cronos ha finalizado. En esta situación hasta podemos finalizar nuestra jornada de trabajo antes o después de aquel tiempo cronológico establecido en relación a un lugar llamado oficina, negocio, fábrica. Está claro que el espacio ha cambiado la noción del tiempo.

Entonces es aquí donde vale la pena preguntarnos y recurrir a aquel saber de los griegos que también nos propone hoy considerar otra noción o paradigma del Tiempo. Qué es entonces Kairós, qué otra u otras posibilidades nos quedan para poder pensar la organización de nuestro trabajo o la dinámica de nuestras organizaciones. 

Kairós significa el momento adecuado, el momento oportuno. El tiempo indeterminado donde las cosas especiales suceden. También conocido como “el Tiempo de Dios” (claro, sin restringir el concepto de deidad que los griegos tenían). Podemos empezar diciéndolo de esta manera, que si para Cronos la fórmula es “Tiempo sobre Objetivo”, pues para Kairós lo es “Objetivo sobre Tiempo”. Esto es, lo importante en un tiempo determinado; primero entender, definir, reflexionar sobre lo importante, lo necesario, lo que interesa, lo que suma valor, lo que es más allá del tiempo, del Cronos, de lo secuencial y establecido. Esta noción del tiempo nos anima a pensar e implementar ciertas y gravitantes disrupciones que como mínimo deconstruirán aquella unidimensional manera de entender y organizar nuestro trabajo. 

Y es aquí donde la noción de lo importante o lo prioritario deberíamos vincularlo con lo participativo. Si en el criterio de establecer un tiempo secuencial para realizar cierta cantidad de acciones solo “participaban” especialistas (del Cronos) para adjudicar y controlar tiempos para las tareas y funciones que las personas deben realizar en un espacio supervisado; pues como mínimo deberíamos suponer y por qué no exigirnos, que definir lo importante sea la consecuencia de establecer un nuevo vínculo colaborativo entre la función de supervisión y el mismo sujeto protagonista que por su acción, trabajo, decisión le suma valor a lo importante.  

La pandemia del Covid-19 puede haber venido para quedarse, difícil saberlo en pleno desarrollo de los hechos, pero sí deberíamos poder elegir que se queden con nosotros ciertos aprendizajes, reflexiones y deseos que cambien paradigmas.

En la próxima oportunidad nos propongamos pensar y reflexionar sobre la Herramienta y la Metodología, esos otros aspectos estratégicos que están en pleno cambio y que se encuentran fuertemente impactados por esta nueva o distinta noción del Tiempo que estamos viviendo en nuestras organizaciones laborales. 

D Martinez
(*) David Martínez. Licenciado en Psicología, Docente universitario (UNC y UCC), consultor en Desarrollo Organizacional.

  

  

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