Daniel Ergo, abanderado del último gol albiceleste en Primera

Deportes 29/05/2020 Por Federico Jelic
A 30 años del descenso de Racing de Nueva Italia de la máxima élite del fútbol argentino, el volante ahora radicado en Caballito anotó el tanto de despedida ante Boca.
101 Vs. Boca 2
Un grito que se eternizó. Aunque nadie se lo imaginó en aquel entonces.

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La melancolía invadió a toda Nueva Italia, aquella que añora con fuerzas volver a ser y dejar atrás los años de ostracismo. Racing cumplió 30 años sin poder volver a disfrutar las mieles de la élite principal del fútbol argentino tras aquel descenso en el desempate ante Chaco For Ever, goleada incluida en la Bombonera, y solo quedan algunas imágenes perdidas en la retina y una carpeta con viejos recortes de diarios y revistas de la época como tesoro.

Y el último grito sagrado de “La Academia” en Primera División quedó inmortal nada menos que ante Boca, con un valor agregado: sirvió para el triunfo y de yapa forzar un desempate por evitar el descenso. Por eso la relevancia, por eso el nombre de Daniel Ergo, autor de la conquista, sigue perdurando en el recuerdo más allá de que la historia días después fue tan conocida como inevitable: derrota lapidaria y pérdida de la categoría, que inició como tobogán en el viejo Nacional B hasta caer sin red hasta la Liga Cordobesa de Fútbol.

Desde Caballito en Capital Federal, Ergo respondió al llamado de La Nueva Mañana sobre ese hito, por ser autor del último gol de Racing en el círculo de privilegio del fútbol nacional, aunque después el diálogo llevó hacia otros capítulos de la historia, reflexiones mediante.

“Es un honor raro, especial y me siento orgulloso de haber convertido el último gol de Racing en Primera. Al menos sirvió para estirar la ilusión, pero lamentablemente después descendimos y eso provocó un gran dolor. Pero no me olvido jamás mi paso por el club. Me escribieron muchos hinchas por Facebook, con el paso del tiempo tomas dimensión de lo que hizo en cancha y todo lo vivido”, contó Ergo un tanto emocionado. Radicado en Buenos Aires tras su retiro después de finalizar su carrera en Deportivo Español, ahora dirige unas heladerías que le permiten vivir y “levantarse a las 11 de la mañana”, según comentó.

Ergo, volante nacido en Oncativo hace 54 años, cuenta: “En ese tiempo los jugadores no ganábamos los sueldos de ahora, alcanzaba para vivir y un poco más, no te creas. Racing era un club humilde, la gente acompañaba pero a decir verdad, los dirigentes decían una cosa y hacían otra. Promesas que nunca cumplían. Ya veníamos algunos campeonatos caminando por la cornisa. Por eso muchos jugadores de calidad se iban al terminar la temporada, nadie quería renovar porque ya se sabía que no eran muy comprometidos con los pagos. Y se corría la bola”.

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Ergo, oriundo de Oncativo, actualmente está radicado en Buenos Aires.

- ¿Qué imágenes te quedan de ese gol?

- Golazo. La cancha estaba llena, teníamos que ganar y esperar que empaten los chaqueños. No dependíamos de nosotros por eso el partido fue parejo, estábamos ansiosos. Casi antes de terminar el primer tiempo, el “Araña” Amuchástegui corre por derecha y tira la pelota para el medio, Dialeva la deja pasar entre las piernas y le pegué de lleno, como venía. Zurdazo. Se clavó al ángulo del arco de Navarro Montoya. Lo gritamos como locos, por el gran significado que tenía.

- Después llegó la mejor noticia por la radio…

- Sí, porque el partido terminó y estábamos descendidos. En el vestuario nos enteramos del gol de Argentinos Juniors de Vidal González que le empató a los chaqueños en tiempo de descuento, no sabés la felicidad que teníamos. Luchamos hasta el final pero no nos alcanzó.

- ¿Por qué se cayó el equipo?

- Fue por errores dirigenciales en parte pero la verdad estábamos en una situación complicada en lo económico y lo deportivo. Se va el DT Rodolfo Motta por una mala racha y queda Abel Herrera, el ayudante de campo. Lo primero que hizo fue “borrar” a históricos como Pascual Noriega y Lucio Dell Mull. Hubo lesiones que castigaron a varios jugadores en el tramo final y encima en mitad de temporada se van Rubén Tanucci y el colombiano Jorge Cruz, dos baluartes. Afrontamos el desempate con un equipo muy joven y sin experiencia. Y encima contra Motta que nos conocía muy bien. Hubo desaciertos de todas partes. Y los dirigentes tampoco se portaron muy bien que digamos.

- ¿Te fuiste bien del club?

- Sí, yo no reniego de nada. Me quedaron debiendo un dinero, al final quedé libre pero el club pudo hacer algún negocio al irme a Español. Solo tengo agradecimiento para Racing, llegué al club y sin inferiores cuando tenía 18 años, siendo peón de albañil con mi papá. Me recomendó el “Colorado” Quiñónez, también nacido en mi pueblo, pasé la prueba y al año estaba jugando en Primera. No tengo rencor, al contrario, solo puedo agradecer haber vestido estos colores.

1990-05-20 - Gol de Ergo a Boca
“La cantidad de gente que iba a alentarnos. No puedo creer que Racing haya caído tanto”.

“Racing era grande y hoy está herido por el descaro de algunos presidentes”

Ergo reside en Capital desde su retiro en Deportivo Español. Cuenta que no hizo una diferencia económica y que empezó con el rubro de las heladerías gracias a su suegro. “En Racing tuve a Spirópulos de presidente y en Español a Ríos Seoane. ¡Qué personajes por favor! De ambos equipos me quedaron debiendo plata así que lejos estaba de salvarme. Me saqué los botines y al otro día tuve que trabajar. Antes no se ganaban los sueldos de ahora. Ni en Buenos Aires”, comentó. A su vez recordó que tuvo una transferencia fallida al Verona de Italia pero por una lesión quedó al margen, vacante que quedó para Víctor Sotomayor. “A los 14 años me rompí un tobillo me lo detectaron en los estudios médicos. Una pena. Igual créeme que la plata no era tanta ¿eh?

- ¿Volviste a ir a la cancha de Racing?

- No. Pasé alguna vez a algún entrenamiento o a acompañar a algún pibe de mi pueblo que se iba a probar, pero a un partido no volví más. Extraño. De hecho tenemos un grupo de WhatsApp con todos los compañeros de los ’80, quedamos en comer un asado apenas pase la pandemia. Está el “Gallo” Ferreyra, el “Corto” Barrios, la “Polla” Maldonado…

- ¿Con quién tenías más relación en el vestuario?

- Con José Tiburcio Serrizuela. Pegamos amistad rápido, ahora vive en Chascomús. Es un fenómeno. Seguimos en contacto. Pensar que jugó un mundial, fue finalista y pateó dos penales en las definiciones contra Yugoslavia e Italia.

- ¿Te acordás de algún partido en especial?

- Y me queda grabado en la mente el último en Nueva Italia. La cantidad de gente que iba a alentarnos, no puedo creer que Racing haya caído tanto. Me acuerdo de un gol que le hice a Instituto en Alta Córdoba, cuando le ganamos a Boca con los dos goles de Juan Ramón Comas. Pensar que ahora estamos lejos de eso, me pone triste.

- ¿A qué se debe la caída de Racing y de otros clubes humildes?

- ¿Sabés qué pasa, flaco? Los dirigentes mienten. Todos. Nadie va a ayudar a un club medio fundido, entonces como van y no tienen responsabilidades, hacen lo que quieren. No cuidan el patrimonio ajeno y se endeudan, total paga el que sigue. La solución es la privatización de los clubes.

- ¿Privatización?

- Y sí flaco, porque el que invierte quiere ganar, no va a poner porque sí. Y te cumple. En mis tiempos valía más la palabra que cualquier papel firmado, pero ahora si no firmas, te estafan. Me pasó en los dos clubes. Racing era grande y hoy está herido por el descaro de algunos presidentes. El club necesita seriedad, si nadie confía, se van a otros clubes, es simple la cosa. A eso lo sufrimos todos en Racing.

 

 

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