Macri y el día después de las elecciones: la construcción de un opositor

Política / Economía 18/10/2019 Por
Macri vuelve a apostar al negocio de la grieta y ya piensa su 11 de diciembre. El #SiSePuede sostiene al Presidente y lo pone de pie para la disputa por el liderazgo opositor.
Macri Peña © NA
Mauricio Macri y Marcos Peña. (Foto: NA)

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Especial para La Nueva Mañana

El primer efecto del #SiSePuede es el autoconvencimiento por parte de Mauricio Macri de que la política da revancha, siempre. En la caravana de 30 días que entra en su recta final el Presidente ya descubrió el potencial de su voto ideológico. Seguramente no lo sepa, ni lo comprenda. Pero el dogma y la ideología no sólo no murieron, como se evangelizaba hace una década sino que es lo único que lo mantiene dentro de la arena política.

Hijo político de los 90, parido por Francis Fukuyama y la victoria de la democracia liberal que le venía a poner fin a las ideologías, Macri afronta el último tramo de la campaña electoral -y casi seguramente de su gobierno - aferrado a un discurso ideológico duro que expresa como pocas veces se vio el real clivaje liberal argento.

Las plazas en las que el Presidente junta centenares de adeptos, aparato de por medio, nuclean a sectores a los que la Argentina de Macri que muestra 5 millones de nuevos pobres, aumento del desempleo, cierre de fábricas y comercios, un inflación galopante y una recesión sin fin, les parece el precio justo a pagar para desterrar al peronismo. Probablemente el Presidente no lo comprenda pero seguro lo siente.

En ese marco, y ante la consulta puntual de La Nueva Mañana, uno de los funcionarios que participa activamente de la campaña sentenció: “Nadie se va a su casa tras ser presidente y sumar más de 30 puntos en las elecciones”. Así las cosas, Macri amparado por su núcleo duro -ese voto que existió antes que él y que seguramente lo sucederá- aprovecha una campaña con final previsible para construir su futuro. El suyo y el de Marcos Peña.

La caravana del #SiSePuede diagramada por el Jefe de Gabinete tras la paliza sufrida en las Paso nunca tuvo como objetivo dar vuelta la elección sino de una demostración contundente de que la jubilación que le auguran algunos de los propios no figura hoy en sus planes.

Macri ya sabe que las chances electorales son casi nulas pero la posibilidad de reinar en la oposición aparece como cierta en un horizonte que lo muestra en disputa con el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta; el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo; la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal; el presidente del Cámara de Diputados, Emilio Monzó; y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Macri y Peña suponen que la grieta sobrevivirá al cambio de gobierno y el Presidente podrá volver a sacar rédito del diseño político que lo llevó a la Casa Rosada en 2015.

Macri se mira en el espejo de Cristina y aspira a replicar su recorrido. Dos años sin cargos y luego el retorno a la competencia electoral. Claro, que la comparación aparece como demasiado ambiciosa si se tiene en cuenta que el actual Presidente nunca tuvo la centralidad ni siquiera en sus primeros días de gobierno. El juego de Cambiemos de aparecer como oposición de la oposición hizo, entre otras cosas, que el sistema político siguiera girando sobre la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner desde 2015 hasta hoy.

Otro de los funcionarios que acompaña a Macri en sus actos proselitistas no dudó en reforzar la comparación que hoy juega un rol central en la cabeza del Presidente. “Con el correr de la caravana el propio Presidente tomó fuerzas y es lógico. Lo que ocurre con el #SiSePuede es algo similar a lo que pasó el 9 de diciembre de 2015 cuando Cristina convocó al acto en la Plaza de Mayo”, detalló el ladero de Macri y dejó expuesta la estrategia.

La mesa con la que sueña el Presidente para ampliar su figura más allá de los límites que se dibujen el próximo 28 de octubre tiene como protagonista, más allá de Marcos Peña, a Elisa Carrió y a Miguel Ángel Pichetto.

Del otro lado de la grieta interna que se abrió en Cambiemos Larreta y Vidal ya funcionan como tándem y bosquejan el entramado de una oposición, en principio, dialoguista que pueda poner un candidato competitivo en la carrera electoral rumbo a 2023. Por ahora esperan un gesto que Macri nunca tendrá: un paso al costado.

El candidato a senador por Cambiemos en la Ciudad de Buenos Aires, Martín Lousteau, ya hizo pública su postura de cara a lo que vine y sentenció: “En cambiemos hay que salir de los liderazgos personalistas”. Qué es lo mismo que decirle a Macri que tiene que dar un paso al costado pero por otros medios.

Lo que planeta Lousteau, que acompaña a Cornejo, a Larreta y a Vidal en el armado postelectoral, es una conducción colegiada de la oposición. “Darle la conducción a Macri luego de perder las elecciones y encolumnarnos detrás de él y del porcentaje de votos que saque sería tratar de darle una solución peronista a un espacio no peronista”, aseveran en el entorno del ex ministro de Economía y detallan: “Cornejo, Morales y Larreta, en caso de ganar, tienen un gran potencial para conducir una futura oposición colegiada donde la UCR tenga más peso en la decisiones”.

Por su parte, preso de su propia lógica, Marcos Peña no da crédito de las posibilidades de construcción de una oposición amigable. El jefe de gabinete, cultor de la grieta, imagina que Macri, en caso de perder, será ungido como referente opositor por Alberto Fernández que preferirá tener un opositor claro y definido con el cual contrastar su gestión.
 

 

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