“Una editora de género debe garantizar una comunicación no sexista”

Sociedad 31/01/2020 Por
Gabriela Weller es periodista, vive en Alta Gracia y hace tres meses se convirtió en la primera editora de género del multimedio universitario. Aquí revela sus objetivos para 2020.
Gabriela Weller © gentileza
“La violencia de género no es cualquier tipo de violencia: hay que saber identificarla para producir - contenidos que no caigan en ella”. (Foto: Gentileza)

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Especial para La Nueva Mañana

ENTREVISTA A GABRIELA WELLER, EDITORA DE GÉNERO DE LOS SRT-UNC

La noticia de la designación de una editora de género para los Servicios de Radio y Televisión (SRT) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), en octubre de 2019, fue una bomba. Gabriela Weller sería pionera en una tarea que hoy están llevando adelante otras colegas feministas en medios nacionales: Mariana Iglesias, en Clarín; Gisele Sousa Dias, en Infobae; y Mabel Bianco (reemplazó a Diana Maffía), en Perfil. 

Gabriela recuerda que el feminismo la atravesó desde chica, cuando se reveló contra un mandato familiar: a diferencia de sus hermanos varones, ni ella, ni su hermana podrían estudiar, sino casarse o trabajar. Batallando contra aquel primer ‘deber ser’ machista, se licenció en Comunicación Social en la UNC, se especializó en Género y Cultura por la Universidad de Chile y realizó la Maestría en Sociosemiótica, con tesis en Cine y Feminismo, en el Centro de Estudios Avanzados (UNC). Como estudiante universitaria trazó sus primeras experiencias de militancia, atravesada ya por las lecturas de Simone de Bouvieur y de otras tantas feministas que por aquel entonces marcaban el pulso de los debates sobre género.

“Aprendamos a luchar como las argentinas”

Gabriela integró además la redacción de Página/12 Córdoba y desde entonces construyó un vínculo fuerte con sus compañeras de Red PAR (Periodistas de Argentina en red por un periodismo no sexista). Luego trabajó en La Voz del Interior, hasta que sintió que era momento de continuar formándose en género. Por entonces, tenía relaciones con el movimiento feminista chileno y en 1995 aplicó a una beca para realizar allá un posgrado, en el que se mezclaron su interés académico y su militancia en la organización “Casa la morada”. 

“Es importante la formación de los y las periodistas para derribar estereotipos en la producción de la información”. 

Weller vivió 20 años fuera del país, entre Chile y España. El 8M la trajo de vuelta. “Cuando en la primera huelga de mujeres escuché a las españolas cantar ‘aprendamos a luchar como las argentinas’, decidí que era tiempo de volver a mi país”. Al volver reconectó con sus compañeras y dictó talleres de Educación Sexual Integral (ESI) para la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC). Un año después, tras una denuncia pública articulada por periodistas, artistas, políticas y académicas contra Max Delupi, Weller sería designada editora de género de los Servicios de Radio y Televisión (SRT-UNC), en el marco de una resolución que incluyó la recomendación de formar en Ley Micaela y de articular con el Plan de Acción contra la Violencia de Género de la UNC. 

Weller aclara que siempre se sintió “lejos del punitivismo”. “Cuando ocurre lo de Delupi, esto vuelve a hacerme ruido. Sospechaba que para que se pudiera dar esta situación de violencia debía haber un contexto violento que lo permitiera”.

-¿Cómo fueron sus primeras semanas de trabajo en los SRT? 

Fueron de bastante temor. Había gente con enormes expectativas y gente que tenía resistencias muy fuertes. En los pasillos me preguntaron: “¿Ahora usted viene a obligarnos a hablar con la ‘e’?”. También hubo compañeros y compañeras que se acercaron a relatarme situaciones de violencia que puedo comprender, pero que escapan a mis funciones. 

¿Y cuáles son las funciones de una editora de género?  

Es una figura muy nueva, las funciones se están definiendo al andar. La primera editora de género en el mundo se eligió en 2017. Las compañeras nombradas en Argentina también están haciendo una experiencia a diario. Creo que una editora de género debe tener como horizonte garantizar una comunicación no sexista. Mi objetivo también es que los medios de comunicación, en tanto espacios privilegiados de conformación de agenda y opinión pública, contribuyan a otro tipo de mensajes. El trabajo que hizo la Red Par para dejar de titular como crimen pasional y hablar de femicidios es un ejemplo para trasladar al resto de los temas. Hemos ganado una batalla, no solo en periodismo, sino en la legislación. Pero es importante la formación de los y las periodistas para derribar estereotipos en la producción de la información. 

“Los SRT tienen mayor responsabilidad que cualquier otro medio, debieran ser un faro para el resto”.

Entonces, interviene sobre los contenidos, no sobre la violencia machista en los vínculos laborales…
Absolutamente, si bien existe una relación entre ambas cuestiones. Por eso, durante las primeras semanas me dediqué a hablar con las 300 personas que trabajan allí. Habilité la escucha para que sientan que pueden expresarse sin temor. ‘¿Cómo quiere ayudarnos a producir información que no sea machista, si nuestras relaciones personales y laborales están imbuidas de esa práctica?’, me preguntan. Allí es necesario realizar un abordaje multisectorial, junto a los sindicatos que deben abordar las relaciones laborales y los mandos medios y máximos de la empresa. 

¿Cuál es su principal objetivo para 2020?

El eje estará en la alfabetización de toda la planta de los SRT, para socializar y profundizar términos que están en el habla cotidiana. La violencia de género no es cualquier tipo de violencia: hay que saber identificarla para producir contenidos que no caigan en ella. Mi idea es trabajar en grupos pequeños, mezclando técnicos, jefes, periodistas, productores. Luego haríamos capacitaciones específicas a demanda y las que surjan a partir del seguimiento que yo haga de los contenidos. La idea es conformar una comisión interna para detectar contenidos y que hagan propia también esta tarea. 

¿Suma contar con editora de género en términos de calidad de la información?

En primer lugar, los medios de comunicación, en tanto ocupan un espacio público, deben respetar y ampliar el derecho a la comunicación. Por otro lado, teniendo en cuenta el lugar central que ocupan las políticas de género en el mundo, aplicar esto responde a un estándar de calidad. Las informaciones producidas con perspectiva de género tienen mayor calidad que aquellas que no la tienen. Una información de calidad garantiza el derecho a la comunicación y también prestigia al medio que las aplica, ganando audiencia y retribuyendo en lo económico. 

¿Considera que tratándose de un medio público esta preocupación debería ser aún mayor?

Es determinante. La UNC ha sido pionera y creo que hay que devolverle a los medios universitarios ese interés particular por el humanismo, por su pertenencia a la Universidad. Debiera ir por el mismo camino por el que están yendo la mayoría de las unidades académicas. Los SRT tienen mayor responsabilidad que cualquier otro medio, debiera ser un faro para el resto.

 

 

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