Fiscal endurece imputación contra el acusado de asesinar a sus abuelos

El crimen ocurrió el 15 de enero cuando Micael Maximiliano Funes, utilizando un cuchillo, asesinó a sus abuelos. El agresor se entregó.
Cosquín asesinato abuelos
La tranquilidad del barrio se vio alterada el 16 de junio con el movimiento de policías y peritos. - Foto: gentileza

Micael Funes, decidió instalarse a vivir en una casa próxima a la de sus abuelos en el barrio El Condado de Cosquín, tratando de dejar atrás el consumo de drogas y alcohol que lo afectaba.

Con la intención de cambiar de residencia, modificar sus hábitos y estar más vinculado con sus abuelos, Funes dejó Río Tercero y se mudó a pocos metros de la casa de Ascensión Luisa Castro, de 74 años, y de Ciriaco Amado Funes, de 79.

La tranquilidad del barrio se vio alterada el 16 de junio con el movimiento de policías y peritos. La sorpresa dio paso al dolor cuando conocieron los nombres de las víctimas del doble homicidio.

La incógnita que persiste entre los vecinos: ¿por qué su nieto, a quien estaban ayudando a superar el consumo de drogas, decidió sacarles la vida?

Los mató, se acostó a dormir y al otro día fue a la comisaría.

Minutos después de la una de la tarde, Micael Funes se presentó en la guardia de la comisaría de Cosquín, expresando en forma espontánea: “Maté a mi abuelo, a mi abuela, con un cuchillo, estuve anoche tomando alcohol con cocaína, por lo que no quería llegar en ese estado a mi casa”.

Ante esta situación, personal policial se desplazó hasta el domicilio ubicado en Manuel Castilla 253 del barrio El Condado. La vivienda de dos plantas, con el nombre  “El Sacrificio”,  pintada de rosa, prolija, con un jardín importante y un ordenado gallinero en el fondo, no daba cuenta que en su interior se había llevado a cabo la masacre.

La investigación judicial pudo reconstruir esos momentos trágicos. Según consta en el expediente, el joven llegó hasta la casa, golpeo la puerta y su abuela le permitió el paso. Abuela y nieto mantuvieron una charla, hasta el momento en que se generó una discusión, que desencadenó la ira del hombre, quien comenzó a golpear a la mujer en el rostro. Tomó una cuchilla de cocina, con la cual le provocó heridas en zonas vitales.

A consecuencia de la pelea intervino Ciriaco Amado Funes, quien al igual que su esposa, recibió una serie de heridas cortantes que le ocasionaron la muerte.

Una vez concretado el doble homicidio, el agresor salió del lugar para trasladarse caminando hasta su casa. En el trayecto escondió el cuchillo, se cambió de ropa y se acostó a dormir. Cuando se despertó, su pareja lo acompaño hasta la comisaría donde brindó detalles de lo sucedido.

Avances en la elevación a juicio. 

En principio, la fiscalía había imputado a Funes por el delito de “homicidio calificado por el vínculo”. Luego de profundizar la investigación y a partir de los distintos informes emitidos por Policía Judicial, se estableció que el agresor hizo uso de su superioridad de fuerza, ejercida sobre dos personas mayores, que se encontraban en un estado manifiesto de indefensión y al mismo tiempo que utilizó un arma blanca, dejándolos sin posibilidades de defensa, terminó con la vida de los abuelos con alevosía como agravante.

La imputación que hoy pesa sobre el acusado se agravó y la causa fue elevada a juicio, así lo confirmó a La Nueva Mañana la Fiscal Paula Kelm: “Efectivamente, la causa de Funes fue elevada a juicio, se le agravó la situación procesal, se le imputó homicidio calificado por el vínculo y alevosía reiterados, dos resultados”.

La fiscal también confirmó que la acusación fue recurrida por la defensa, pero el juzgado de control confirmó la acusación.

De no existir una nueva apelación por parte de la defensa, probablemente en los próximos días se haga efectiva la elevación a juicio de la causa a llevarse a cabo en la Cámara en lo Criminal y Correccional de Cruz del Eje.

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