Analfabetismo: una problemática aún presente en nuestros territorios

Sociedad 25/10/2019 Por
En octubre de 1965, en la ciudad iraní de Teherán, 88 países –Argentina entre ellos- se reunieron para el Congreso Mundial de Ministros de Educación sobre erradicación del Analfabetismo.
Alcita Vaca © Programa-yo-si-puedo
Alcira Vaca entrega su título a una cursante del programa de alfabetización “Yo, sí puedo’” junto a autoridades de la UNLaR. - Foto: UnLaR

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Especial para La Nueva Mañana

¿Analfabetismo en Argentina?

En nuestro país pareciera, debido a su invisibilización, que esta carencia no formara parte del repertorio de urgencias de los sectores más olvidados. Pero aún existen sectores de la población analfabetos. A fin de dar cuenta del estado actual del problema La Nueva Mañana entrevistó a diversas personalidades involucradas en el proceso de educativo de aquellos individuos quienes, habitando nuestro país, requieren una urgente alfabetización.

“Yo, sí puedo”. Programa alfabetizador cubano en desarrollo en Argentina

El programa, originario de Cuba está presente en Córdoba mediante la fundación Un Mundo Mejor es Posible. Alcira Vaca, en representación de dicha entidad, nos informó al respecto.

-¿Desde cuándo funciona el programa en Argentina?

-Nosotras trabajamos desde el año 2003 en la implementación de programas solidarios nacidos en la República de Cuba, cuyos ejes son la salud y la educación. El método de alfabetización “Yo, sí puedo“ es un método de alfabetización cubano para la adultos desarrollado por la pedagoga Leonela Relys a finales de los años 90 y principios del 2000.

-¿Cómo pudo insertarse el programa en nuestro territorio?

-En nuestros inicios coordinamos la implementación del Programa con distintas organizaciones sociales, políticas, juveniles, estudiantiles, sindicales, barriales, religiosas, bibliotecas, clubes, etc. con inserción en los territorios donde habitan los sectores más vulnerables. A partir del 2005, ya institucionalizados en la Fundación Un Mundo Mejor es Posible (UMMEP) suscribimos Convenios de Cooperación con gobiernos comunales, municipales, provinciales y con universidades nacionales y tecnológicas de todo el país, determinando objetivos, población meta a atender, tiempo de duración de la propuesta alfabetizadora, mediante equipos de Coordinación territorial, responsables de llevar el Programa a los sectores que lo necesiten.

-¿Con qué personal cuentan para la tarea que asumen?

-Los facilitadores (alfabetizadores o monitores), son individuos que forman parte de esa comunidad que se pone en movimiento ante tareas de hondo contenido humanista. Actualmente venimos profundizando nuestra labor transformadora con el apoyo de cientos de voluntarios que aportan y fortalecen los fundamentos fraternales y solidarios de nuestra Fundación. Pero también contamos con el invalorable aporte profesional de pedagogos cubanos, que llegan a nuestro país para contribuir con su asesoramiento de altísimo nivel académico, en la capacitación, orientación y seguimiento cuidadoso de la implementación del mismo.

-¿Puede contarnos algunos detalles del método utilizado?

-El método parte de lo conocido, los números, a lo que se desconoce, las letras. Y se basa en la experiencia en la vida diaria de cada uno de los participantes. En él se utilizan los medios audiovisuales (juego de 65 clases en DVD) y un facilitador. El facilitador es el vínculo entre la clase audiovisual y el participante, contemplando el aspecto afectivo del iletrado, además de contribuir al proceso de aprendizaje. El programa existe también en Sistema Braille y para hipoacúsicos. Busca generar confianza, elevando la autoestima como vía para una mejor calidad de vida, no solo para el participante (iletrado), sino para su familia y comunidad en la que habita. En Argentina se han implementado con éxito Centros de Alfabetización Bilingüe, con facilitadores que han desarrollado el programa en lengua Qom y español.

-¿Dónde está presente y qué resultados evalúan hasta ahora?

-En casi todo el país, además en más de 30 países (más de 10.000.000 alfabetizados en todo el mundo). En Argentina se pueden ver en los graduados del programa cambios sustanciales en sus vidas en cuanto a confianza y otros conceptos. Muchos deciden a iniciar sus estudios de escuela primaria para adultos. También hay cambios en su fisonomía, cuidado personal, relaciones familiares y con la comunidad de mayor armonía. Hasta finales del año 2018 se han graduado 33.650 compatriotas.

Cubanos y argentinos por la causa.

Oel Hernádez Laguna (cubano) -Coordinador nacional del programa -nos acerca su visión personal.

Oel Hernández Laguna
Oel Hernádez Laguna, coordinador nacional del programa programa de alfabetización ‘Yo, sí puedo’.

-¿Cómo evalúa la experiencia en nuestro país?

-Muy significativa. El mayor impacto está en la actividad de capacitación a facilitadores, personal encargado de lograr el vínculo con los participantes y la clase televisiva. Resulta muy interesante el intercambio cultural que se establece tanto con los facilitadores como con los participantes. También ha resultado muy valioso el reconocimiento de los participantes, personas muy humildes y necesitadas, así como de su familias, vecinos. Dentro de las experiencias más notables también está, el ver en los actos de cierres de graduados, con qué significado ven los alfabetizados la labor desarrollada por los facilitadores convertidos en parte de su familia. Destaco la muy significativa voluntad de muchos argentinos y argentinas de participar y dedicar su tiempo a la cooperación voluntaria y desinteresada de ayudar a los más necesitados en el orden cultural y educativo.

Los casos cordobeses

Ulises Rojas es coordinador del Área de Educación en Derechos Humanos e Interculturalidad del Ministerio de Educación de la provincia de Córdoba y nos detalló algunas experiencias locales respecto del tema que nos ocupa.

-Ulises, ¿has encontrado problemas de analfabetismo en Córdoba?

-En nuestra provincia, prácticamente no. Hubo, sí, dos experiencias en nuestra ciudad que resultaron curiosas y fueron atendidas exitosamente.

-¿Cuáles?

-Uno, el caso de un niño procedente de Bolivia asentado en Villa El Libertador, hablante de quichua y para cuyo caso se contrató (proveniente del Instituto de Culturas Aborígenes) un docente bilingüe (quichua-español) a fin de atender su proceso de apropiación de nuestra lengua oficial. El resultado fue óptimo. Similar fue el caso de dos hermanitas paraguayas usuarias de la lengua guaraní, asentadas en Villa Allende. Se recurrió al mismo método, aunque el proceso fue interrumpido debido a la decisión familiar de retornar a su país de origen. Pero durante el proceso ambas niñas lograron hacerse de los rudimentos primarios de apropiación del español merced a la asistencia que les fue brindada. 

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