La economía frente al estancamiento de la cuarentena

Política / Economía 03/04/2020 Por Facundo Piai
La crisis sanitaria deriva en una debacle económica en donde las amenazas y prioridades difieren de las del 10 de diciembre. Se busca redefinir objetivos y estrategias.
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Claudio Moroni, ministro de Trabajo ,y Martín Guzmán, titular de Economía. - Foto: NA.

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Especial para La Nueva Mañana

La hoja de ruta diagramada decía: reestructurar el perfil de la deuda sin perder de vista el superávit fiscal primario y comercial, protegiendo a los sectores más castigados y, así, sentar las bases para un programa de desarrollo sostenible con inclusión social.

El Gobierno había jerarquizado la política económica en relación a la reestructuración de la deuda pública. En el mismo sentido, se habían designado los nombres propios del equipo económico. De este modo, la agenda estaba determinada por los avances y conversaciones desarrolladas en ese sentido. Así como Macri pidió ser juzgado por los resultados en torno a la pobreza e inflación, la nueva administración proponía tácitamente ser calificada por los resultados de las negociaciones con los bonistas y el Fondo Monetario Internacional. 

El millón de contagios registrados a nivel mundial, los más de 13 mil muertos por covid-19 en Italia, más las casi 10 mil bajas en España y la saturación de los sistemas de salud de no pocas potencias occidentales y de países de la Región, hacen que las medidas de aislamiento aplicadas por el Gobierno argentino cosechen apoyos de parte de las mayorías. Inclusive, la prisa con que cerraron fronteras, suspendieron las clases y resolvieron endurecer la cuarentena obligatoria hace que la salud pública esté bien cubierta y la batalla bien encaminada en ese sentido. Sin embargo, el avance en el plano sanitario desprotege la retaguardia, puesto que la respuesta económica dista de obtener los consensos que Alberto Fernández cosecha en materia de salud. 

El aislamiento reduce la circulación del virus evitando nuevos contagios, lo cual es un aliciente para que el sistema hospitalario no se desborde, señalan los especialistas en la materia. No obstante, el daño colateral que la parálisis genera debe ser contrarrestado con políticas económicas tan precisas como efectivas tanto para incentivar la oferta, como así también para mantener la demanda.

Muchos relacionan la actual debacle con la crisis mundial de Lehman Brothers del 2008, en donde la Argentina logró contrarrestar sus efectos con una batería de políticas contracíclicas. No obstante, vale aclarar que la economía mantenía un crecimiento económico vigoroso de la mano del fortalecimiento del consumo, un boom de las exportaciones con precio de soja al alza, que se tradujo en expansión del PBI y desendeudamiento. Mientras que las variables económicas actuales están en las antípodas. 

Salir a flote

El Gobierno busca apuntalar al sector productivo con distintos planes de “salvataje” económico a la par que busca evitar despidos. En busca de minimizar el impacto económico de la crisis sanitaria, la administración nacional dispuso: eximir de las cargas patronales a los sectores afectados, ampliar el programa Repro (el Estado brinda hasta un monto equivalente al salario mínimo para los asalariados de las empresas en problemas), reforzar el seguro de desempleo, precios máximos para alimentos de la canasta básica y productos de primera necesidad, el ingreso familiar de emergencia (una suma de $10.000 para los trabajadores informales afectados por el aislamiento), suspensión por 180 días del corte de servicios por falta de pago, créditos blandos para pymes, congelamiento temporario de alquileres, entre otras.

Sin embargo, la extensión de la cuarentena se inauguró con una fuerte disputa entre el Gobierno nacional y el empresario italoargentino Paolo Rocca, a raíz de más de mil trabajadores despedidos por Techint. En consecuencia, el Presidente catalogó de “miserables” a los empresarios que despiden durante la crisis y sentenció que dado al contexto “les tocó la hora de ganar menos”, en alusión al Ceo de la empresa radicada en Luxemburgo. Asimismo, muchos industriales pymes también se sintieron interpelados al no poder acceder a muchos de los beneficios productivos anunciados por el Fernández. 

Las medidas económicas tampoco generaron consenso pleno entre los comercios ni en el sector servicio. Ya que quienes realizan actividades exceptuadas de la cuarentena no gozarían de todos los beneficios anunciados, pese a sufrir una baja considerable en la demanda. Por caso, las estaciones de servicio elevaron el su reclamo pues por el confinamiento las ventas de combustibles cayeron más del 80%. Por ello, el mes de abril comenzó con una confrontación a cuestas y algunos anuncios: la prohibición de despidos durante 60 días y Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción para ayudar a las empresas a pagar sueldos (que especifica y discrimina a las empresas beneficiarias de iniciativas ya anunciadas). 

¿En este estado de situación, con caída del consumo y de la inversión, con las exportaciones retraídas por el parate de la actividad a nivel mundial, con efecto adverso en el nivel de actividad, alcanzan las medidas anunciadas que implican un desembolso de $555.550 millones para detener la sangría económica?.

José María Rinaldi, profesor universitario y asesor económico de empresas, dijo a La Nueva Mañana que le sorprende la ausencia de “medidas importantes sobre el sistema bancario”, y juzga al paquete de medidas anunciadas como “tardías, incompletas y sin una efectiva discriminación”.

“La patria financiera queda intacta, eximida del esfuerzo”, no hay nada respecto a los intereses que corren al girar en descubierto, y los bancos no están prestando al 24% como pretende el Gobierno que suceda. Sobre las repercusiones que la coronacrisis tendrá en nuestra economía, el profesor de grado y posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas reflexionó que, teniendo en cuenta que el año pasado se perdieron poco más de dos puntos de PIB, en este estado de situación, “la debacle económica puede ser muy significativa, si el Gobierno no empieza a inyectar dinero y libera el ingreso de la gente, suspendiendo todos los pagos, como mínimo hasta septiembre, porque la cuarentena y sus efectos no terminan el 13 de abril”.

Rinaldi 2 © Comercio y Justicia
José María Rinaldi, profesor universitario y asesor económico de empresas

Cómo equilibrar la economía durante el confinamiento obligatorio y cómo recuperar el tiempo perdido, han de direccionar la ecuación que guíe las decisiones económicas para fortalecer la demanda sin descuidar la producción

 

 

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