Caruso Lombardi, el cortoplacista para el cambio de efecto en Belgrano

Deportes 22/11/2019 Por
El flamante entrenador del “Pirata” llega casi por necesidad, como antídoto en busca de la recuperación del rumbo perdido en la Primera Nacional. Perfil mediático e intenso.
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Caruso Lombard asumió el miércoles en Villa Esquiú. Debuta este sábado ante Mitre en el Gigante.

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OPINIÓN

¿Es el técnico ideal para Belgrano, un hombre con el perfil y la filosofía de Ricardo Caruso Lombardi, en este contexto delicado? Con el equipo lejos de la ambición que obliga el escudo y mirando ya de reojo la decisión de adoptar definitivamente el objetivo de no descender, lo único que pretendió solucionar los que toman decisiones en Belgrano es pensar a corto plazo.

Cuando el agua ya llega al cuello, se pierden los formatos, los esquemas, primando la necesidad de sumar como sea posible. A eso llegó impensadamente el proyecto del “Pirata” en la Primera Nacional, cuando en la previa se imaginaban todos en puestos de vanguardia, merced del gran presupuesto que lo acompaña.

Por eso, entonces, es que fueron a buscar a Caruso Lombardi a modo de salvación, merced del mote de técnico del ascenso que se ganó un lugar en Primera por su experiencia en equipos que luchaban por la permanencia. Con una alta efectividad en ese rubro, apareció como una luz al final del túnel, cuando en realidad, por mística y espíritu, por Alberdi se pensaba en trabajos a largo plazo con cosecha de frutos en el camino, sin importar el final de la película pero disfrutando el proceso. La realidad es, ahora, otra.

Caruso Lombardi no tiene la fama de ser un técnico formador y previsor como para dirigir clubes por varias temporadas. Fue una medida cautelar, un decreto de necesidad de urgencia por parte de la dirigencia, olvidando, o dejando bajo la alfombra, los valores que siempre pregonaron para el Belgrano ideal. 

El excéntrico y verborrágico entrenador es conocido por su carácter mediático, por su habilidad para conquistar, por ser cautivante en los micrófonos, consiguiendo efectos inmediatos en cada plantel que conduce. Locuaz por naturaleza. Un cortoplacista, pragmático, que confía más que nada en su olfato para resolver cuestiones durante los 90 minutos, siempre apoyado en jugadores de cierto relieve con trayectoria o en apuestas, pero pocas veces con la colaboración de juveniles. El hincha de Belgrano debe prepararse para dos refuerzos en diciembre con cierta chapa, y dejar de soñar por un rato con la promoción de jóvenes talentos de la cantera de Villa Esquiú.

Así es Caruso. Sin filtros. Con estridencias cuando es oportuno. Pero con esa capacidad para asumir la presión y quitarle responsabilidad a un plantel que viene cargando la mochila más pesada de todas. A contramano del perfil del presidente Jorge Franceschi, casi subterráneo, donde cada aparición pública es forzada o pactada por necesidad.

¿Es el indicado Caruso para este momento crucial? Dentro del margen mínimo de error, no parece ser del todo equivocado el rumbo elegido. 

Tiró por la borda el proyecto integral de consolidación previsto anteriormente, no obstante, si logra enderezar el barco “Pirata”, la valoración será aprobatoria, con ese cambio de efecto tan necesario desde lo inmediato. A prepararse entonces para declaraciones grandilocuentes y divertidas, polémicas constantes, amenazas y bromas en simultáneo, porque todo eso trae aparejado su personaje mediático.

Con todo lo bueno para lo urgente e instantáneo pero sabiendo que no cuenta con los requisitos fundamentales para la metodología institucional que todos sueñan desde la dirigencia. La necesidad tiene cara de hereje. O en una de esas, termina callando bocas a todos los prejuiciosos y desconfiados. Su última experiencia fue un descenso con un San Martín de Tucumán ya desahuciado, pero Quilmes, Tigre, Argentinos, Newell’s, Racing y San Lorenzo pueden contar el final feliz de la historia. Viene a ser como un salvavidas en un naufragio, metáfora poco deseada para ilustrar este presente, de todas maneras a eso se aferra Belgrano en tiempos de crisis, consecuencia y responsabilidad de los errores en el receso de julio, y por no haber aprendido la lección después de seguir tropezando insistentemente con la misma piedra.

 

 

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